Guatemala en jornada de protestas

Protestas en Guatemala.
Image caption Las poblaciones indígenas exigen al gobierno el respeto al medio ambiente en sus comunidades.

Las autoridades guatemaltecas amanecieron con la mesa llena. El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, llegó este martes al país en mitad de masivas protestas de poblaciones indígenas y empleados públicos.

El vicepresidente, Rafael Espada, y el canciller, Haroldo Rodas, recibieron a Zelaya con los honores que se le rinde a un mandatario de Estado, reafirmando así que Guatemala aún lo reconoce como el presidente de Honduras.

Mientras tanto, el presidente Álvaro Colom estaba reunido con la Coordinadora de Organizaciones Indígenas y Campesinas (CONIC) para escuchar sus demandas. Sus masivas protestas —con al menos 7.000 participantes— comenzaron el lunes su recorrido hacia la capital para exigir al gobierno el respeto al medio ambiente en sus comunidades.

Después de su reunión con los líderes de CONIC, Colom y su caravana presidencial, como cientos de automovilistas, debieron ingeniárselas para sortear las marchas y buscar rutas alternas para llegar a la Casa Presidencial. La misma suerte corrieron el visitante hondureño y las autoridades locales al salir del aeropuerto.

Reivindicaciones laborales

Las marchas han ocupado las principales arterias de la capital, aunque desde temprano algunas comunidades ya habían llegado al Congreso de la República, donde debió suspenderse una interpelación del ministro de Finanzas, Juan Alberto Fuentes. Otras manifestaciones disputan el centro de la ciudad, como una de los empleados del Organismo Judicial, quienes protestan por recortes a su presupuesto, y otra que se anuncia en apoyo a Zelaya. El citado organismo, así como otras entidades y programas del gobierno sufrieron reducciones en sus recursos debido a la drástica caída en la recaudación de impuestos, que ha sido parte del impacto de la crisis en Guatemala. La misma suerte corrieron otros proyectos relacionados con la protección de la naturaleza, aun cuando el Ministerio del Medio Ambiente es una de las carteras con menor asignación presupuestaria.

Una fábrica indeseada

El detonante de las manifestaciones más multitudinarias es la instalación, hace dos años, de una fábrica de cemento en San Juan Sacatepéquez, (noroeste de la capital) y que, según pobladores del lugar, redujo considerablemente sus fuentes de agua y ha provocado serios daños a sus recursos naturales. El gobierno anterior, de Oscar Berger, autorizó la instalación y, según el actual ministro del Medio Ambiente, Luis Ferraté, la fábrica ha cumplido con los estudios y requisitos de impacto ambiental. Aunque el gobierno creó mesas de diálogo con los afectados, miembros de CONIC insisten en que todavía se ignoran las demandas de las comunidades. Es el mismo sentimiento que les provoca la situación con las empresas mineras. Carlos Guarquez, director de la Asociación Guatemalteca de Alcaldes y Autoridades Indígenas (AGAI), le dijo a BBC Mundo que la instalación de las empresas de minería no salvan a las comunidades de la pobreza.

"Genera unos 2.000 empleos sólo para instalar la mina, después sólo emplean a un máximo de 300 personas en mano de obra de bajo costo", agregó Guarquez, quien además señaló que estas empresas contaminan el agua, tierra y cultivos.

Diálogo con las comunidades

El gobierno insiste en que ha escuchado las demandas indígenas en estos casos y la AGAI estuvo presente la mitad de las consultas que se hacen en 34 casos.

Sin embargo, la diputada de la oposición Otilia Lux insistió en que "cualquier proyecto de desarrollo del Estado debe consultarse con las comunidades obligatoriamente", según le dijo a BBC Mundo.

Las protestas por la fábrica de cemento tuvieron un efecto dominó porque otros brotes de manifestaciones surgieron en el oeste y suroeste del país, donde también bloquearon carreteras. Las razones son, entre otras, el apoyo a las marchas en la capital, los altos niveles de violencia en el país y la deficiencia en la prestación de servicios.

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