Una cumbre sin Cuba

Fidel Castro
Image caption La política de Estados Unidos hacia Cuba será un punto clave en la cumbre, aunque no oficialmente.

Cuba no estará en la Cumbre de las Américas. Como su sistema político no es considerado democrático, no es parte del foro. Sin embargo, la isla estará más presente que en cualquier otro encuentro anterior.

Quizá no se vaya a hablar de Cuba en las reuniones formales entre los 34 jefes de Estado y de gobierno que asistirán a Puerto España, pero el tema se dejará sentir en los comentarios de pasillos, en las preguntas de los periodistas y en la expectativa continental.

Desde antes de que en enero George W. Bush dejara la Casa Blanca, subió de volumen un creciente coro, dentro y fuera de Estados Unidos que pide cambios en la política hacia Cuba, la que consideran estancada por casi medio siglo de embargo económico.

Este lunes, el presidente Barack Obama pareció hacer una concesión a esa galería en vísperas de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, al levantar algunas restricciones a los viajes de cubano-estadounidenses con familia en la isla y al envío de remesas.

Aunque muchos consideran que es un primer paso para destrabar la política hacia Cuba, otros advierten que no puede considerarse todavía un real cambio diplomático.

Se trata del cumplimiento de una promesa de campaña electoral destinada a ciudadanos estadounidenses de origen cubano y, por tanto, sigue estando en la órbita de la política doméstica.

Embargo

Pero algunos piensan que sí ha habido un éxito diplomático para América Latina con una presión planteada directamente por gobiernos como Brasil, Argentina, Chile o Costa Rica, o con el desafío retórico del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Con distintos grados de profundidad, todos los países del hemisferio tienen relaciones con La Habana. Sólo Estados Unidos carece de vínculos diplomáticos o económicos con la isla, por lo que muchos aseguran que el embargo ha terminado aislando al bloqueador.

"El gobierno se da cuenta que no ha funcionado la política de embargo. Y esto es un gesto para América Latina porque deja de ser un símbolo irritante", aseguró a BBC Mundo Claudio Loser, presidente de Centennial Group, una oficina de asesoría política basada en Washington.

Loser reconoció que los fundamentos del bloqueo, adoptado hace 47 años, siguen estando vigentes, pero aseguró que "se va a ir desmantelando" de manera progresiva, lo que consideró que ayudará a quitar banderas a las posiciones antiestadounidenses que cultivan muchos en la región.

Sin embargo, las opiniones lucen divididas al considerar si este "primer paso" abre un camino que empezará a recorrerse en Puerto España desde este fin de semana.

No es sólo un asunto de voluntad presidencial, porque para que se produzca cualquier modificación de la política del embargo es necesario alterar una ley estadounidense, algo que sólo puede lograrse con una profunda y probablemente rabiosa discusión en el Congreso.

El tamaño de Cuba

Image caption Hasta este lunes, los cubano-estadounidenses sólo podían viajar a Cuba cada tres años.

El empecinamiento de los sucesivos gobiernos estadounidenses de mantener inalterable y hasta ocasionalmente reforzar un bloqueo ideado en la cúspide de la Guerra Fría entre EE.UU. y la desaparecida Unión Soviética, o la inacción para alterar ese estado de cosas, lleva a muchos a plantearse qué tan importante es Cuba.

¿Es Cuba más grande que sí misma?, fue una pregunta hecha al asesor de Obama para la Cumbre de las Américas, el embajador Jeffrey Davidow, durante un evento la semana pasada en el Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de estudios de Washington.

"Si lo es", respondió Dawidow, "es un lugar importante más allá de una pequeña isla a 150 kilómetros de nuestra costas".

"Es de alguna manera un recuerdo de lo que existía en el pasado y una advertencia de lo que puede existir en el futuro a menos que estemos totalmente comprometidos con la democracia, los derechos humanos y la representación popular", añadió Davidow.

Mientras unos cuestionan el supuesto congelamiento de Washington frente a Cuba, Davidow asegura que es La Habana la que está paralizada, afirmando que con la "notable transformación histórica del hemisferio" hacia la democracia "Cuba es el tipo raro".

Davidow recordó que isla no está en el temario del encuentro y que sería "desafortunado" perder la oportunidad de establecer algunos lineamientos con el nuevo gobierno estadounidense si se "cubaniza" el encuentro en Trinidad.

"Política de estado"

Al norte del estrecho de la Florida, los más radicales dentro del llamado lobby cubano esperan que, durante la Cumbre, el presidente Obama no ceda a potenciales presiones políticas o de la opinión pública, y no haga anuncios adicionales sobre la política hacia Cuba.

BBC Mundo no pudo obtener un comentario directo sobre el tema de Cuba en la cumbre de parte de los congresistas más opuestos a cualquier tipo de apertura hacia la isla.

Aunque en la oficina del representante republicano por Florida, Mario Díaz-Balart, declinaron una entrevista asegurando que "el congresista no está declarando sobre el tema", ratificaron la reacción del parlamentario al anuncio de eliminar restricciones de viajes a Cuba.

En ese comunicado, Díaz-Balart exigió "la liberación de todos los presos políticos, la legalización de todos los partidos políticos, los sindicatos obreros independientes y la prensa, y la convocatoria de elecciones libres con supervisión internacional" antes de hacer nuevas concesiones a la "tiranía cubana".

Díaz-Balart recordó que la política hacia Cuba ha sido una "política de Estado", lo que llevó la discusión a un terreno doméstico, particularmente en los dos "cotos" políticos cubano-americanos: Florida y New Jersey.

Pero los manejos de la diplomacia de Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, pueden ayudar a cambiar la dinámica de lo que muchos consideran una reliquia de la Guerra Fría: la confrontación Washington-La Habana.

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