Ley de medios: "Receta para la censura"

Para la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), el gobierno venezolano está impulsando medidas que "limitan seriamente la libertad de expresión".

Image caption La iniciativa de Chávez es considerada una receta para la censura por parte de HRW.

Según un comunicado presentado este viernes por HRW, la propuesta de ley sobre los llamados delitos mediáticos que discute actualmente la Asamblea Nacional venezolana es una "receta para la censura".

El gobierno del presidente, Hugo Chávez, y HRW no tienen buenas relaciones debido a las frecuentes críticas que le hace la organización, cuya sede está en Washington, y a la que el mandatario ha acusado de ser parte de un complot internacional contra la "revolución bolivariana".

En 2008, HRW presentó el informe "Una Década de Chávez", en el que se refirió a lo que considera el control de los poderes del Estado por parte del Ejecutivo, la criminalización de la disidencia y el afán de control sobre los medios de comunicación.

Sin embargo, en ese trabajo, HRW reconocía la existencia "de un dinámico debate público, en el cual los medios opositores al gobierno y aquellos afines a él pueden hacer oír de igual manera sus críticas y su apoyo a Chávez", aunque advertía de la "creciente intolerancia" oficial.

Eso causó la expulsión de Venezuela del director de HRW, José Miguel Vivanco, quien había viajado a para la presentación del informe en Caracas.

Tamara Taraciuk, de la división de las Américas de HRW, aseguró en entrevista con BBC Mundo que la actual iniciativa de penalizar los "delitos mediáticos", cuya discusión comenzó esta semana la Asamblea, viola convenios internacionales sobre libertad de expresión.

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¿Por qué reacccionan ustedes ante un hecho todavía no consumado?

El hecho de que el gobierno presente un proyecto de ley de esta naturaleza es problemático, porque esto es una receta para la censura.

Tienes razón en que esto es un proyecto que se va a debatir y ojalá que en el debate en la Asamblea Nacional se reviertan las medidas que son más problemáticas.

Pero es importante llamar la atención sobre puntos que están completamente en contra de las obligaciones que tiene Venezuela dentro del derecho internacional.

No se puede sancionar criminal ni penalmente la emisión de información porque sea falsa. Y eso lo ha dicho la Corte Interamericana de Derechos Humanos de una manera muy clara. Además, lo dice la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión que aprobó la Comisión Interamericana.

Pero de lo que se habla acá es del derecho que tendría el consumidor de información a tener la mejor información posible, ¿cómo se garantiza eso?

Es importante tener en cuenta que no hay una obligación de proveer información veraz.

Eso es justamente lo que ha dicho la Corte Interamericana de manera muy clara: no es lícito que se invoque el derecho de la sociedad a obtener información cierta y veraz para crear un régimen que permita censurar de manera previa porque el que está analizando la información considera que podría ser falsa.

Tienes razón en que los medios de comunicación tienen responsabilidad en la manera que ejercen el periodismo.

Pero se ha demostrado que la mejor manera de regular eso es la autorregulación de los medios, que se determina a través del mercado y de los controles que se imponen los medios mismos y no a través de la manera arbitraria por parte de las autoridades del Estado.

Este tipo de comunicados, ¿no pueden ser interpretados por el gobierno de Hugo Chávez como una injerencia en asuntos internos? Y viniendo de una organización que tiene su sede en Washington, ¿no pueden ser interpretados como parte del supuesto complot internacional contra la "revolución bolivariana"?

Lo que está implícito en tu pregunta es que HRW tiene algún tipo de vínculos con el gobierno de Estados Unidos y los problemas que el gobierno de Estados Unidos ha tenido con Venezuela a lo largo de los últimos años.

Esa es la manera como lo presenta el gobierno venezolano.

HRW no recibe ningún tipo de fondo de apoyo de ningún gobierno ni de manera directa ni indirecta.

En nuestras intervenciones que hacemos de comunicados de prensa, de cartas y de informes en mas de 70 países del mundo -no sólo Venezuela- no constituyen injerencias en los asuntos internos de los estados.

Son maneras de llamar la atención sobre prácticas, propuestas y medidas problemáticas desde un punto de vista del derecho internacional y de los derechos humanos.

En este caso particular, las medidas que propuso el gobierno del presidente Chávez, a través de distintas autoridades, son bien problemáticas o bien constituyen una violación al derecho de libertad de expresión o podrían serlo (...) No es porque a HRW no les gusten.

Pero, ¿qué posibilidades hay de que el gobierno venezolano preste atención a estas sugerencias?

Si el objetivo del gobierno de Chávez es democratizar el sector de telecomunicaciones en Venezuela, debe aceptar que existen voces críticas que deben ser oídas por toda la población.

Esa es la base de toda sociedad democrática, que exista un debate público y vigoroso en el que distintas voces puedan participar.

El gobierno justamente dice que no se trata de silenciar esas voces, sino de reglamentar y darle un manejo más responsable al uso de los medios de comunicación.

Entiendo que eso es lo que el gobierno está diciendo para justificar las medidas, pero la reglamentación del derecho de la libertad de expresión tiene límites establecidos en las convenciones internacionales que Venezuela firmó.

Un límite claro es que no se puede censurar de antemano la provisión de información imponiendo condicionamientos como que la información sea veraz, sea imparcial, sea oportuna. Los límites se refieren a cuando una información puede llevar a la incitación de la violencia o a disturbios que afecten el orden público.

¿Están ustedes presumiendo la mala fe del gobierno venezolano a la hora de aplicar la eventual ley?

Esto no se trata de buena o mala fe en la aplicación de la ley. La propuesta en sí, la ley en sí está mal. No tiene que ver con si se aplica de buena o mala fe.

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