Entre el escepticismo y el miedo

Mexicanos con mascarillas
Image caption El denominador común en los comentarios es la preocupación y el desconcierto.

Unos llaman a seguir las indicaciones de las autoridades; otros no creen que la situación sea "tan grave". Incluso hay quienes denuncian que Estados Unidos ha "desparramado el virus" o que se trata de una maniobra política para "tapar la crisis". Éstas son algunas de las expresiones de nuestros lectores sobre el brote de gripe porcina en México y las medidas de prevención que impuso el gobierno en ese país.

"Pues estamos todos en alerta, observando y escuchando lo que dice el secretario de salud, o el presidente", asegura Luis Enríquez, de Ciudad de México, en un comentario que resume ansiedad ante una situación sin precedentes.

"Es algo nuevo en esta ciudad, ya que los centros comerciales están vacíos y en las calles se vive un ambiente de incertidumbre, incluso miedo", señala por su parte J. Luis R. Leynes, también de la capital.

Envíenos su testimonio

Las medidas de precaución impuestas por las autoridades han afectado a "Jojesus", de San Luis Potosí: "Trabajo en una disco/antro y desde ayer se tuvo que cerrar; hoy hubo un decreto del gobernador de cerrar restaurantes, discos, escuelas, etc., e inclusive se suspendió totalmente el festival de San Luis. Las pérdidas son millonarias".

Realidad o ficción

Rosalba Mora, de Quintana Roo, se muestra intranquila y pide más información a las autoridades: "Deberían emitir información real sobre lo que está pasando. Esto podría derivar en una psicosis; la mayoría de los mexicanos no sabe acerca de la enfermedad, de ahí que se puede volver incontrolable".

Otro lector plantea diversas versiones sobre la capacidad de hacer frente a lo que está sucediendo. "Por un lado las autoridades dicen que hay suficientes medicamentos, y en los hospitales dicen que no", señala este lector que utilizó el pseudónimo "Opus, México".

"Nadie sabe nada con certeza, y sólo se escuchan rumores que se pasan de boca en boca", comenta por su parte Conrado Camacho, de Cuautitlán.

Escepticismo y acusaciones

"No dudo que este nuevo virus sea peligroso y que pueda matar a los seres humanos, pero ¿realmente tiene las dimensiones que aparenta? ¿No será una nueva forma de atemorizar a la gente? ¿Qué trasfondo político o económico tiene esto? Raro, muy raro...", opina escéptico Rodolfo Torres, desde Guadalajara.

Image caption Algunos lectores se quejan de que no todos siguen las recomendaciones de prevención de las autoridades.

De acuerdo a este lector, la "histeria" es generada por los medios de comunicación.

En cambio, "Dag", quien escribe desde Vancouver Canadá, apunta contra la industria farmacéutica, que en su opinión "necesita capturar dinero en efectivo, sin importar cuáles son los mecanismos. Qué mejor que vender 40 millones de mascarillas e iguales dosis de antibióticos".

Ante opiniones como la suya reacciona César Gamboa, del DF: "He escuchado a personas comentar cosas como: 'Esto ha de ser una maniobra del gobierno por la crisis económica', o 'las medidas son muy exageradas'; inclusive una conocida mía, dueña de un hospitalito dice: 'Esto no es cierto, son puras mentiras'. ¿Qué les pasa?, ¿cuántos muertos quieren ver para creer?".

En esta misma línea, Sergio Aguilar, también desde México, escribe: "No hay tintes políticos ni de narcotráfico, ni Obama vino a esto; es una amenza real. Hay que reforzar las medidas de precaución".

Medias verdades y miedo

Guadalupe A. López, quien señala que es médica y que trabaja en el estado de México, indica que "el número de casos es muchísimo mayor" al que informan las autoridades.

"Hay varias muertes en jóvenes con infecciones respiratorias de origen viral que no están reportadas; no se les tomó muestra. Sin contar con los múltiples casos con síntomas de influenza que no son estudiados por ser leves", dice.

Lo que parece ser el denominador común en la mayoría de los comentarios es el desconcierto. Roxana, del D.F., está además asustada: "He suspendido mis salidas y actividades normales al aire libre, a mis hijos no los llevo ni al supermercado".

"Nadie quiere estar afuera, todos tenemos ansias de llegar a casa, de resguardarnos. Queremos ocultarnos, estar apartados", escribe Antonio.

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