El "caso Lugo" y la hipocresía

Image caption El niño fue concebido cuando Lugo aún era sacerdote.

Mientras Paraguay sigue conmocionado por la confesión del presidente Fernando Lugo de que tuvo un hijo cuando aún era obispo, el mandatario comenzó este martes los trámites para formalizar su paternidad del niño.

El abogado de Lugo presentó una solicitud ante el Registro Civil de Asunción para que Guillermo Armindo, de dos años, sea anotado como hijo del jefe de Estado.

El letrado, Marcos Fariña, también anunció que el presidente pedirá la restitución de parte de su sueldo -al que había renunciado cuando asumió en agosto de 2008- para pagar una pensión alimentaria a su hijo.

En tanto, este martes también se anunció que la madre del niño, Viviana Carrillo, dejó sin efecto la denuncia de filiación que había presentado contra Lugo la semana pasada, y que dio comienzo a las especulaciones que concluyeron con la confirmación del presidente el lunes.

En su declaración, el mandatario, de 58 años, admitió su relación con la mujer, de 26, a la que habría conocido al hospedarse en casa de la madrina de ésta, cuando realizaba labores pastorales en un pueblo vecino.

Lea: Consecuencias de una confesión

Reacción de la iglesia

La Conferencia Episcopal Paraguaya dio a conocer un comunicado respecto al llamado "Caso Lugo", en el que pidió perdón "por los pecados de los miembros de la Iglesia".

El obispo Ignacio Gogorza, miembro de la Conferencia, señaló que la conducta del presidente fue "una bofetada" para la iglesia católica.

"El riesgo que vemos es que, en alguna forma, el hecho le reste cierta autoridad moral a la iglesia", afirmó el prelado, considerado un referente del sector conservador de la organización eclesiástica.

Sin embargo otros religiosos aplaudieron la actitud del ex religioso de reconocer sus errores.

El obispo Mario Medina, un amigo de Lugo, llamó su confesión "un acto de valentía y sinceridad".

¿Hipocresía?

Para algunos analistas, la rápida reacción de la iglesia al anuncio de Lugo resulta hipócrita, cuando se lo compara con la tímida respuesta que el organismo ha dado a otros escándalos en su seno, como los casos de pedofilia.

No obstante, Pedro Kriskovich, vocero de la iglesia paraguaya, dijo a BBC Mundo que el comunicado de la Conferencia Episcopal era necesario, por la importancia de quien cometió el hecho.

"Hay que pedir perdón por todos los pecados, pero hay que entender esto en el contexto del pueblo paraguayo, que siente una gran decepción", afirmó Kriskovich.

"Esto no es solamente una cuestión moralista. A Lugo se lo eligió con gran expectativa y se confió en él como un hombre que decía la verdad. Por eso la iglesia tenía que pronunciarse", señaló el vocero.

De obispo a presidente

Lugo renunció al ministerio sacerdotal en diciembre de 2006 para dedicarse a la política, y cinco meses después -el 4 de mayo de 2007- nació su hijo.

En ese momento el obispo había sido puesto en suspenso por el Vaticano, que lo suspendió a divinis en enero de 2007.

El 20 de julio de 2008, dos semanas antes de asumir la presidencia, el Papa Benedicto XVI le concedió la reducción al estado laico, por lo que quedó liberado de las obligaciones que impone el estado clerical.

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