Nariño: la crudeza del conflicto colombiano

Paisaje de Nariño (Foto: Hernando Salazar)
Image caption En Nariño, un territorio de 33.268 kilómetros cuadrados, viven 1,6 millones de personas.

Nariño es uno de los 32 departamentos de Colombia que refleja más crudamente los contrastes de este país andino: aquí conviven la naturaleza exuberante y el drama provocado por el conflicto armado, el narcotráfico y las tensiones fronterizas con Ecuador.

"Donde yo vivo cada semana hay una balacera y son muy duras, sobre todo en las madrugadas", comenta una mujer de Ospina Pérez, un caserío de Ricaurte, un pueblo que limita con Ecuador y que es uno de los municipios de Nariño más golpeados por la violencia.

La mujer habla sin rodeos y narra que "la guerrilla está a menos de un kilómetro de mi casa".

A pesar de los peligros, ella dice que "le pedimos a Dios que nos ayude" y advierte que no está dispuesta a irse, porque no quiere abandonar su casa de madera, donde vive con sus dos hijos y su madre, que es anciana.

También en Ricaurte, que está a 142 kilómetros al oeste de Pasto, la capital de Nariño, en la vía hacia el puerto de Tumaco, en la Costa Pacífica, otra mujer viuda, que llegó desplazada del vecino Putumayo, se queja.

Image caption Recorrido realizado por el corresponsal de BBC Mundo.

Y dice que en su poblado, a cinco minutos por carretera del parque principal de Ricaurte, "no se puede salir a la calle después de las 10 de la noche, porque a uno lo matan".

Y relata que en el caserío, además, "hay muchos jóvenes que no tienen nada que hacer".

Basta observar las caras de las personas que caminan por la vía o por las calles del pueblo para darse cuenta del miedo y de la desconfianza que hay en la región.

Es el contraste de la belleza del paisaje de montañas andinas y llanuras de la selva húmeda tropical del Pacífico con el conflicto armado colombiano que ya lleva cerca de medio siglo.

El casco urbano de Ricaurte fue atacado en marzo de 2003 por guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"(El día del ataque) La guerrilla lanzó cilindros explosivos, que destruyeron ocho casas y dejaron a una persona muy herida por las quemaduras", le relata a BBC Mundo una enfermera del pueblo, quien tiene frescos los recuerdos.

Recuerdos de la guerra

"El daño psicológico que produjo ese ataque ha sido muy grave", añade.

BBC Mundo habló con la enfermera y con las demás durante una reunión de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Ricaurte.

Image caption Por su ubicación, se trata de una zona con importancia estratégica, asegura Hernández.

En Nariño, un territorio de 33.268 kilómetros cuadrados donde viven 1,6 millones de personas, hay una fuerte presencia de las Fuerzas Militares de Colombia y otros actores armados, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y una gran variedad de bandas paramilitares de derecha que nunca se desmovilizaron o que se reagruparon.

En la Asociación de Mujeres de Ricaurte les enseñan a 360 socias –muchas de ellas viudas- manualidades que les permitan obtener más recursos económicos.

"Este trabajo en equipo nos desestresa y nos fortalece", señala la enfermera.

En la reunión también está presente Martha Isabel Velásquez, quien fue desplazada, forzosamente, de la zona rural y ahora vive en el pueblo.

"Mi esposo, que negociaba con ganado, sufrió un atentado de los paramilitares. Lo perdimos todo y tuvimos que salir de la finca", relata Martha Isabel.

El gobierno regional estima que desde 2001 ha habido 117.000 desplazados en Nariño por culpa del conflicto armado, informa Xabier Hernández, asesor de paz de la Gobernación de Nariño.

Martha Isabel declara que admira a las indígenas awá –una etnia de 29.000 personas que ha sido muy golpeada por el conflicto armado en Nariño-, "por su organización. Nosotras, en cambio, somos muy individualistas".

El conflicto, que arreció a partir del año 2001, ha expulsado a muchos indígenas awás de sus territorios y algunos de ellos han tenido que refugiarse en el vecino Ecuador.

Paradójicamente, aunque Nariño es una zona rica en recursos naturales y mineros, es una de las más pobres y atrasadas de Colombia.

Hernández subraya que "Nariño es una zona geoestratégica", por lo que puede significar en la conexión entre la Amazonia y el Pacífico.

Y, añade, que eso explica el interés por desarrollar en esta región megaproyectos de infraestructura vial, marítima y fluvial, así como explotaciones mineras y agropecuarias de gran envergadura.

Muchas fuentes consultadas por BBC Mundo coinciden en señalar que, gracias al narcotráfico, aquí han surgido inesperadas alianzas entre las guerrillas de izquierda y los paramilitares de derecha.

Nariño se ha convertido en una zona de paso fundamental para enviar cocaína de Colombia a los carteles mexicanos.

Por eso, guerrilleros y paramilitares se unen para controlar zonas de cultivos, laboratorios de procesamiento de drogas y embarques de cocaína a través de la Costa Pacífica.

Guerrillas "aliadas" con paramilitares

"Es una relación perversa entre guerrillas y paramilitares", le reconoce a BBC Mundo Javier Dorado, presidente del Comité Permanente de los Derechos Humanos en Nariño, desde Pasto.

Image caption Para Javier Dorado, presidente del Comité Permanente para los DD.HH. en Nariño, la situación se ha agravado últimamente.

Fue en Nariño donde, a mediados de 2007, guerrilleros de las FARC mataron a bala a 11 diputados regionales que tenían secuestrados y donde, en febrero pasado, masacraron a cuchillo a 11 indígenas awá.

Y es aquí donde muchas personas resultan muertas y heridas frecuentemente por culpa de las minas antipersonales, puestas en las regiones rurales, sobre todo por la guerrilla del ELN.

"En 15 de los 64 municipios hay sembradas minas antipersonales", señala Xabier Hernández.

El mismo asesor revela que un programa de desminado puesto en marcha por el gobierno colombiano en diciembre pasado solo ha logrado la desactivación de cinco minas.

A sólo 70 kilómetros de Pasto comienzan a aparecer las imágenes del conflicto armado.

Luego de viajar un poco hacia el sur, por la carretera Panamericana, y desviarse hacia el oeste, se pasa por Túquerres, una zona montañosa, famosa por sus cultivos de papa. A pocos kilómetros del pueblo encontramos a un lado de la vía los restos de un autobús que fue incendiado por guerrilleros.

Image caption Los retenes del ejército y la polícia son muy frecuentes en la vía.

Poco a poco, comienzan a surgir, cada vez con más frecuencia, los retenes de la policía y el ejército en la carretera.

Hace pocos días, el presidente Álvaro Uribe, le pidió a la Armada "recuperar plenamente la seguridad en Tumaco", donde los niveles de violencia son alarmantes.

"Que llegue un día rápidamente cuando podamos decir que hemos derrotado totalmente las bandas criminales del narcotráfico y los rescoldos de guerrilla que todavía por allí hacen tanto daño, que asesinan a nuestros indígenas awá", dijo Uribe.

El recrudecimiento del conflicto

Varias fuentes le aseguran a BBC Mundo que la situación se agravó en Nariño por la llegada de muchos narcotraficantes expulsados de regiones vecinas, como Putumayo y Caquetá, donde hace diez años comenzó a implementarse el Plan Colombia.

Pero voceros oficiales, como el secretario de gobierno de Nariño, Fabio Trujillo, rechazan de plano esa hipótesis y le dicen a BBC Mundo que "aquí hay narcotráfico desde hace más de 20 años".

Image caption El secretario de gobierno de Nariño asegura que las autoridades han recuperado el control del territorio.

"Yo no creo que esto deba al Plan Colombia", insiste Trujillo.

Lo cierto es que, contrario a lo que ha ocurrido en otras regiones de Colombia, donde los niveles de violencia se han reducido, en Nariño las cosas han empeorado.

"En varios municipios la tasa de homicidios duplica al promedio nacional, que es de 29 por cada 100.000 habitantes", comenta Xabier Hernández.

Dorado, Hernández y varios indígenas awás me confirman, además, que las amenazas contra los dirigentes de organizaciones sociales se han incrementado este año.

Sin embargo, el secretario Trujillo destaca que las autoridades "han recuperado el control del territorio".

"Hoy tenemos policía en todos los pueblos y el conflicto se ha concentrado en las zonas selváticas", añade el funcionario.

A pesar de esto, es evidente que este departamento del suroeste de Colombia parecería estar condenado, por el momento, a seguir padeciendo la crudeza del conflicto armado.

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