Historia de amor prohibido con final feliz

La agenda de Irma (73) y Jorge (63) es tan apretada que es casi imposible concertar una cita con ellos. Y no es para menos: este miércoles se casan en La Paz, Bolivia, y están muy ocupados con el vestido, el pastel, los aros y los invitados.

Image caption Preparativos en la peluquería.

Hace exactamente un mes, estos ancianos enamorados sufrían porque habían sido retirados del asilo donde vivían por haberse convertido en pareja y por haber vulnerado reglas no escritas de la institución.

Después de que BBC Mundo y otros medios locales publicaran su historia, las puertas empezaron a abrirse para esta pareja.

Lea: Amor en el asilo, amor prohibido

De haber estado separados, sin verse y sin dinero ni para hacer una llamada telefónica, ahora se aprestan a ser protagonistas de una boda televisada y con patrocinadores.

Casa y fiesta

La Prefectura del departamento de La Paz empezó a facilitar las cosas cuando habilitó una habitación independiente en el tercer piso de un asilo de ancianos para que la pareja comparta su vida.

Luego, los presentadores de la red de televisión Unitel se ofrecieron como padrinos de la boda, mientras que una pastelería, una joyería, una sastrería y una peluquería son los padrinos de pastel, aros, vestido y de arreglo personal, respectivamente.

Fue precisamente en la peluquería donde BBC Mundo logró entrevistarlos y tomarles fotografías, en medio de los ajetreos de la boda.

"Dios me ha premiado"

A Jorge le brillan los ojos cuando habla de Irma. "Irma es un ser con el que Dios me ha premiado", dice, y luego cuenta cómo ha logrado vencer los obstáculos que se le presentaron en el camino.

Image caption No hay edad para el amor.

Pese a que faltaban sólo unas horas para la boda, Jorge Carillo e Irma Rodríguez seguían viviendo separados hasta este martes, pues no encontraron un asilo que los recibiera juntos.

Irma, que tiene la picardía dibujada en los ojos, dice que, de todas formas, se escapaba del asilo para ir a ver a Jorge.

Finalmente, encontraron la solución casándose. La boda será civil y religiosa y promete una gran concurrencia porque los medios siguieron esta historia hasta su desenlace.

Una reflexión

Irma está tan emocionada con los preparativos que sólo quiere hablar de la fiesta, pero Jorge se detiene un momento y lanza una reflexión.

"Quisiera que los que nos pasó sirva de ejemplo para que los demás ancianos puedan ser felices. No se les puede prohibir", recomienda.

Aprovecha la ocasión para enviar un mensaje a las religiosas que se negaron a aceptar su relación con Irma. "Ellas, que son religiosas, que se conmuevan, que no sean hipócritas ante Dios", dice.

La alimentación de Irma y Jorge correrá por cuenta del asilo Quevedo y los gastos personales de ambos serán solventados con los 28 dólares que cada uno cobra mensualmente al Estado. Es la Renta Dignidad que reciben todos los ancianos de Bolivia, estén enamorados o no.

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