Última actualización: domingo, 28 de junio de 2009 - 11:33 GMT

Honduras espera la consulta en calma

Manuel Zelaya, presidente de Honduras.

El presidente Zelaya dijo este sábado que "el 90% de los problemas ya han sido superados".

La crisis que enfrenta al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, con el ejército, el Congreso y los tribunales, no era particularmente visible la víspera en las calles de Tegucigalpa.

La capital hondureña vivió en calma las horas previas a una encuesta nacional convocada por el actual mandatario para explorar el apoyo popular a una segunda consulta que allanaría el camino a importantes reformas constitucionales.

La encuesta, prevista para este domingo, fue declarada ilegal por el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral.

La Organización de Estados Americanos (OEA), en tanto, expresó su preocupación por las consecuencias que el enfrentamiento entre los diferentes poderes podría tener sobre "el proceso político institucional democrático y el ejercicio legítimo del poder", por lo que acordó el envío de una comisión especial para analizar la situación y contribuir al diálogo.

Después de la tensión

Basándose en el fallo del Tribunal Electoral, las Fuerzas Armadas hondureñas se rehusaron a mediados de la semana a apoyar logísticamente la realización de la encuesta a pesar de las órdenes expresas del presidente Zelaya.

Pero ni de estas tensiones, ni de la proximidad de una consulta que pretende ser el primer paso para una "refundación" del Estado, había mayores pistas este sábado a mediodía en el casco histórico de la capital de este país centroamericano.

La mayoría de los transeúntes que poblaban la zona coincidieron en calificar el movimiento en las calles y negocios como "normal", después de varios días de nerviosismo y malas ventas.

"Creo que la gente está más tranquila porque la cuestión militar ya también está más tranquila" le dijo a BBC Mundo Aníbal Ordoñez, un dependiente de 30 años que trabaja en una tienda ubicada a pocas cuadras de la Catedral de Tegucigalpa.

Efectivamente, basándose en el fallo del Tribunal Electoral, las Fuerzas Armadas hondureñas se rehusaron a mediados de la semana a apoyar logísticamente la realización de la encuesta a pesar de las órdenes expresas del presidente Zelaya.

El mandatario, por su parte, respondió el pasado jueves anunciando la destitución del jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez.

La Corte Suprema ordenó sin embargo la inmediata restitución de Vásquez y fue la salida de efectivos del ejército a las calles - supuestamente para evitar posibles disturbios por parte de los simpatizantes de Zelaya - la que hizo que el mundo fijara su atención en Honduras, en medio de rumores de un posible golpe de Estado.

Según el propio presidente, las cosas ya están regresando a la normalidad.

Trabajo de voluntarios

Seguidores del presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Ante la negativa del ejército, el presidente convocó a voluntarios para la logística de la consulta.

Las únicas tropas visibles en estos momentos son las que resguardan la Casa Presidencial, la sede del Congreso y otros puntos estratégicos de la capital.

"El 90 por ciento de los problemas ya han sido superados", dijo Zelaya este sábado en una conferencia de prensa en la que también confirmó la realización de la polémica encuesta.

Sin embargo, ante la negativa de apoyo del ejército, para poderla llevar a cabo el mandatario se ha tenido que apoyar en sus propios simpatizantes y voluntarios.

Uno de ellos es Vilma Margarita García, de 61 años, coordinadora del centro de votación del barrio El Chile.

García le dijo a la BBC que ella estará a cargo de ocho urnas, las que estarán a disposición de la población a partir de las siete de la mañana del domingo y hasta las cuatro de la tarde.

La presidencia afirma que en total se instalarán 15 mil urnas a lo largo y ancho del país y se distribuirán unos dos millones de boletas.

Según la propaganda oficialista, éstas estarán disponibles en mercaditos, paradas de buses, escuelas, barrios y aldeas.

"Y si vemos que la gente no quiere salir vamos ir de casa en casa para que tengan una oportunidad de expresarse", aseguró doña Vilma.

Sin embargo, el hecho de que les corresponderá a los partidarios del "Sí" garantizar la transparencia del proceso, ha generado dudas acerca de la credibilidad de los resultados de la encuesta entre algunos sectores.

Pero más que intentar lograr una "victoria" del "No", las autodenominadas "fuerzas democráticas" están haciendo campaña para que la gente no participe en un proceso que tildan de ilegal.

Encuesta no vinculante

Si vemos que la gente no quiere salir vamos ir de casa en casa para que tengan una oportunidad de expresarse.

Vilma Margarita García, coordinadora de un centro votación

La encuesta no tiene carácter vinculante y el presidente Zelaya sólo la quiere para presionar al Congreso, que a fin de cuentas es el que deberá decidir si aprueba la colocación de una "cuarta urna" (en las elecciones generales previstas para noviembre próximo), para que el pueblo decida directamente si hay que convocar a una Asamblea Constituyente o no.

Si la participación es escasa, o los resultados poco creíbles, la encuesta perdería mucho del peso moral que le adjudica el presidente Zelaya.

En cualquier caso, sin embargo, todo parece indicar que independientemente del resultado el debate se prolongará hasta mucho después de concluida la encuesta.

Es decir, este nuevo y difícil examen para la democracia hondureña no ha hecho más que empezar.

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