Las sicarias mexicanas

Sucedió hace unos meses. Un comando de la banda conocida como La Familia secuestraba a un vendedor de droga cuando llegó un auto de la policía local. En ese momento, una mujer que acompañaba a los plagiarios desenfundó su pistola y apuntó a los agentes.

Image caption Unas 7.700 mujeres están encarceladas por delitos relacionados con drogas

Los policías se desconcertaron y la chica aprovechó para huir con sus compañeros.

El incidente ocurrió en León, Guanajuato, en el centro del país, y según el ex portavoz de la Policía Municipal, Damián Godoy, no fue el único caso de una mujer involucrada en bandas de narcotraficantes en el estado.

"Luego se detuvo a otro grupo de La Familia, y con ellos andaba una mujer conocida como La Güera", dijo en conversación con BBC Mundo.

Las mujeres no han sido ajenas al tráfico de drogas en el país, pero desde hace tres años las autoridades encontraron que asumen roles donde sólo participaban varones.

Ahora en México también hay sicarias.

"Se habla de un grupo conocido como Las Panteras, pero también hay otros ligados a actos de violencia y la ejecución de homicidios", le dijo a BBC Mundo Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).

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Territorio macho

Hasta hace unos años la participación de las mujeres en el narcotráfico se limitaba a conseguir contactos, transportar drogas o lavar dinero, explicó el especialista.

Image caption Antes la participación de las mujeres se limitaba a conseguir contactos, transportar drogas o lavar dinero.

La creciente violencia y la descomposición familiar en sectores sociales de México facilitaron la inserción de mujeres en otras tareas. Una forma de sobrevivir al entorno, señaló Barrón.

La crisis económica del país es un elemento fundamental en esta nueva conducta.

"Las mujeres la sufren tanto como los hombres, y para sentirse integradas se incluyen en los ámbitos de violencia", indicó.

Pese a lo espectacular que pudiera resultar, la existencia de sicarias mexicanas lleva implícita una pregunta: ¿por qué son aceptadas en el narcotráfico, un mundo tradicionalmente machista?

La respuesta es que, en ese entorno social, hay mujeres virtualmente iguales que los gatilleros varones: hablan el mismo lenguaje, tienen edades similares y pertenecen a los mismos barrios y comunidades.

El resultado de la mezcla social es predecible. "Pueden ser tan violentas como los hombres", afirmó el investigador del INACIPE.

El factor Zeta

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), unas 7.700 mujeres están encarceladas por delitos relacionados con drogas.

La mayoría de los casos fueron "por cuestiones sentimentales", ha dicho la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Rocío Gaytán, porque las detenidas pretendieron introducir droga a reclusorios de varones, para sus hijos o parejas.

Hay otras que tuvieron un papel más activo, como ancianas que vendían droga a pequeña escala, y algunas más que participaron directamente en la línea de fuego.

Es el caso de Margarita García, La Margot, acusada por la Procuraduría General de la República (fiscalía mexicana) de custodiar cargamentos de droga de la banda criminal de Los Zetas, y que en algunas ocasiones participó en conflictos armados contra grupos rivales.

De acuerdo con la fiscalía, Los Zetas han entrenado a varias mujeres como sicarias y guardaespaldas.

Mujeres destacadas

Image caption La Reina del Pacífico, Sandra Ávila Beltrán, fue detenida en México en 2007.

La Reina del Pacífico. La Pantera. La Canti. La Ma Baker... Sobrenombres de algunas mujeres que han tenido posiciones destacadas en el narcotráfico mexicano.

Las tres primeras fueron señaladas por las autoridades de lavar dinero para grupos de narcotraficantes.

Pero la Ma Baker creó el llamado Cartel de Neza, asentado en el oriente de la capital mexicana y que en su momento de esplendor vendía 10.000 dosis de cocaína a la semana, según la fiscalía.

Y no es la única líder de un grupo del narco. Enedina Arellano Félix asumió el control del Cartel de Tijuana después que su hermano Benjamín, líder del grupo, fue detenido.

Enedina dejó el puesto a un sobrino, pero según la fiscalía, mantiene su posición de consejera cercana del nuevo líder.

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