Parque de la paz para Argentina y Uruguay

Vista de la planta de Botnia desde el lado argentino del río Uruguay

Argentina y Uruguay tendrán un parque natural compartido sobre las costas del río Uruguay, que marca el límite entre ambos países, a pocos kilómetros de la zona donde desde hace años sus gobiernos libran una a disputa diplomática.

Esta región fronteriza ha sido escenario de cruces y enfrentamientos por la instalación de una planta de celulosa en la margen oriental del río.

Autorizada en 2003 por Uruguay sin consulta previa con su país vecino, la fábrica de capitales finlandeses desató un conflicto de alto nivel entre Buenos Aires y Montevideo, que ahora se dirime en la Corte Internacional de La Haya.

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La puesta en marcha de la "pastera" Botnia, en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, generó el rechazo de pobladores del lado argentino por sus posibles efectos contaminantes. En el marco de ese reclamo, un grupo de vecinos de Gualeguaychú mantiene desde hace más de dos años un bloqueo en el puente internacional que permite el cruce a esa altura.

Ahora, el parque binacional, a unos 100 kilómetros de la fábrica polémica, comprenderá una superficie de 50 kilómetros a cada lado del cauce de agua, con el fin de proteger el ecosistema fluvial, las islas y los bañados de la zona.

"Encapsular" el conflicto

La reserva natural será la primera administrada conjuntamente por Uruguay y Argentina, y se instalará cerca de la localidad de Colón, en la provincia argentina de Entre Ríos, y su ciudad vecina del otro lado de la frontera, Paysandú.

Más allá de sus implicancias para el hábitat, muchos han visto el proyecto como un símbolo de buena voluntad entre dos orillas en conflicto.

"El gobernador (de Entre Ríos, Jorge Busti) dijo claramente que el tema Botnia había que encapsularlo y retomar la relación con Uruguay como ha sido históricamente. Son muchos años de cercanía y vecindad, y ningún conflicto de este tipo puede llegar a matar la vida en común que tienen las ciudades a cada lado del río", declaró a BBC Mundo el intendente de Colón, Hugo Marsó.

Por su parte, el alcalde de Paysandú, Julio Pintos, señaló que el plan había sido retrasado por la disputa política, y que ahora será una herramienta para "posicionar a la región como un polo de desarrollo".

¿Primero dañar, luego proteger?

Sin embargo, la Asamblea Ciudadana Ambiental, con base en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, se mostró escéptica ante el proyecto del parque binacional ubicado río arriba.

Según señalaron a BBC Mundo, resulta una paradoja instalar una zona protegida justo allí donde, si se cumplen sus pronósticos, el entorno sufrirá un daño inexorable como consecuencia de la actividad fabril.

Image caption Para los críticos de las papeleras, la instalación de un parque no arreglará el daño que ya se ha hecho.

"¿Cómo vamos a hablar de un parque cuando hay 5.000 toneladas de efluentes tóxicos cayendo al río Uruguay cada seis meses? Es como querer tapar el sol con la mano... y sabemos la influencia nefasta que va a tener Botnia en el futuro", acusó Martín Alazard, integrante el equipo técnico de esta asociación, que reclama la expulsión de la papelera finlandesa alegando que está "fuera de escala" con el ecosistema.

Según las estadísticas, para poner en marcha su producción de 1,1 millón de toneladas anuales de pasta de celulosa, el gigante finlandés demanda 80 millones de litros de agua dulce al día - un volumen igual al que consume la vecina localidad de Fray Bentos en todo el año.

"La Asamblea no está en contra del parque binacional, del dragado o del progreso. Pero debería darse una vez solucionado el conflicto con Botnia", expresó el ambientalista.

Asimismo, el plan de creación de la reserva ha sido debatido intensamente en la Asamblea porque va asociado a un trabajo de mejora de la navegabilidad del río.

En este sentido, los activistas de Gualeguaychú denunciaron que la propuesta está "fogoneada por las plantas de celulosa", que quieren obtener mejores condiciones para trasladar sus insumos y productos por el Uruguay, para llegar a Santo Tomé (en Corrientes, más al norte) y, de allí, a la ciudad brasileña de São Borja, justo al otro lado de la frontera.

Desarrollo turístico

Sin embargo, los vecinos de Colón consultados por BBC Mundo se mostraron entusiasmados con el nuevo parque.

"Es una idea bastante vieja, que es bueno que se concrete. Estoy a favor, totalmente, porque es bueno para la preservación y para hermanar a los países", afirmó Horacio Fraccarolli, agente inmobiliario de la zona.

"Me parece que servirá para evitar que se instalan nuevas fábricas. El parque protege las riberas y puede ser una barrera para eso... y el turismo se va a beneficiar, eso sí", opinó, por su parte, Omar Cufré, de 57 años, dueño de un comercio en el centro urbano.

El desarrollo turístico es, precisamente, uno de los argumentos que saca a relucir el gobierno local para impulsar el proyecto. Y las autoridades descartan que sea demasiado tarde para proteger el medio ambiente.

"Yo lo veo al revés, como una vía de protección de la flora y la fauna ahora que están las papeleras. Y además, se ha evaluado como poco probable que a nosotros nos afecte si realmente hay un daño ambiental en la zona de Botnia", agregó el intendente Marsó.

A finales de este mes, los responsables del proyecto iniciarán un "estudio de factibilidad", que contemplará cuestiones técnicas pero también otros aspectos socio-económicos - como los movimientos migratorios, el tránsito por las rutas y el potencial turístico- en esta región de dos países divididos por un río.

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