México a prueba de terremotos

Simulacro de terremoto en el DF
Image caption Constantemente se realizan simulacros de terremoto en la ciudad de México.

Hace 24 años Delia Simón era jefa de enfermeras en el hospital público La Raza, uno de los más grandes de la ciudad de México, cuando un sismo de 8.1 grados Richter sacudió a la capital mexicana.

Pocos supieron que hacer ante el terremoto e incluso el desalojo de pacientes tardó casi una hora en completarse.

El hospital no sufrió daños mayores pero a Delia la experiencia le marcó la vida. Ahora, dos décadas después del mayor desastre natural en la historia de la capital mexicana, la enfermera jubilada se mantiene en alerta permanente.

"Guardo los documentos importantes en un solo lugar por si tengo que rescatarlos y en el departamento ya sé cuál es el lugar más seguro para protegerme si vuelve a temblar", dijo en conversación con BBC Mundo.

Nada raro. El sismo de 1985, que causó miles de muertos, cambió la cultura de protección civil de los mexicanos, especialmente los habitantes de la capital.

"Fue un parteaguas en la historia del país. México es otro desde entonces", le dijo a BBC Mundo José Elías Moreno, secretario de Protección Civil del Gobierno del Distrito Federal.

Dura lección

En materia de desastres naturales los mexicanos tienen varios progresos, indicó el funcionario.

Por ejemplo, a partir de 1985, por ejemplo, todos los edificios y casas que se construyen en la capital están diseñados para resistir sismos de intensidad mayor.

Las construcciones antiguas fueron reforzadas y cada una de las oficinas de gobierno tiene -por ley- un comité de protección civil responsable de garantizar la seguridad de sus compañeros en caso de desastre.

Es sólo una parte del cambio, insistió el secretario de Protección Civil.

"Las personas están conscientes que deben protegerse, eso es algo que no existía antes del terremoto de 85", explicó.

País en riesgo

Image caption La certeza de los desastres naturales cambió la forma de vida de los mexicanos.

México es un país vulnerable a los desastres naturales.

Por ejemplo, según datos oficiales, casi la mitad de sus 107 millones de habitantes vive en zonas susceptibles de inundación por los huracanes que azotan el país cada año.

Unos 30 millones habitan en áreas de riesgo por los sismos, y otros 5 millones se ubican en zonas desérticas.

A pesar de eso, son pocos los gobiernos locales que se previenen para las contingencias, aseguró Elías Moreno.

"El desarrollo no es equilibrado porque son pocos los estados que le dan importancia suficiente a la prevención de riesgos", afirmó.

Los sustos

Más allá de las cifras, la certeza de los desastres naturales cambió la forma de vida para muchos mexicanos, especialmente en la capital del país.

Una muestra ocurrió durante la emergencia sanitaria por le epidemia de gripe porcina, cuando la mayoría de los habitantes de la ciudad de México acataron las instrucciones de las autoridades.

Una cultura que se volvió costumbre. Delia Simón, por ejemplo, aprendió a mantener la calma durante los sismos, no sólo por su experiencia en el hospital sino porque su casa está en la unidad Tlatelolco, en el centro de la capital mexicana, que en 1985 fue una de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico.

"Dicen que si no te mata el temblor, te mueres del susto, por eso hay que estar tranquilos", dijo.