EE.UU./Cuba: "¿No sería maravilloso?"

El presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió este lunes al grupo de congresistas de Estados Unidos que visitan la isla desde la pasada semana, con el fin expreso de encontrar puntos de acuerdo para iniciar un diálogo que normalice las relaciones bilaterales.

Image caption La televisión cubana mostró a Castro dialogando amigablemente con los parlamentarios de EE.UU.

El mandatario cubano estaba acompañado del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y por el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, quien en el pasado estuvo a cargo de varias negociaciones con EE.UU.

El noticiero de la televisión nacional mostró al presidente dialogando muy amigablemente con los parlamentarios estadounidenses pero se desconoce el contenido de las conversaciones porque las imágenes se trasmitieron sin audio.

Los políticos de EE.UU. le aclararon a la prensa que no vienen con un mandato del presidente Barack Obama, sin embargo afirmaron que creen que hay un ambiente de cambio en el aire y que para que se materialice hay que conversar.

El congresista Melvin Watt le preguntó a los periodistas: "¿No sería maravilloso si lográramos un diálogo y encontráramos las cosas mutuamente ventajosas y de interés para nuestros países y termináramos con las divisiones históricas que nos han separado pese a la cercanía geográfica?".

Primer contacto

Esta visita es el primer contacto entre políticos estadounidenses y cubanos desde que Barack Obama asumiera la presidencia de EE.UU. Todos los miembros de la delegación se han mostrado partidarios de normalizar las relaciones.

Image caption Lee encabeza la delegación de legisladores estadounidenses que visitan a Cuba.

Se produce en un momento de cambio en el que ya se modificaron algunas de las restricciones impuestas por George W. Bush a los viajes y al envío de dinero a Cuba y se esperan medidas de mayor calado.

Medios de prensa estadounidenses citan a "un funcionario de la Casa Blanca" afirmando que en los próximos días el presidente Obama emitiría una Orden Ejecutiva para liberar completamente los viajes y las remesas a la isla.

También hay en marcha en el Congreso de EE.UU. un proyecto de ley con el que se pretende eliminar todas las restricciones que impiden, desde hace medio siglo, que los ciudadanos estadounidenses visiten a Cuba.

La primera medida facilitaría los viajes de más de un millón de cubano-estadounidenses mientras que la segunda podría implicar la llegada de más de tres millones de turistas por año, según estiman algunas agencias de viaje.

Al respecto, la congresista demócrata Bárbara Lee, que encabeza la delegación, le dijo a la prensa que piensan que ''muchas de las acciones que el presidente está tomando son pasos dados en la dirección correcta''.

Intenciones estratégicas

Sin embargo, las intenciones podrían no ser tan amigables. Según una fuente citada por The Wall Street Journal, la estrategia de la administración demócrata sería provocar cambios en la isla por medio de los viajes y del dinero.

El gobierno cubano considera un reto ideológico esta afluencia de visitantes provenientes de Estados Unidos pero, según le dijo anónimamente un funcionario a la BBC, la posición oficial es aceptar el reto y "dar la batalla".

"La Revolución ha enfrentado situaciones ideológicamente complejas como la visita de los cubanos emigrados, la legalización del dólar, la apertura del turismo internacional o el Periodo Especial (crisis económica de los 90)", señaló.

Es evidente que ambas partes se preparan para un enfrentamiento diferente, apuntando al terreno ideológico más que a la estéril confrontación política y económica que primó durante los últimos 50 años.

Los beneficios de este nuevo ambiente serían para ambas partes. EE.UU. tendría acceso a un mercado que compra US$2500 millones en alimentos y permiso para explorar en busca de petróleo las aguas cubanas.

La Habana, por su parte, multiplicaría el número de turistas que visitan el país, con la ventaja de que los estadounidenses gastan más y provienen de un mercado mucho más cercano que Europa, Canadá e incluso algunos países de Latinoamérica.

Sol, salsa y mojitos

Image caption Es poco probable que los turistas de EE.UU. se dediquen al proselitismo político entre cubanos.

Aunque ambas partes le dan gran importancia ideológica a esta visita masiva de estadounidenses, en realidad es difícil que estos dediquen sus días de vacaciones a hacer proselitismo político entre los ciudadanos de la isla.

Guiándose por las actividades que realizan los 2.3 millones de turistas canadienses y europeos que llegan a la isla cada año, sería de esperar que los que vengan de EE.UU. se dediquen a tomar sol en las playas, beber mojitos y aprender salsa.

De una u otra forma se trata de un cambio de dirección en la política de Estados Unidos en todo el mundo, según expresó la congresista Bárbara Lee, quien agregó que muchos son los que creen que "ha llegado el momento de hablar con Cuba".

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