El "reino escondido" de los afrobolivianos

Mujer afroboliviana
Image caption Los afrobolivianos se encuentran entre los más pobres del país.

El viaje de La Paz a la región de Los Yungas, una zona de bosque tropical en la cordillera de los Andes, a través de una ruta sinuosa conocida como el Camino de la Muerte, toma unas tres horas.

En uno de sus verdes valles se encuentra el "reino escondido" de los afrobolivianos. Si prestas atención, al acercarte, podrás escuchar el sonido de los tambores.

"Yo soy el rey", dice orgulloso Julio Bonifaz Pinedo, de pie junto a su esposa Angélica, una mujer afroboliviana vestida con su tradicional traje andino de falda de varias capas, chal y sombrero bombín.

"Es una inmensa responsabilidad porque tengo que trabajar muy duro para mi gente, mi pobre gente, y no tenemos recursos".

El rey Julio es uno de muchos afrobolivianos azotados por la pobreza. Pero pocos años atrás descubrió que era descendiente directo de Boniz, un rey tribal de África Central.

Hace casi dos años fue coronado en una lujosa ceremonia como el primer rey afroboliviano, todo con el fin de lograr avances en la causa de su pueblo y obtener reconocimiento en la nueva Constitución del país.

El Bonifaz original llegó a Bolivia en el siglo XVI para trabajar como esclavo en las minas de Potosí.

Al igual que la mayoría de los esclavos que sobrevivieron a la dureza del trabajo en las minas, Bonifaz fue vendido a los dueños de plantaciones en Los Yungas, donde el clima es más parecido al de África Subsahariana.

Hoy, mas de 35.000 afrobolivianos continúan sintiéndose abandonados en un país que, recientemente, aprobó su primera Constitución "multiétnica y multicultural".

"Existe mucha pobreza entre los afrobolivianos, estamos entre los más pobres del país", dice el rey Julio mientras me muestra su pequeña tienda en la que vende bananas, pan y unas pocas cosas más.

Cocaleros, por tradición

Image caption Bonifaz Pinedo es el primer rey de la comunidad afroboliviana.

Tradicionalmente los afrobolivianos eran campesinos que cultivaban cítricos, café y bananos. Pero hoy día, el cultivo principal es el de coca.

Los Yungas es una de los dos lugares en Bolivia donde la coca puede ser cultivada legalmente, en cantidades limitadas.

Los bolivianos la vienen cultivando desde hace siglos, desde los tiempos del imperio Inca.

Los cocaleros afrobolivianos han adoptado esta tradición indígena y trabaja intensamente plantando y cosechando arbustos de coca.

Irene Morales, una mujer afroboliviana, trabaja en sus arbustos de coca descalza, en su pequeño y empinado pedazo de tierra.

"Quizás ya no seamos esclavos, pero nosotros, los afros, somos muy pobres, lo cual es muy similar a la esclavitud", dice con una puñado de hojas de coca en la mano.

"Si no cuidamos bien nuestras pequeñas plantaciones, no tendríamos nada, nada de nada. Y a nosotros siempre nos odian y nos discriminan".

Pero ahora, por primera vez desde que llegaron a Bolivia como esclavos, creen que las actitudes hacia ellos han comenzado lentamente a cambiar.

Al Parlamento

"Al menos nos mencionan en la nueva Constitución como una de las 36 nacionalidades bolivianas", dice Jorge Medina, un líder afroboliviano que tiene previsto presentarse a las elecciones parlamentarias de diciembre.

"El documento es, mayoritariamente, una Constitución indígena, pero nosotros no somos considerados indígenas como los aymara, los quechua o los guaraníes"

Si resulta elegido, Medina se convertiría en el primer representante político afroboliviano en Bolivia, una país que eligió a su primer presidente indígena, Evo Morales, tres años atrás.

"Nosotros respaldamos el proceso de cambio iniciado por Morales porque es la única forma en que nosotros, los sin voz, podemos ser escuchados", agrega Medina.

"Pero aún queda mucho por hacer. Hay gente en Bolivia que no tienen idea que en este país hay afros. Hay otros que no quieren saber de nuestra existencia".

Image caption Los afrobolivianos cultivaban tradicionalmente cítricos, café y bananos.

En la oficina de Medina cuatro fotos cuelgan de las paredes: una de Bob Marley, una de Kunta Kinte (el personaje de la novela "Raíces", de Alex Haley), otro de Malcom X y otro de Martin Luther King.

Hace algunos años los afrobolivianos comenzaron a desarrollar vínculos con otras comunidades negras del continente, con el fin de buscar reconocimiento internacional.

"Los afro no tenemos fronteras. Los tambores conectan a los afro de toda América Latina y el Caribe con África, con nuestras raíces allí en Senegal, Congo, Guinea y Angola", dice Medina en el programa de radio "Raíces africanas" que él presenta en Radio Yungas, en la ciudad de Chulumani.

Todos los viernes, Jorge Medina usa su espacio radial para hablar sobre los temas que afectan a la comunidad afroboliviana.

"Todavía hay discriminación, racismo, todavía hay xenofobia aquí en Bolivia. Pero si Barack Obama es presidente de Estados Unidos, ¿por qué un afro no podría ser parlamentario aquí, en Bolivia?, pregunta Medina.

"Pero seamos claros, no estamos aquí en Bolivia sólo para hacer bailar a la gente al ritmo de la música negra. Estamos aquí para que la gente piense y crea en la población negra. Éste es nuestro despertar".

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