OEA pide prudencia y garantías

La Organización de Estados Americanos (OEA) pidió “garantías para la integridad física” del depuesto presidente Manuel Zelaya, quien este lunes regresó sorpresivamente al país.

También pidió que las partes involucradas en la crisis política eviten “actos que puedan generar violencia”.

Image caption Insulza dijo estar dispuesto a viajar a Tegucigalpa para contribuir a solucionar la crisis.

Tras conocerse la noticia del regreso de Zelaya, quien se mantiene dentro de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, la OEA convocó a una reunión de emergencia en su sede de Washington.

La organización pidió además “la firma inmediata” del Acuerdo de San José propuesto por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que contempla que Zelaya cumpla su mandato constitucional que expira en enero.

“El Consejo exige a las autoridades de facto plenas garantías para asegurar la vida y la integridad física del presidente Zelaya y un trato consecuente con su alta investidura así como el retorno a la presidencia de la República”, dice el texto de la resolución.

“El Consejo Permanente demanda a todos los sectores de la sociedad hondureña actuar con responsabilidad y prudencia, evitando actos que puedan generar violencia”.

Insulza a Tegucigalpa

El Consejo Permanente de la organización también ofreció su respaldo a las gestiones de mediación que realiza el secretario general, José Miguel Insulza, quien dijo estar dispuesto a viajar a Tegucigalpa para contribuir a solucionar la crisis.

Image caption La OEA pidió “garantías para la integridad física” del Zelaya.

“Nosotros queremos prestar nuestra contribución para facilitar el restablecimiento del orden constitucional”, afirmó Insulza.

Al principio de la crisis Insulza fue duramente criticado por el gobierno interino que encabeza Roberto Michelleti por estar supuestamente “parcializado” a favor de Zelaya, lo que según algunos observadores perjudicó su capacidad de negociación.

La OEA suspendió a Honduras de su membresía el 5 de julio, una semana después de que Zelaya fuera sacado del país por los militares hondureños y el Congreso nombrara un gobierno provisional.

Fue la primera vez que el foro hemisférico tomó esa decisión, tras la suspensión de Cuba en 1963.

Washington a la expectativa

Sobre el regreso del presidente depuesto Zelaya a Honduras, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, expresó su “la esperanza de que todas las partes vuelvan a la mesa de negociaciones”.

"Es imperativo que comience el diálogo, que se establezca un canal de comunicación entre el presidente Zelaya y el régimen de facto", declaró Clinton.

Al término de una reunión previa a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Clinton instó a las partes a no tomar medidas que puedan desencadenar la violencia.

"También es imperativo que la vuelta del presidente Zelaya no conduzca a ningún conflicto o violencia, sino que cada uno actúe de modo pacífico para tratar de alcanzar un punto de acuerdo".

La secretaria de Estado resumió las acciones que deberían llevarse a cabo con el regreso de Zelaya: “sería oportuno devolverle a su puesto bajo las condiciones apropiadas, seguir adelante con las elecciones previstas para noviembre, contar con una transición pacífica de presidentes y regresar a Honduras el orden constitucional y democrático" concluyó.

El presidente Barack Obama ha sido criticado por algunos presidentes latinoamericanos por supuestamente no haber hecho lo suficiente para garantizar el regreso de Zelaya a la presidencia.

Obama ha rechazado que tenga intenciones de inmiscuirse en asuntos internos y ha destacado lo que considera la “hipocresía” de quienes en el pasado han criticado la ingerencia histórica de Washington en la región.

Apenas sucedido el golpe, EE.UU. cortó toda colaboración militar con los hondureños, eventualmente suspendió visas a los funcionarios del gobierno interino y algunos empresarios que le apoyan, y más recientemente recortó algunos programas de ayuda.

“Actuación riesgosa”

Esas medidas generaron críticas entre sectores políticos conservadores estadounidenses que ven en Zeleya un peligroso aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez.

En un comunicado de prensa la congresista republicana por Florida, Ileana Ros-Lehtinen aseguró que el regreso de Zelaya a Honduras era una “maniobra”, pero que da la oportunidad de hacerle responder por las “ilegalidades” de las que acusa al depuesto mandatario.

“Manuel Zelaya ha demostrado una vez más un obvio desprecio por la ley y por el bienestar del pueblo hondureño, esta vez entrando ilegalmente en el país y creando una situación potencialmente volátil”, aseguró Ros-Lehtinen.

Poco antes de que la OEA presentara su resolución final, Ros-Lehtinen había pedido a la organización “corregir sus pasados errores pidiendo a Zelaya que responda por sus acciones que amenezan la paz y seguridad regional y erosionan la democracia constitucional”

“Los EE.UU. y otras naciones democráticas deben dejar de ayudar, estimular y excusar las ilegalidades de Zelaya”, dijo la parlamentaria republicana quien consideró que el regreso de Zelaya es una “amenazante maniobra” que poner en riesgo la estabilidad hondureña .

Más temprano, la congresista Ros-Lehtinen había presentado a la Cámara de Representantes una moción para respaldar el proceso electoral de noviembre que organiza el gobierno de Michelleti pero cuyos resultados los países americanos, incluido EE.UU., afirman que no reconocerán.

En el Senado los republicanos mantienen detenido el proceso de confirmación del candidato nombrado por Obama como Sub Secretario para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela, por lo que consideran una actuitud “blanda” de la Casa Blanca frente a Zelaya.

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