Honduras: la prueba de Chávez

Hugo Chávez y Manuel Zelaya
Image caption La situación en Honduras se ha seguido con particular atención en Venezuela.

Manifestantes en Honduras gritan “Fuera” o “Viva (el presidente venezolano Hugo) Chávez”. En Caracas, simpatizantes del gobierno venezolano organizan protestas y caravanas en apoyo al destituido presidente hondureño Manuel Zelaya. La Asamblea, el Tribunal Supremo, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Electoral de Venezuela se han pronunciado oficialmente en rechazo a lo ocurrido en la nación centroamericana.

Entre el Ministerio de Información y la agencia Prensa del Sur más de 80 boletines oficiales han sido distribuidos a los corresponsales extranjeros desde el domingo y la intervención de Zelaya ante la OEA fue transmitida en Venezuela en cadena de radio y televisión.

Por su parte, el mandatario venezolano ha hablado sobre el tema en cada oportunidad. Ha pasado de la amenaza (“tendríamos que actuar militarmente…ese golpe lo vamos a quebrar desde dentro y desde fuera”, 28 de junio), a los llamados a rectificar (“les hacemos un llamado a los militares de Honduras para que saquen la fibra patria”, 30 de junio), a los pronósticos (“estamos haciendo todo lo que podemos para evitar un baño de sangre en Honduras; eso está ahí, a punto de ocurrir, 3 de julio).

En el terreno de lo concreto, la noche del jueves anunció la suspensión de los envíos de crudo venezolano que Honduras recibía en condiciones preferenciales en el marco de los acuerdos de Petrocaribe.

Y es que lo que ocurra en Honduras pareciera haberse convertido en una prueba personal del liderazgo del mandatario venezolano. No sólo en términos de su proyección individual, sino del impacto a nivel regional del modelo político que impulsa. Por eso, lo que ocurra este fin de semana – cuando se espera el retorno de Zelaya a su país – es seguido muy de cerca por actores políticos y observadores venezolanos.

Exportación del modelo

Chávez mismo ha negado en varias ocasiones estar interviniendo en los asuntos de Honduras, al tiempo que se ha referido a la necesidad de no quedarse de brazos cruzados.

“Estamos obligados a respetar a Honduras, pero estamos en el proceso junto con otros países y organismos multilaterales, haciendo todo lo que podamos para evitar un derramamiento de sangre”, dijo anoche en su programa Aló, Presidente (que los jueves aborda “temas teóricos”).

No lo creen así sus críticos. “En Honduras hay una exportación del modelo bolivariano. Chávez se ha convertido en el chico de la película: hostiga a los gobernantes locales o regionales, o se pone a ser más hondureño que los hondureños mismos”, le dijo a BBC Mundo el ex diplomático venezolano (hoy asesor de la Alcaldía Metropolitana, a cargo del líder opositor Antonio Ledezma), Milos Alcalay.

Desde la perspectiva oficialista, el profesor Fernando Travieso, del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, lo ve con matices. “Evidentemente que Chávez es el líder de una visión pro América Latina, y por eso se ha convertido en una molestia para centros de poder mundial, acostumbrados a hacer de América Central un polvorín que terminó hace poco con el advenimiento de la democracia”, le comentó a BBC Mundo.

Para Travieso, el origen del malestar frente a Chávez “es extrarregional, por la presencia y creación de una alta unidad política, como es el ALBA, cuyo epicentro de América Latina”, en una zona históricamente bajo influencia de Estados Unidos o incluso Europa. Mientras, y en el contexto de los principios que rigen el ALBA (la Alianza Bolivariana para las Américas), el papel de Venezuela es de “defensor de la democracia”.

Según Milos Alcalay, el caso de Honduras es evidencia de un rechazo al modelo impulsado por el presidente Hugo Chávez. En su opinión, también hay señales del mismo sentimiento en otros países, como Perú o Bolivia.

Amanecerá lunes

¿Qué significaría para Chávez y el ALBA un fracaso en el intento de restituir a Zelaya en la presidencia de Honduras? “Sería una victoria de los centros tradicionales de poder”, dice Travieso, para quien cualquier resultado tendría un impacto no sólo en Venezuela, sino en toda América Latina.

Para Alcalay, de producirse este escenario, “no va a pasar nada”. De acuerdo con el ex diplomático, lo que ha habido son “declaraciones histéricas, de dar un plazo de 72 horas para reinstaurarlo, de que va a haber una invasión militar, un embargo petrolero, pero los que están sufriendo eso son los hondureños y los centroamericanos, como una autoflagelación”.

Su pronóstico es que “paulatinamente la Organización de Estados Americanos y los demás mecanismos van a tener que ver esta realidad”.

Según Travieso, en cambio, la suspensión de los envíos de petróleo venezolano tendrá un resultado palpable en la situación hondureña. “Eso va a traer una profunda crisis económica, con procesos de empobrecimiento”, afirmó.

El especialista justificó esta medida con el argumento de que “de nada sirve subsidiar combustible a un régimen nuevo que precisamente está eliminando todas las reformas sociales que dejó Zelaya, que son incipientes”.

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