Última actualización: martes, 8 de septiembre de 2009 - 16:41 GMT

Jóvenes de EE.UU. en carteles mexicanos

Brazo tatuado de Rosalio Reta

Las marcas de la vida pandillera en Texas.

El preso número 1447523 no entiende la pregunta, aunque no es particularmente polémica.

¿Por qué cree que vivir de la muerte es "glamoroso"? La mayoría de la gente lo encontraría extraño.

"¿Extraño? ¿Cómo así?"

El preso 1447523 se llama Rosalio Reta. Nacido y criado en Texas, Estados Unidos.

"Es un trabajo, hombre. Hay que hacer algo para ganarse la vida".

La realidad es que hay pandillas intentando reclutar a nuestros niños

Joe Espinoza, trabajador social

Con 20 años cumplidos, Rosalio Reta está sentado al otro lado de un grueso vidrio, hablando por un teléfono en la zona de visitantes de una cárcel en Texas.

Cumple una condena por dos asesinatos (aunque dice que ha matado a más) y seguramente pasará el resto de su vida tras las rejas.

Reta vivió en la ciudad de Laredo, en la frontera con México.

A los 11 años huyó de casa, fue recluido en una institución de menores, puesto en libertad, para luego huir de casa nuevamente.

Pasaba el tiempo con sus amigos en México (en las zonas fronterizas las personas frecuentemente van y vienen por negocios o por placer), hasta que uno de ellos le mencionó que su hermano trabajaba para un cartel de drogas.

"Pensé que era emocionante. Me vinculé. Así fue como empezó todo. Una vez adentro no hay manera de salir".

Influencia de los carteles

Rosalio Reta es tal vez el ejemplo más extremo de una tendencia preocupante: adolescentes estadounidenses que están siendo reclutados por los carteles mexicanos de las drogas que controlan un mercado multimillonario.

Escuela en Laredo

En las aulas de Laredo intentan educar a los niños sobre los peligros de las pandillas.

Lo que más preocupa a las autoridades, y a aquellos que trabajan para mantener a la juventud libre de la influencia de los carteles, es que no se trata simplemente de la presión que estas organizaciones ejercen sobre los jóvenes de EE.UU., sino que muchos de ellos están deseosos de que los recluten.

Joe Espinoza camina por los corredores de una escuela pública. Puede escuchar la conversación de los niños en las aulas.

Dentro de su oficina cuelga una colección de pañuelos, gorras de béisbol, rosarios y camisetas rojas. Muchísimas camisetas rojas.

"La parafernalia de las pandillas", dice.

El trabajo de Espinoza consiste en evitar que los escolares de Laredo ingresen a las pandillas callejeras, o convencerlos de que las abandonen.

"La realidad es que hay pandillas intentando reclutar a nuestros niños", afirma.

Sin educación, sostiene, los niños "terminarán en una pandilla y eventualmente irán a parar a un cartel".

Intereses poderosos

Marín Riso tenía apenas 10 años cuando se vinculó a una pandilla.

Al comienzo, dice, "es como una actividad del vecindario. Te da un sentido de pertenencia".

En cualquier ciudad importante sometida a la influencia de las pandillas, se encontrará el control de los carteles

Mario Soria, investigador policial

Pero, añade, "el ser miembro de una pandilla te llevará eventualmente a otros sitios donde te tocará lidiar con más cosas que vestir los colores del grupo o dominar las calles de tu barrio. Empiezas a vender drogas en Laredo. Después, en algunos sitios uno termina siendo sicario. La cosa continúa escalando".

Cuando Riso tenía 15 años sintió que era necesario abandonar la pandilla.

Espinoza lo ayudó, de la misma manera que lo ha hecho con muchos. Pero siente que está librando una batalla contra intereses muy poderosos.

Los carteles de México son empresas que mueven miles de millones de dólares, gracias a la adicción a estupefacientes ilegales en Estados Unidos.

Mapa de Texas

Laredo yace sobre una carretera que conecta a la frontera con el resto de EE.UU.

Los adolescentes les son útiles. En Texas, las personas menores de 17 años no pueden ser procesadas como adultos, así que si los arrestan por trabajar con los carteles, muchas veces reciben castigos leves.

Laredo yace sobre una importante carretera, la ruta 35, que conduce desde la frontera mexicana hasta el resto de EE.UU.

Los carteles usan a las pandillas callejeras en Laredo para controlar la frontera y la carretera. Es una táctica utilizada a lo largo de la frontera en otras comunidades y, cree la policía, por todo el país.

"Están en todas partes de Estados Unidos", manifiesta el investigador Mario Soria. "En cualquier ciudad importante sometida a la influencia de las pandillas, se encontrará el control de los carteles".

Soria, un agente de gran tamaño que carga una pistola al lado derecho de la cartuchera, lleva trabajando en las calles de Laredo durante más de dos décadas, con resultados mixtos.

Señala a una consigna escrita en la pared. "Esto me dice que es la zona de los Latin Kings", comenta haciendo referencia a una de las pandillas más conocidas. Estamos a pocos pasos de río que marca la frontera con México.

Los Latin Kings "ya son parte de la organización. El cartel sabe que puede confiar en esta pandilla".

Menos violencia

A pesar de la influencia del cartel, las autoridades de Laredo creen que están progresando.

Los asesinatos por adolescentes como los que perpetraba Rosalio Reta hace dos o tres años ya son menos frecuentes, aunque todavía ocurren.

La violencia ha disminuido, pero el agente Soria cree que "jamás" logran eliminarla.

Rosalio Reta concuerda con él desde la cárcel.

"De donde vengo yo, compadre, sólo hay un par de cosas que uno puede ser y ser miembro de un cartel es una de ellas", asegura.

"Muchas personas quieren ser parte de los carteles. Sinceramente, hay muchas personas que me respetan por eso".

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