Estado de excepción en Ecuador

Policía ecuatoriana
Image caption Ahora las fuerzas militares colaborarán con la policía para combatir la delincuencia.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, decretó el estado de excepción en Quito y las ciudades costeras de Guayaquil y Manta, debido al impacto que ha causado en la población recientes hechos delictivos, como los asesinatos de una francesa, un iraní y al menos tres ecuatorianos.

La medida, que no incluye la suspensión de derechos ciudadanos, dispone que durante 60 días las Fuerzas Armadas colaboren con la Policía en los operativos de control antidelictivo, de armas y vehículos en las tres ciudades.

El pasado 12 de septiembre, la ecóloga francesa, Charlotte Mazoyer, quien laboraba como investigadora en el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de Francia (IRD), fue asesinada al salir de su residencia en Quito por delincuentes que presuntamente pretendían robar sus pertenencias.

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, se solidarizó con su familia y con el instituto, y ofreció la colaboración de su gobierno para dar con los responsables del crimen, quienes finalmente fueron capturados por la policía ecuatoriana.

A decir de la policía, se trataba de una banda de delincuentes que habría tenido que ver con la muerte de un joven la misma noche en que fue abaleada Mazoyer. El hecho se generó en un restaurante en un sector popular del centro de Quito.

Conmoción ciudadana

El 29 de septiembre, en tanto, el tesorero del Casino del Hotel Quito, el iraní Mohammad-Reza Hedayati, fue abaleado a plena luz del día al norte de Quito. Según la policía, tras salir de un banco, el empleado habría sido seguido por delincuentes que interceptaron el vehículo en el que se transportaba.

Image caption La conmoción ciudadana por el aumento de la delincuencia llevó a Correa a tomar medidas extremas.

El mismo martes 29, cerca de las cuatro de la tarde, José Asitimbay, dirigente de base del partido de gobierno, Alianza País, fue asesinado de un disparo en la cabeza. El hecho se produjo en una parada de los sistemas de buses Metrovía.

A pesar de que el incremento de la inseguridad se había hecho evidente en Quito, estos asesinatos han causado conmoción en la población, que no había estado acostumbrada a hechos delictivos como estos y tan seguidos.

Otro suceso que causó gran preocupación en la ciudadanía, esta vez en Guayaquil, fue el ocurrido el 14 de septiembre, cuando Sonia Jaramillo, de 52 años, y su hija Claudia Poppe, de 21, fueron asesinadas dentro de su departamento ubicado en el residencial sector de Urdesa. Entre las hipótesis que maneja la Policía se incluye el robo, debido a que la caja fuerte del departamento estaba abierta y al parecer faltaban objetos.

Frente a estos actos delictivos, el pasado 24 de septiembre cientos de personas se congregaron en la Plaza Rocafuerte, en Guayaquil, para pedir a las autoridades mayor seguridad y una acción efectiva de las fuerzas del orden.

Según datos de la Policía Judicial, los homicidios en Ecuador crecieron en este año en un 4% en comparación con el año pasado.

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