Zelaya niega estar formando una milicia

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, negó este sábado que esté integrando en Nicaragua una milicia para regresar a su país, mientras que en Tegucigalpa, la crisis política se cobró una nueva víctima con la muerte de un manifestante que protestaba contra el golpe de Estado.

Image caption Zelaya lamentó la muerte en Tegucigalpa de un simpatizante.

Medios de prensa internacionales han asegurado que el depuesto presidente organiza unas "Milicias Populares de Resistencia" en la frontera nicaragüense con Honduras.

Pero en declaraciones que ofreció a la agencia de noticias Reuters por la vía telefónica, Zelaya declaró que “yo no estoy conformando ninguna fuerza militar armada aunque tengo todas las posibilidades de hacerlo porque soy de un lugar donde las armas están en todos los lugares de mi departamento”.

El depuesto mandatario agregó que “la guerra sangrienta la ha provocado él (el presidente interino Roberto Micheletti). Nosotros no usamos armas”.

Zelaya lamentó la muerte de Roger Abraham Vallejo, un maestro de 38 años, que recibió una herida de bala en la cabeza este jueves durante una manifestación en contra del golpe de Estado del pasado 28 de junio.

El incidente se registró cuando agentes de la policía desalojaron a seguidores de Zelaya de un bloqueo carretero en el Mercado Zonal Belén, en el norte de la capital honureña.

Desafío de Micheletti

Mientras, el gobierno interino respondió con una advertencia la suspensión de visas por parte de Estados Unidos a algunos de los supuestos actores del golpe de Estado, diciendo que podría hacer lo mismo con diplomáticos estadounidenses.

Image caption Micheletti acusó a Washington de "intromisión".

En un comunicado oficial, la secretaría de Relaciones Exteriores de la administración de Micheletti advirtió que "se reserva el derecho de aplicar reciprocidad en la cancelación de visas de personal diplomático o consular de Estados Unidos de América destinado en Tegucigalpa, sin ninguna exclusión". La Casa Blanca había anunciado esta semana la suspensión de los visados a cuatro funcionarios del gobierno de Micheletti, quien sustituyó a Zelaya en la presidencia tras el golpe de Estado.

La decisión del Departamento de Estado de EE.UU. forma parte una serie de medidas de presión de Washington para impulsar el retorno de Zelaya al poder.

Según el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, se trata del primer gesto concreto de la administración de Barack Obama desde que Zelaya pidió "definiciones" a la Casa Blanca.

Los desencuentros entre el gabinete de Micheletti y la diplomacia estadounidense se acentuaron tras la reunión que Zelaya mantuvo días atrás con el embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, en la sede diplomática de Honduras en Managua. Micheletti acusó a Washington de "intromisión" por dicho encuentro y advirtió que su gobierno no quería "interferencia de ningún país en los asuntos hondureños".

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