El Papa abre una polémica en Argentina

Una mendiga pide dinero en las calles de Buenos Aires, Argentina.
Image caption Hasta el 40% de la población argentina es pobre, según la Iglesia Católica.

No es inusual que el líder del Vaticano pronuncie unas palabras para incentivar las campañas de lucha contra la pobreza que lleva a cabo la Iglesia Católica en diversos países.

Pero las expresiones que utilizó Benedicto XVI en una carta en ocasión del lanzamiento de la colecta anual Más por Menos, que se realizará en Argentina en septiembre, abrieron un fuerte debate en ese país. El Papa habló sobre la necesidad de "reducir el escándalo de la pobreza y la inequidad social" en Argentina, palabras que muchos medios locales y representantes de la oposición entendieron como un respaldo desde lo más alto de la jerarquía eclesiástica a las denuncias sobre pobreza que ha estado realizando la Iglesia argentina. Según esta institución, hasta el 40% de la población argentina es pobre, una cifra mucho mayor al índice oficial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Argentina (INDEC), que afirma que sólo el 15% lo es. Este viernes, durante la misa central por el Día de San Cayetano -patrono del trabajo- el máximo representante de la Iglesia Católica argentina, cardenal Jorge Bergoglio, reiteró las afirmaciones del Pontífice. "Nos preguntamos por qué vivimos en una situación de pobreza escandalosa, de falta de trabajo", remarcó.

Interpretaciones

Image caption El Papa pidió "reducir el escándalo de la pobreza" en el país.

Para el gobierno, el mensaje de Benedicto XVI está siendo tergiversado.

"¡Le están queriendo hacer decir al Santo Padre lo que no dijo!", afirmó visiblemente molesto Aníbal Fernández, jefe de gabinete, durante una inusual conferencia de prensa convenida para responder a la controversia sobre los dichos papales. El funcionario remarcó que el mensaje del líder religioso no fue distinto del que ha pronunciado en otros países del mundo y señaló que el gobierno argentino está de acuerdo con la idea de que "un solo pobre" en el país es "un escándalo". Por su parte, el ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la actual mandataria, Cristina Fernández, defendió la política social del gobierno, asegurando que tiene "mucha autoridad moral para hablar sobre la pobreza", ya que lograron reducirla. En ese sentido, aseguró que cuando comenzó su gobierno en 2003, tras la peor crisis económica en la historia de Argentina, los índices de pobreza "llegaban al 60%", mientras que "hoy se encuentran en el 20%, 22% o 23%".

Polémicas cifras

Las estimaciones del ex mandatario reafirman la poca validez que se le dan a la cifras oficiales del INDEC, organismo duramente cuestionado desde que fue intervenido por el gobierno.

No obstante, existe una gran disparidad entre los cálculos del oficialismo y los de la Iglesia y la oposición, que duplican ese número. "Está claro que en los últimos años se profundizó la inequidad social", señaló el diputado de la Coalición Cívica Adrián Pérez. Por su parte, el senador Gerardo Morales, presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) dijo que "el gobierno debe explicar cómo después de cinco años de crecimiento, aumentó la pobreza y la indigencia". Según un informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), sobre el que se basa la Iglesia para realizar sus denuncias, la pobreza en el país alcanzó al 34,5% de la población a fines de 2008, cifra que podría haber aumentado a 39% este año. Por su parte, la encuestadora privada Sel Consultores calculó sobre la base de diversas estimaciones que la pobreza alcanzó el 32,3% en 2008. En tanto, un censo que realizó en mayo de este año en la capital del país y el Gran Buenos Aires mostró niveles de pobreza del 32,1%. El director de la consultora, Ernesto Kritz, le dijo a BBC Mundo que la ausencia de datos oficiales confiables dificulta enormemente las tareas de medición.

Amenazas

Además de las fuertes polémicas en torno a los números, en los últimos tiempos han surgido otras controversias relacionadas al tema de la pobreza en Argentina.

Image caption La Iglesia apoyó al Papa con motivo del día del patrón del trabajo, San Cayetano.

En abril, la Iglesia condenó las amenazas recibidas por un sacerdote que trabaja en un barrio marginado. El padre José María 'Pepe' Di Paola, que asiste a jóvenes drogadictos en una "villa miseria", había denunciado que la droga está "despenalizada de hecho" en estos barrios pobres. En un hecho separado, varios miembros de organizaciones que participan de la campaña contra la pobreza "El hambre es un crimen, ni un pibe menos" sufrieron ataques y amenazas. En los últimos 15 meses, diez activistas de la campaña fueron secuestrados temporalmente, en incidentes considerados como un intento por acallar la causa.

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