Última actualización: domingo, 14 de junio de 2009 - 22:37 GMT

Molina, agradecida con Argentina

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Tras obtener el permiso de las autoridades cubanas después de una espera de casi 15 años, la médica cubana Hilda Molina llegó a Argentina para visitar a su familia.

Recién llegada al país, Molina conversó con los medios, que se acercaron a la casa de su hijo, Roberto Quiñones, en la localidad de El Palomar, en el oeste de la provincia de Buenos Aires.

La médica cubana destacó el rol del pueblo argentino, el cual, según ella, tuvo una influencia decisiva en la gestión de este viaje.

Dijo que 'lo más lindo que tiene Argentina son sus personas', y agradeció al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por su mediación”.

Molina se refirió al "respeto” que siente por la jefa de Estado argentina y anticipó que se reunirá con ella, si la mandataria la invita.

Críticas al sistema

La médica cubana no ahorró críticas al sistema migratorio de su país desde que puso pie en Argentina.

Fue especialmente dura con la figura del ex presidente Fidel Castro, al que definió como "el verdugo" de su familia, aunque aseguró que no le guarda rencor.

Molina declaró que había estado "cautivada por las prédicas del sistema" de la isla caribeña. Pero ahora estaba arrepentida de haber adherido a un modelo de país que "prometió muchas cosas que no cumplió".

"Por eso sufrió mi familia, mi hijo y mis nietos’, habría dicho Molina.

Lea: Después de 15 años, Cuba dijo sí

La historia de Molina

Molina fue la fundadora y directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica, uno de los institutos de investigación más prestigiosos del régimen de Fidel Castro.

Asimismo, fue militante del Partido Comunista y diputada en el Parlamento cubano.

Por motivos que se desconocen, en 1994 la experta rompió lazos con el gobierno.

Ese mismo año, su hijo -un neurocirujano que trabajaba con ella- se mudó a Argentina, país de origen de su esposa, donde creó una clínica de restauración neurológica.

Tras la partida de Quiñones, el gobierno de Castro reaccionó prohibiéndole la salida a Molina, quien desde entonces no volvió a ver su hijo y ni pudo conocer a sus nietos.

A fines de 2008, y como fruto de las intensas negociaciones del gobierno argentino, las autoridades cubanas permitieron a la madre de Molina, Hilda Morejón, viajar a Argentina.

La decisión del viernes puso fin a lo que ha sido el principal escollo diplomático de la última década entre La Habana y Buenos Aires.

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