Última actualización: jueves, 16 de abril de 2009 - 16:09 GMT

¿Colombia en soledad?

Soldados colombianos

Estados Unidos otorga cada año unos US$500 millones a Colombia.

La nueva dirección de la política exterior estadounidense parece quitarle a Colombia la distinción de principal aliado de Washington en la región. ¿Significa eso que Bogotá se quedó sola?

Álvaro Uribe y George W. Bush cultivaron una relación política y amistosa tan cercana que el colombiano fue ocasionalmente distinguido con lo que era el sello de la máxima alianza durante la era Bush: la invitación al rancho del republicano en Texas.

Pero con la salida de Bush de la Casa Blanca, desaparece la relación amistosa en la que se basó en los últimos años la dinámica Washington-Bogotá, lo que podría traer importantes cambios en el manejo de los asuntos bilaterales.

No es que el presidente Barack Obama haya confesado alguna antipatía personal hacia su colega colombiano, pero en el mundo diplomático de Washington consideran lógico que la relación quede a merced de las consideraciones usualmente más impersonales de la fría política exterior.

Sin embargo, algunos temen que con el dominio demócrata en la presidencia y el Congreso, asuntos como el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia queden en un eterno suspenso.

Incluso, piensan que una conjunción de distanciamiento político, preocupaciones por los derechos humanos y crisis económica termine quitando al país andino los recursos financieros y militares que Washington le provee para el combate a las drogas, es decir, unos US$500 millones anuales bajo el Plan Colombia.

Aunque a juzgar por las recientes declaraciones del vicepresidente colombiano, Francisco Santos, "el Plan ya no se necesita", según dijo en reacción a las "humillaciones" que -según afirma- su país está recibiendo en Estados Unidos.

"Nada que temer"

"Colombia no tiene nada que temer de la administración Obama", aseguró a BBC Mundo, Michael Shifter, director del Programa Andino de Diálogo Interamericano, un centro de estudios basado en Washington.

Colombia no tiene nada que temer de la administración Obama

Michael Shifter, analista de Diálogo Interamericano

Para Shifter, "no importa quien esta a cargo de la Casa Blanca" porque "el equipo de política exterior de Uribe es de cabeza fría, realista y pragmática. Claro que no va a ser una relación exagerada ni de declaraciones de grandes amigos".

Hay quienes creen que el lazo de "compadres" del que hacían gala Uribe y Bush dificultó que el gobierno estadounidense considerara con atención las preocupaciones de muchos dentro y fuera de Colombia en el tema de derechos humanos.

El gobierno de Bogotá es cuestionado en Washington por no garantizar la seguridad de sindicalistas y líderes comunitarios, y por supuestamente tolerar vínculos entre las fuerzas armadas y grupos paramilitares de derecha.

"Hay un reconocimiento de que hay mucho en juego en Colombia y también de los avances logrados. Creo que el equipo de Obama entiende que es importante colaborar y fortalecer al gobierno colombiano", afirmó Shifter, quien admitió que "podrán haber preocupaciones en algunos aspectos".

Tratado de Libre Comercio

Esos puntos son los que han impedido que el Tratado de Libre Comercio, que ambos gobierno negociaron en 2006, haya sido aprobado por el Congreso estadounidense, único paso que falta para su ratificación, tras haber recibido el visto bueno del parlamento colombiano.

En marzo pasado, al recibir a una delegación de congresistas estadounidenses en Cartagena, el presidente Uribe les aseguró que Colombia "necesita el tratado (...), es fundamental en este momento de crisis de la economía para estimular la inversión".

El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luís Guillermo Plata, dijo recientemente que espera dialogar sobre el tema con el representante de Comercio de Estados Unidos, Ron Kirk, en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe

El gobierno de Uribe fue una de las piezas claves de la política de George W. Bush hacia la región.

Pero a la oposición del Congreso hay que sumar una Casa Blanca menos favorable. De hecho, antes de asumir la presidencia, Obama había dicho que sometería a revisión el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, y que pondría en espera a Colombia, Panamá y Corea del Sur.

Hasta ahora, el mandatario no ha hecho las revisiones prometidas, en parte porque ha estado ocupado lidiando con la crisis económica y en parte porque los socios norteamericanos se han negado a entrar en ese proceso.

"El tratado va a demorar", aseguró a BBC Mundo Claudio Loser, presidente de Centennial Group, una oficina de asesoría política basada en Washington.

"No creo que se vaya a discutir sino hasta finales del año. Pero a la larga creo que el Congreso entiende la importancia de tener a Colombia como un aliado", añadió.

Sin embargo, para algunos la importancia del rumbo que tome el tratado con Colombia trasciende el continente americano.

"Es muy importante para Obama evitar mandar cualquier señal al mundo de que el país se está volviendo proteccionista. Es una especie de prueba para ver qué tan serio es el gobierno para mantener la economía abierta y los vínculos globales", afirmó Michael Shifter.

Y aunque Shifter señaló que "hay una voluntad en la Casa Blanca para ver cómo se puede aprobar el tratado con Colombia", reconoció que no será un proceso fácil.

¿Muro de contención?

En la era Bush, muchos en Washington vieron a Colombia como una suerte de muro de contención necesario ante la supuesta amenaza regional que, según consideran, representa la llamada revolución bolivariana del presidente venezolano, Hugo Chávez.

No creo que (el Tratado de Libre Comercio con Colombia) se vaya a discutir sino hasta finales del año. Pero a la larga creo que el Congreso de Estados Unidos entiende la importancia de tener a Colombia como un aliado

Claudio Loser, analista de la consultora Centennial Group

Por sus diferencias ideológicas, Uribe es considerado por algunos como la antítesis de Chávez y por eso en Estados Unidos algunos grupos de afiliación conservadora han favorecido un apoyo irrestricto a Bogotá.

Aunque las relaciones entre Caracas y Washington no han cambiado desde que Obama llegó al poder, hay razones para pensar que no tendrán la tensión que llevó a la mutua expulsión de embajadores el año pasado.

Con el gobierno de Obama ya no haría falta poner a Colombia como un muro frente a Venezuela, consideró Michaell Shifter, quien cree que esa doctrina de contención ha sido el argumento "más débil" a la hora de promover el eje Washington-Bogotá.

"No hay que ver el apoyo a Colombia como algo contra Chávez. Porque eso de castigar a los enemigos y ayudar a los amigos no creo que vaya a ser la óptica de Obama frente a América Latina", afirmó Shifter.

"Creo que el argumento es que Colombia es un socio y que hay que cumplir la palabra y los compromisos con los socios".

Sin embargo, entre quienes cuestionan el historial de derechos humanos de Bogotá, para cumplir esa palabra habría que terminar la compleja tarea de limpiar la imagen del gobierno colombiano.

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