Narcoviolencia ¿frontera militarizada?

Soldado mexicano en la frontera con Estados Unidos.
Image caption México ya ha aumentado notablemente su presencia militar en la frontera.

El gobierno de Estados Unidos considera el despliegue de tropas en la frontera con México como un posible recurso para combatir la violencia generada por el narcotráfico en el país vecino e impedir que la situación se extienda a ciudades estadounidenses fronterizas.

En entrevistas que concedió a 15 periódicos regionales de EE.UU., el presidente Barack Obama no descartó la posibilidad de un despliegue militar, pero tampoco se comprometió con un plazo para decidirlo.

Según publicaron este miércoles varios diarios del grupo McClatchy, el mandatario aseguró que "vamos a examinar si el despliegue de la Guardia Nacional tendría sentido y bajo qué circunstancias".

Obama consideró "inaceptable tener bandas de narcotraficantes que cruzan nuestras fronteras y matan a ciudadanos estadounidenses".

Más tarde, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo que Obama ha recibido peticiones específicas para autorizar el envío de tropas a la frontera con México.

"El presidente se ha comprometido a revisar esas peticiones" junto a la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, indicó Gibbs.

Peticiones

Las peticiones a las que se refiere el portavoz de la Casa Blanca han surgido de legisladores y funcionarios locales de los estados que limitan con México, quienes han expresado su creciente preocupación de que el aumento de violencia provocado por el narcotráfico se traslade al otro lado de la frontera.

Image caption Obama dijo que analizará si el despliegue de tropas "tiene sentido".

El gobernador de Arizona, Jan Brewer, pidió al gobierno federal que envíe más de 250 reservistas pertenecientes a la Guardia Nacional.

Por su parte, el gobernador de Texas, Rick Perry, solicitó un millar más de soldados para hacer frente a la creciente violencia en la zona fronteriza.

La preocupación por el aumento de la violencia relacionada al narcotráfico en México aumenta en Washington, donde se ha destacado que los crímenes, secuestros y distorsiones que han generado terror en el vecino país -con la muerte de más de 6.000 personas en 2008- comienzan a extenderse a ciudades estadounidenses, como Phoenix.

Las autoridades aseguran que los carteles de la droga mexicanos operan en más de 230 ciudades de EE.UU.

Además, muchas de las batallas sobre las rutas del tráfico de los narcóticos se libran con armas estadounidenses introducidas a México por la frontera.

El tema es objeto de varias audiencias programadas por el Legislativo durante este mes y el próximo.

Desde Washington, el corresponsal de la BBC, Jonathan Beale, indicó que la Cámara de Representantes describió el incremento del nivel de violencia en la frontera sur como "alarmante" y la calificó de "crisis".

Los legisladores indicaron que la "narcoviolencia" pone en riesgo no sólo la estabilidad de México sino también la seguridad de EE.UU., agregó Gibbs

Planes de contingencia

Roger Rufe, director de coordinación de operaciones del Departamento de Seguridad Nacional, dijo este miércoles a un comité de la Cámara de Representantes que los carteles de la droga mexicanos representan la mayor amenaza del crimen organizado para EE.UU.

Sin embargo, Rufe aseguró que el gobierno de Obama tiene planes de contingencia para lidiar con la violencia fronteriza y se espera que su actualización esté completa el próximo mes.

"Agotaríamos todos los recursos del gobierno federal, fuera de (enviar) tropas del DoD (Departamento de Defensa) y de la Guardia Nacional, antes de alcanzar ese punto crítico", explicó Rufe al subcomité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes.

Según Rufe, las ciudades más afectadas por las bandas de narcotraficantes de México son Phoenix, Atlanta, Birmingham y Alabama.

El funcionario agregó que estaban trabajando de manera cercana en la planificación con sus pares de la Guardia Nacional y del Departamento de Defensa "para asegurarnos de que estén listos cuando llegue el momento".

A Rufe le preguntaron si se debería recurrir a la Guardia Nacional para contener la violencia y respondió que Estados Unidos no quería militarizar la frontera, pero que lo haría si era necesario.

También le preguntaron si EE.UU. debería ser más estricto con sus propios controles de armas y respondió que, en su opinión personal, sí.

Rufe agregó que no había ninguna necesidad de permitir la venta de rifles de asalto que a menudo son usados por las bandas de narcotraficantes.

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