Lugo, un año después

Fernando Lugo, presidente de Paraguay
Image caption En medio de varios escándalos, el presidente Lugo cumple un año de su mandato.

Cuando llegó al poder en Paraguay hace exactamente un año, la figura de Fernando Lugo acaparó el interés de la prensa internacional por tratarse de un ex obispo, que había logrado poner fin a más de seis décadas de hegemonía política de derecha.

Doce meses más tarde, el mandatario continúa acaparando el interés de los medios, pero ya no exclusivamente por sus logros políticos.

La seguidilla de demandas por paternidad que surgieron en contra del ex prelado en abril de este año, y su admisión de que había concebido un niño mientras aún era sacerdote, hundieron al mandatario en un torbellino de escándalos.

La polémica le significó una fuerte pérdida de credibilidad, que se vio reflejada en los sondeos de opinión: el índice del 92% de aprobación que había acompañado su llegada al poder en agosto de 2008 se redujo a cerca del 55%, según la principal encuestadora del país, First Análisis Estudios.

El director de la consultora, Francisco Capli, le dijo a BBC Mundo que la caída refleja la decepción de muchos por los escándalos personales del mandatario, pero también muestra el “exceso de expectativas” que generó la asunción de Lugo.

“Casi el 90% de los funcionarios en Paraguay son los mismos que estuvieron durante los 61 años del Partido Colorado, y en el Poder Judicial y el Congreso aún hay mucha corrupción”, opinó el analista, para quien Lugo “está atado de manos”.

Base política

Además de no contar con el apoyo del Poder Legislativo y del Judicial, la base política de Lugo está sustentada en una alianza circunstancial de partidos, unidos principalmente por su oposición al Partido Colorado.

El principal aliado del mandatario es el Partido Liberal, cuya fragmentación ha afectado la gobernabilidad de la nueva administración.

Los roces pueden verse en la gélida relación que mantienen Lugo y su vicepresidente, Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), quien se apresta a suceder a su compañero de fórmula en las elecciones de 2013.

Para Capli está falta de sustento político es uno de los motivos por los que Lugo no ha podido avanzar con la reforma agraria, que fue uno de los pilares de su campaña.

En cambio el analista político Eduardo Arce Schaerer cree que la “inacción” de Lugo –que en su opinión caracterizó su primer año de mandato- se debe a que ha cedido a las presiones de los grandes grupos de poder, incluyendo los productores de soja, el principal bien exportable del país.

Arce Shaerer dijo a BBC Mundo que Lugo no ha cumplido con sus promesas a los campesinos más pobres de gravar el mercado de la venta de soja al exterior, que en la actualidad no deja réditos impositivos para el país.

Itaipú

El propio Lugo reconoció esta semana que no ha logrado cumplir con sus promesas electorales, aunque destacó que hubo “logros importantes”.

En declaraciones al diario paraguayo ABC el mandatario atribuyó sus dificultades a “la crisis financiera económica mundial y a la gran sequía que golpeó a la agricultura”, considerada la peor de las últimas décadas.

Image caption Los presidentes Lugo y Da Silva en el anuncio del acuerdo por la represa Itaipú.

A pesar de que el mandatario no logró acelerar la reforma agraria, sí obtuvo importantes avances en otro de los pilares de su campaña a la presidencia: el reclamo por la represa Itaipú.

Paraguay comparte la hidroeléctrica con Brasil, que usa el 95% de la energía producida y hasta ahora le ha pagado a Asunción precios muchos menores a los de mercado por el excedente que le compra a su vecino.

A fines de julio Lugo y su par brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, anunciaron un “histórico” acuerdo por el que Brasilia triplicará la compensación a Paraguay.

Además, por primera vez Brasil aceptó la posibilidad de que Paraguay comience a vender parte de la energía que le corresponde a precio libre en el mercado brasileño.

Logros

Para Francisco Capli se trata de una victoria indiscutida para su país, y el logro más saliente del primer año de gobierno de Lugo.

Sin embargo Eduardo Arce Schaerer considera que el acuerdo equivale a una abnegación por parte del mandatario de su promesa de reivindicar la soberanía hidroeléctrica de su país, a través de una revisión del Tratado de Itaipú.

Con el acuerdo, Paraguay se compromete a no llevar su reclamo ante la Corte Internacional de La Haya.

Ambos analistas coincidieron, en cambio, en destacar otros logros del presidente paraguayo, como sus reformas al sistema de salud, que permiten la atención gratuita en hospitales públicos.

Pero quizás lo más valioso que rescatan del primer año de presidencia de Fernando Lugo no es tanto lo que hizo, sino lo que evitó.

“Lugo logró que tras seis décadas de dominio político, el poder pasara a la oposición sin que hubiera derramamiento de sangre”, señala Capli.

Así, el principal logro del mandatario sigue siendo el mismo de cuando asumió: haber inaugurado una nueva fase política en Paraguay.

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