Mejora el transporte en Cuba

Cubanos haciendo fila para subir a un autobús
Image caption Los nuevos buses llegaron de distintas parte del mundo.

La escasez de transporte público fue una de las cinco críticas más recurrentes durante el debate nacional que se organizó en 2007. Dos años después, aparece como el logro más tangible del gobierno de Raúl Castro, por lo menos en la capital.

La inversión en autobuses es de más de US$180 millones y para 2012 se calcula que se habrán comprado muchas otras unidades, lo cual llevaría la capacidad de transporte a la cifra anterior a 1990, año en que se inicio la crisis económica.

Cientos de buses, normales y articulados, han sido adquiridos en China, Rusia, Alemania, Bielorrusia y Corea, además de otra importante cantidad de equipos usados provenientes de diferentes partes del mundo que ya circulan por las calles de La Habana.

El Estado cubano ha financiado toda la inversión, pero la empresa de Metrobus (también estatal) debe amortizar poco a poco la deuda, algo que llevará bastante tiempo teniendo en cuenta que el pasaje cuesta 40 centavos de peso, es decir US$0,016.

El método brasileño

Image caption Carlos González dice que para 2012 La habana contará con 2.300 unidades.

"El programa no tiene que ver sólo con la compra de nuevos buses. Es un plan a mediano plazo para, en 2012, satisfacer el 85% de la demanda, es decir, transportar más de 3,5 millones de pasajeros al día", nos explica el ingeniero Carlos González, director de desarrollo provincial.

El sistema de Metrobus es una idea original de Brasil, concretamente aplicada en la ciudad de Curitiba. Según los especialistas cubanos, ha dado muy buen resultado porque une los conceptos de los países más avanzados con los recursos del Tercer Mundo.

Está estructurado como un Metro de superficie con 17 líneas, en las que buses articulados atraviesan la ciudad de una punta a la otra, haciendo paradas cada kilómetro, lo cual ha permitido en dos años duplicar el número de pasajeros para alcanzar un millón diario.

Según el ingeniero, ahora habría que comenzar una segunda fase en la que buses mas pequeños, haciendo trayectos cortos, trasladen a los pasajeros desde la parada del Metrobus hasta los barrios más distantes de las rutas principales.

González informa que en La Habana existen poco más de 1.000 ómnibus, la mitad de ellos articulados, y nos explica que "está previsto para 2012 llegar a las 2.300 unidades en La Habana, lo que costaría US$600 millones a los precios actuales".

Los años duros

Image caption Yamila Góngora, pasajera: "Ha mejorado bastante y la población está muy contenta".

La crisis económica de la década de los años 90 llevó a una reducción drástica del transporte de pasajeros, en parte por la escasez de petróleo y en parte porque no había recursos para renovar los buses o comprar piezas de repuesto con qué mantenerlos en marcha.

Durante 15 años, la mayoría de los habaneros se movían en bicicletas o haciendo autostop. Se organizó incluso un cuerpo de inspectores que se dedicaba a detener automóviles estatales y los obligaba a llevar a las personas que fueran por la misma ruta.

La Habana pasó de tener 2.500 autobuses a menos de 500, la mayoría de ellos en muy mal estado, por lo que gran parte del tiempo estaban de baja. Hasta 2007 no se realizaron inversiones en el sector, de modo que poco o nada mejoró.

Durante el debate nacional, convocado por el gobierno para conocer las críticas de la población, los temas más recurrentes fueron la doble moneda, la falta de viviendas, los bajos salarios, la necesidad de recreación y la escasez de transporte público.

Satisfacción ciudadana

Image caption Nélson Perez, otro usuario, dice que los autobuses "pasan pronto y no hay problema para montarse".

La totalidad de las personas entrevistadas por BBC Mundo en paradas de buses coincidieron en que el transporte ha mejorado notablemente, aunque algunos se quejaron de la falta de coordinación: "A veces llegan varios juntos y después se producen vacíos".

"Desde que entraron los autobuses chinos mejoró el transporte considerablemente, pasan pronto y no hay problema para montarse. Yo vengo desde San Agustín (en el otro extremo de la ciudad) y llego rápido a mi trabajo", nos dice Nelson Pérez mientras espera su ómnibus.

Yamila Góngora nos explica que "en ciudad de La Habana ha mejorado bastante y la población está muy contenta; han llegado 'guaguas' de otros países. También mejoró mucho el transporte interprovincial" y la conversación se corta porque llegó su ruta.

Sin embargo, muchas chicas siguen haciendo "botella" (autostop), me dice una de ellas que se mueven más rápido, viajan más cómodas y a veces hasta con aire acondicionado. Así que aunque mejoren las "guaguas" algunas tradiciones parece que se mantendrán.

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