En busca del pasado de Bolivia en EE.UU.

Peter Kornbluh, investigador y analista del National Security Archive
Image caption La organización que representa Kornbluh no tiene un convenio oficial con el gobierno.

Peter Kornbluh, investigador y analista del National Security Archive, un organismo independiente de Estados Unidos, tiene la misión de buscar en los archivos secretos de las dictaduras bolivianas de las décadas de los 70 y 80.

La llegada de Kornbluh a Bolivia se produjo en un momento de profundo debate sobre el pasado.

Tres mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos en las cuatro últimas décadas realizan una huelga de hambre para exigir al gobierno del presidente Evo Morales que desclasifique los documentos militares.

Sin embargo, el propio Morales y sus ministros dijeron que las fuerzas armadas no tienen nada que desclasificar. Luego de que la presión creció, el gobierno emitió una resolución que permite a los familiares de las víctimas ingresar a las instalaciones militares para buscar información, pero con la ratificación de que en Bolivia no hay información clasificada.

En el acto en el que dio la bienvenida a Kornbluh, el vicepresidente Álvaro García Linera volvió a decir que en su país encontrarán muy poco y que las respuestas están en el Departamento de Estado en Washington.

¿Pero el rastro de los desaparecidos durante las dictaduras está en EE.UU. o en Bolivia? Kornbluh respondió ésta y otras preguntas en una entrevista con BBC Mundo.

¿Por qué busca la historia de América Latina en EE.UU.?

Image caption A Morales se le ha pedido que desclasifique documentos militares de las décadas de los años 60, 70 y 80.

Una de las consecuencias de la intervención estadounidense en países como Chile, Cuba, Nicaragua y México es que tenemos documentos. Cuando hay una presencia, EE.UU. tiene personas en los países que mandan información sobre lo que está pasando en el país y sobre lo que EE.UU. está haciendo allí.

En los años 60 y 70, EE.UU. estaba presente en Bolivia. Había una preocupación sobre las actividades de la izquierda. Los militantes, y la embajada, agentes de la CIA y del Departamento de Defensa mandaron mucha información a EE.UU. Hemos encontrado que los archivos de EE.UU. están bien organizados, se puede tener acceso a ellos usando la ley de libertad de información y otros mecanismos de desclasificación.

Con esto buscamos documentos para llenar los huecos de la historia. Tenemos esta oportunidad en Bolivia, donde se necesita información sobre los desaparecidos. El gobierno no ha llegado al punto de empujar a sus propias agencias a abrir sus archivos para las víctimas de la represión.

¿Qué significa esto? ¿El gobierno no puede abrir los archivos, no quiere o realmente no existe información clasificada?

Los militares dicen que no existe la información, pero mi organización ha tenido esta experiencia en casi todos los países. Cuando se empieza el proceso, los militares dicen que no hay documentos, pero usualmente sí hay documentos, porque es imposible destruir todo ese material en un país como Bolivia o Guatemala. Creo que hay documentos, pero en este momento no ha llegado el balance de correlación de fuerzas políticamente, aunque hay una voluntad fuerte del gobierno de Evo Morales de abrir los archivos militares y dar acceso a investigaciones.

¿A qué se refiere al hablar de correlación de fuerzas. ¿Quiere decir que las Fuerzas Armadas tienen más poder que el propio gobierno?

Hay una relación delicada entre Evo Morales y las fuerzas militares. Tener una buena relación con ellas es una alta prioridad del presidente, por razones obvias. El asunto aquí está impulsado por el movimiento de los familiares, las mujeres en huelga de hambre; ellos han creado las circunstancias que traen la presión. Pero Bolivia es un país -Morales ha demostrado esto- que quiere transparencia, porque transparencia significa más democracia.

¿Cuál es su relación con el gobierno boliviano? ¿Usted tiene un convenio para buscar información en EE.UU. o también en Bolivia?

No tenemos un convenio oficial con el gobierno, pero vamos a seguir con las acciones en EE.UU. para conseguir más información de Washington, que puede ofrecer datos sobre la represión aquí en los años 70 y 80, pero también documentos que puedan estimular la búsqueda en Bolivia, sobre documentos bolivianos, porque van a ser esos documentos los que tendrán la respuestas y dirán dónde están los cuerpos.

¿Es en Bolivia donde deberían buscarse estos informes?

Hay una comisión. La ministra de Justicia está encargada de esto, como los militares, las familias o la asociación. Pero van a llegar a un punto en el que la voluntad política sea necesaria para avanzar.

¿Voluntad de parte del gobierno?

Sí.

El vicepresidente decía que es muy poco lo que se podrá encontrar en Bolivia y que hay que buscar más bien en el Departamento de Estado de EE.UU. ¿Qué opina usted?

Yo puedo decir que los documentos estadounidenses están mejor organizados (...) Pero hemos aprendido de otros países latinoamericanos que siempre hay documentos más detallados de los militares, porque parte de su función es escribir informes, registros y recibir órdenes por papel; siempre hay una cadena de papel sobre la historia y yo creo que eventualmente van a encontrar esos documentos en Bolivia.

¿Qué buscará usted de Bolivia en Estados Unidos?

Voy a buscar documentos del Departamento de Estado, del Departamento de Defensa, de la CIA; informes y cables que tienen detalles sobre el "banzerato" (el gobierno militar de Hugo Banzer), la matanza de los guerrilleros en Teoponte durante los 70 o el ataque a la Central Obrera Boliviana en 1980 (allí hubo un asalto en el que desapareció el líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz).

Y, además, como pidió el vicepresidente, vamos a tratar de buscar documentos más recientes sobre la relación entre EE.UU. y Bolivia, aunque estos documentos son difíciles de obtener porque son de años recientes.

El vicepresidente tiene la expectativa de conseguir documentos sobre el posible financiamiento de EE.UU. a grupos separatistas. ¿Usted cree que eso es posible?

Algunos datos han llegado en documentos de financiamiento a grupos municipales o regionales, grupos de fuera de La Paz con el nombre de descentralización, pero descentralización en el contexto que está pasando en Bolivia es una papa caliente.

¿Qué se puede hacer para que las FF.AA. abran sus archivos, tomando en cuenta que ya dijeron que no hay nada que desclasificar?

Las FF.AA., que tienen líderes modernos, se dan cuenta de que no se puede ser parte de un país moderno y esconder el pasado para siempre. Pero hay un grupito de militares, de estos de la época de la represión, que son parte de activa de las FF.AA. Ahora, la gran mayoría están retirados o muertos.

La primera cosa es una misión humanitaria para las FF.AA.; no se trata de mandar soldados a un lugar después de un terremoto, sino de enviar analistas e investigadores con los grupos de derechos humanos a los archivos secretos para encontrar información sobre los desaparecidos. Ésta es una misión humanitaria para las FF.AA ahora.

Es una misión respetable para las FF.AA. La gran victoria es que muchos de los países en Latinoamérica están abriendo sus archivos y los militares se dan cuenta que ellos también tienen que cerrar este capítulo oscuro de la historia de Argentina, Chile, Guatemala, Uruguay, Paraguay.

Los militares aquí no han llegado a apoyar la idea de un proceso institucional para el futuro desclasificar documentos del pasado, pero todos los países modernos empiezan a tener leyes de transparencia, que son normas importantes para la fundación de la democracia fuerte.

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