¿Medios estatales o propagandísticos?

Estudio de Globovisión
Image caption Globovisión es un canal de abierta línea opositora en Venezuela.

Suena casi paradójico: durante los diez años de gobierno de Hugo Chávez, la polémica en torno a los medios de comunicación privados y estatales en Venezuela nunca ha estado muy lejos de la primeras planas.

El gobierno acusa a algunos medios privados de hacer oposición injusta. Desde la contraparte se acusa a los medios estatales de apoyar al gobierno de manera abierta, sin darle cabida a las críticas.

Uno de los momentos más álgidos se presentó hace exactamente dos años, cuando el gobierno decidió no renovarle la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV), a la que había acusado de conspiradora y golpista.

En la más reciente polémica, el presidente enfiló sus baterías contra Globovisión y aseguró que tomaría medidas contra "el loco con cañón", como se refirió al director del medio.

En 2005, el gobierno promulgó la Ley de Responsabilidad Social de Radio y TV -conocida como Ley Resorte-, que según el gobierno busca promover el uso responsable de los medios, ante lo que el gobierno ha visto como abusos. Sus críticos dicen que promueve la "autocensura".

Pero, ¿se miden los medios estatales con la misma vara con la que se miden los privados? ¿Cumplen ellos la ley?

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Espejo "roto"

Además de una amplia red de canales comunitarios con patrocinio oficial, el Estado cuenta con dos canales de televisión principales: el tradicional Venezolana de Televisión (VTV) y la Televisora Venezolana Social, TVes, que sustituyó a RCTV cuando el gobierno decidió no renovarle la concesión, hace dos años.

Con la aparición de TVes, se formalizó una división por la cual VTV asumió funciones de medio informativo y de opinión mientras que el canal "social" se concentró en el entretenimiento.

Casi dos años después de inaugurada, un ex directivo del canal de entretenimiento, Esteban Trapiello, denunció que los objetivos originales de la planta no se cumplieron y que todo el sistema público era un fiasco.

"Vean ustedes la pantalla de VTV, vean ustedes la pantalla de TVes y verán que nada se cumple allí de la Ley de Responsabilidad Social", dijo Trapiello en febrero pasado.

Los acusados

La parte "acusada", por su lado, y a través de un comunicado oficial, atribuyó los señalamientos a "poderosos intereses que conspiran contra el mejoramiento de la comunicación bolivariana y contra nuestro proceso".

Pero Trapiello no está solo en sus apreciaciones. "Ciertamente el espejo que uno puede observar en los medios públicos es profundamente desolador y no ha demostrado un círculo virtuoso", le dijo a BBC Mundo el director ejecutivo de la ONG Espacios Públicos, Carlos Correa.

También entre quienes se dicen identificados con la llamada "revolución" hay críticas. La profesora de Opinión Pública e investigadora del Observatorio de Medios, Carmen Elena Balbás, le comentó a BBC Mundo que los canales siguen "viendo al público como si fueran los años cincuenta".

A Balbás le parece que VTV "no ha podido lograr crear un modelo de comunicación alternativa" y que los contenidos de TVes -en especial en lo que se refiere a programación infantil- "son del año de la guácara, uno se ríe por la ingenuidad".

"No aspiramos a la propuesta de la televisión comercial", se defiende, por su parte, el presidente de la Fundación TVES, William Castillo. "Nos parece que ésta no le ha aportado al pueblo venezolano en 40 o 50 años de existencia valores singificativo y nosotros trabajamos para eso", señaló en una rueda de prensa este lunes, con motivo de celebrarse el segundo aniversario de existencia de la planta.

Las críticas

Image caption Globovisión tiene una modesta penetración en el mercado de los medios pero también es una referencia.

Una de las críticas a los canales oficiales tiene que ver con la supuesta violación al artículo 14 de la Ley Resorte, que exige que todos los días, en horario "todo público", se transmitan al menos siete horas de producción nacional, y que cuatro de ellas provengan de productores independientes.

Trapiello lo manifestó así en su denuncia y una reconocida actriz que simpatiza con el "proceso", Dilia Waikarán, lo ratificó en una entrevista reciente con el diario El Universal.

"Muchos compañeros artistas y yo nos sentimos un poco frustrados porque el canal arrancó con puras cosas extranjeras (...) Siento que pasó el tiempo y que el canal debió haber comenzado a cumplir otro rol", dijo la artista, hablando acerca de TVes.

Lo mismo aplica a la programación infantil. El artículo 14 también obliga a transmitir un mínimo de tres horas diarias destinadas al público menor de edad. De acuerdo con el investigador Carlos Correa, eso no se cumple en el caso del canal 8.

En cuanto a TVes, Carmen Elena Balbás señala que hay contenidos infantiles, pero que son de dudoso impacto, debido a lo poco actualizado de los programas. "Ningún niño va a estar viendo eso. Yo creo que no hemos generado ni los conceptos ni la estructura o creatividad para hacer los cambios", dice.

Pero, quizás, las críticas más numerosas sobre los canales estatales en general están relacionadas con la visión que ofrecen del mundo, aunque la ley no hace del equilibrio informativo u de opinión un requisito expreso.

Ideologías

"El canal 8 se está metiendo en lo mismo que se le cuestiona a los medios privados. Porque es una información muy orientada hacia un solo lado, que es la defensa de la gestión del gobierno. El peligro es que se torne en un canal ya no del estado público, sino que asuma el papel de un canal más oficial", afirma Balbás.

Para Correa no se trata de un peligro, sino de cosa hecha. "VTV es un canal muy sesgado que sólo invita a funcionarios del gobierno y ni siquiera a veces hace cobertura con los cánones del periodismo", señala.

Una investigación de 2006 de la organización Espacio Público concluyó que entonces el 80% del tiempo de transmisión se había ocupado en noticias a favor del oficialismo, propaganda oficial y partidista y alocuciones presidenciales.

"Todo medio de servicio público tiene que tener autonomía frente a los poderes. Lo segundo es que tiene que prestar un servicio para toda la sociedad, no una parcela de la sociedad", le dijo Correa a BBC Mundo, al manifestar que ése no es el caso de los medios públicos venezolanos.

Sin embargo, la investigadora del Observatorio de Medios rescata que el elemento ideológico es claro en los canales estatales, mientras que los privados se empeñan en pretender que son objetivos.

"Ciertos canales han asumido un 'oposicionismo' a ultranza, pero no saben cómo articular su función ideológica con su función económica", indicó.

Portavoces del partido de gobierno han afirmado en el pasado que los canales públicos, y en concreto VTV, son la única ventana con que cuenta el gobierno para ofrecer aquellas informaciones y puntos de vista que no se difunden en los medios privados. En ese sentido ejercerían una función de "contrapeso".

Por último, hay señalamientos en cuanto al tono de ciertos programas de opinión transmitidos por el principal canal estatal. "De modo regular hay expresiones homofóbicas, son escatológicos, no tienen ningún respeto por la dignidad de ninguna persona que piense distinto al gobierno", afirmó Correa.

La profesora Balbás lo adscribe a "programas que no son de criterio periodístico", sino de opinión, que "se quedan en el show mediático de la espectacularidad".

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