¿Se aproxima reforma en Chile?

Michelle Bachelet
Image caption El apoyo del Partido Comunista fue determinante en el triunfo de la mandataria Michelle Bachelet.

La decisión de la coalición gobernante en Chile, la Concertación, de firmar esta semana un acuerdo electoral con una agrupación liderada por el Partido Comunista (PC), continúa generando opiniones a favor y en contra en el país.

Algunos aplauden la unidad de la izquierda para hacer frente al avance de la opositora Coalición por el Cambio -la versión ampliada de Alianza por Chile- que apoya la candidatura del derechista Sebastián Piñera, favorito de las encuestas.

Otros, en cambio, no suscriben a la estrategia electoral, que pretende superar a la derecha en 20 distritos, de cara a los comicios presidenciales y legislativos de diciembre.

Sin embargo, lo cierto es que más allá del impacto político que ha generado esta alianza, su efecto más importante podría ser de largo plazo.

Por un lado, el acuerdo promete abrir las puertas del Congreso a legisladores comunistas, algo que no ha ocurrido desde el derrocado gobierno de Salvador Allende (1970-73).

Pero además, el pacto prevé la presentación de un proyecto de ley conjunto para reformar el actual sistema electoral, que fue instalado por el régimen de Augusto Pinochet y que mantiene fuera del parlamento a los partidos más pequeños.

Sistema binominal

El llamado sistema binominal que rige en Chile establece que para que un partido obtenga los dos escaños que representan a cada distrito, debe sacar dos tercios -es decir el 66,7%- de los votos.

Si logra menos de esa cifra obtiene solamente uno de los puestos, y la segunda fuerza que logre más de un tercio del voto -o el 33,3%- ganará el segundo escaño.

Según el analista político chileno Manuel Antonio Garretón, el sistema beneficia fuertemente a la primera minoría del país.

"El que sale segundo, aunque haya logrado muchos menos votos que el primero, puede obtener uno de los dos escaños de un distrito", le explicó a BBC Mundo el profesor de la Universidad de Chile.

En tanto las ventajas son sólo para la primera fuerza de oposición, ya que el resto de las minorías quedan excluidas.

El sistema se aplica tanto para elegir a los dos senadores como a los dos diputados que representan cada región.

Ventaja

Image caption El comunismo no ha tenido representantes en el Congreso desde las elecciones de 1973.

Según Garretón, es este complicado sistema, implementado por el pinochetismo, el que explica cómo la derecha puede tener un número similar de congresistas que el oficialismo en el Congreso, a pesar de haber perdido 15 de las últimas 16 elecciones.

En su opinión, es el propio mecanismo parlamentario es el que ha dificultado los intentos de reformar el sistema electoral, ya que se requiere un quórum de tres quintos para reformar cualquier ley constitucional en ambas cámaras.

"El sistema le da poder de veto a la minoría", afirma el experto.

La derecha ha rehusado a cambiar el sistema binominal, lo cual ha frustrado cualquier intento de reforma.

¿Un cambio?

Son estas trabas las que explican la relevancia que tiene, para algunos analistas, el pacto entre la Concertación y la agrupación Juntos Podemos Más, encabezada por el comunismo.

"Si la estrategia del oficialismo tiene éxito y logran obtener ambos escaños, se podría lograr un quórum -o al menos una mayoría-, que podría significar una presión simbólica muy fuerte para cambiar el sistema", dice Garretón.

Una campaña exitosa también podría poner fin a la exclusión parlamentaria del PC.

A pesar de haber sido determinante en los triunfos en segunda vuelta tanto de la actual mandataria, Michelle Bachelet, como de su antecesor, Ricardo Lagos, lo cierto es que el comunismo no ha tenido representantes en el Congreso desde las elecciones de 1973.

Por ello, este nuevo acuerdo podría permitir que el histórico partido -que ha logrado hasta el 17% de votos en algunas comunas- esté nuevamente en el Parlamento.

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