En las calles de Tegucigalpa

Soldados apostados frente al palacio presidencial
Image caption Balas de goma, chorros de agua, disparos al aire; Tegucigalpa vivió el lunes los momentos más tensos.

Honduras vivió este lunes algunos de los momentos más tensos desde que el presidente José Manuel Zelaya fuera depuesto por el Congreso con la ayuda de los militares, en lo que la comunidad internacional no ha dudado en calificar como un golpe de estado y el presidente interino, Roberto Micheletti, como una "sucesión constitucional".

Los manifestantes pro Zelaya, que desde el domingo se habían apostado en las inmediaciones de Casa Presidencial, fueron obligados a despejar el bulevar que pasa por enfrente de la sede del gobierno por efectivos del ejército y la policía, con un operativo que inició a eso de las tres de la tarde, hora local.

En el mismo se dispararon balas de goma y se lanzaron gases lacrimógenos. También se emplearon chorros de agua y se hicieron disparos al aire.

Los manifestantes respondieron lanzando piedras en contra de policías y soldados, y también contra los ventanales de varios comercios locales.

En total, los enfrentamientos duraron un poco más de dos horas, dejando un saldo de por lo menos 50 heridos, según versiones de socorristas de la Cruz Roja entrevistados por BBC Mundo.

En la noche Tegucigalpa parecía estar en calma, mientras entraba en vigor la segunda jornada consecutiva de toque de queda ordenado por el nuevo gobierno.

Pero masivas manifestaciones, de ambos bandos, están convocadas para este martes en el centro de la capital, por lo que la violencia podría escalar.

Poco tránsito

Image caption El día había empezado en calma, pero las protestas de los simpatizantes de Zelaya aumentaron la tensión.

El día, sin embargo, había empezado en relativa calma.

"Más o menos normal" fue la descripción empleada para describir el ambiente en Tegucigalpa por los pobladores que de desplazaban por las inmediaciones del Parque Central el lunes por la mañana.

Niños en uniformes escolares transitando por las calles en lo que deberían haber sido horas de clase, sin embargo, daban a entender que por lo menos algunos maestros habían atendido el llamado a huelga con la que el sindicato de maestros quería expresar su rechazo al golpe.

"No hay tanto tráfico como de costumbre y también menos gente en el centro comercial", le dijo a la BBC Ana Mocada, una dependiente de 22 años que trabaja a pocas cuadras del Congreso Nacional.

"Me imagino que es porque la mayoría de la gente que pasa por aquí es empleada de gobierno y deben estar apoyando la manifestación de hoy", explicó.

Y en la "manifestación" - es decir la protesta frente a Casa Presidencial - la jornada transcurrió más o menos pacíficamente entre canciones y consignas, interrumpidas por brotes de violencia aislados en contra de algunos periodistas locales.

Hasta que el ejército decidió actuar.

En el operativo, las tropas del ejército también se adentraron en las calles del vecino barrio Tepeyac, donde detuvieron y requisaron a algunos transeúntes sospechosos de haber participado en las protestas.

Este corresponsal pudo observar a un grupo de soldados golpeando brutalmente con una vara a dos motociclistas que luego fueron dejados en libertad.

Tormenta en ciernes

Image caption Se esperan nuevas marchas a favor y en contra de la remoción de Zelaya este martes.

La violencia, sin embargo, parece haber estado confinada a las calles adyacentes a la sede presidencial, que en medio de todo sirvió de escenario para la juramentación de parte del nuevo gabinete de gobierno.

Y los rumores que hablan de protestas y brotes de violencia en otras regiones del país aún no han podido ser confirmados.

En cualquier caso, mientras la noche caía sobre Tegucigalpa, los simpatizantes del depuesto presidente Zelaya se daban cita para una nueva jornada de protesta el martes por la mañana en el centro de la ciudad.

Como ese también es el sitio anunciado para una marcha a favor del nuevo gobierno, todo parece indicar que, en las inmediaciones del Parque Central, el martes ya no será un día "más o menos normal".

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