Río: olímpica y asediada por la violencia

Autobús quemado en Río de Janeiro
Image caption Muchos temen que estos incidentes hayan ensuciado la imagen de la ciudad.

La policía de Río de Janeiro desplegó un nuevo contingente de efectivos para sofocar la violencia que durante dos días ha azotado a una de las barriadas de la ciudad brasileña.

Hasta 4.500 policías se sumaron a los intentos por poner fin a los choques con las bandas de narcotráfico que operan en Morro dos Macacos, una de las barriadas de Río.

Además, policías civiles y militares están en estado de alerta en sus cuarteles y todos los que estaban de vacaciones fueron movilizados, informó la agencia de noticias AFP.

Según las autoridades, dos presuntos traficantes resultaron muertos a manos de la policía, que detuvo a otros cuatro este domingo durante una redada en una de las casi mil favelas de Río.

El sábado, un violento enfrentamiento entre policías y narcotraficantes dejó al menos 12 personas muertas y varias heridas. Un helicóptero de la policía se incendió luego de ser tiroteado y ocho autobuses fueron incendiados, en un lugar que muchos testigos describieron como "una zona de guerra".

Brasil: narcos derriban helicóptero

Todo ello, como recordó el corresponsal de la BBC en Brasil, Gary Duff, sólo dos semanas después de que Río ganara la sede para los Juegos Olímpicos 2016.

Por eso, muchos han interpretado estos actos violentos como un recordatorio de que la ciudad necesitará mejorar sus niveles de seguridad de cara a este evento.

"No es un problema generalizado"

"Lo que se le dijo al Comité Olímpico Internacional (COI) cuando visitó la ciudad es que Río de Janeiro tiene problemas, que son históricos, pero también les mostramos los proyectos, las propuestas y nuestras políticas tanto para combatir la criminalidad, como para pacificar las favelas", afirmó el secretario regional de Seguridad Pública, José Mariano Beltrame.

Además, "éste es un problema de una región en una zona específica de la ciudad. Eso no es en Río de Janeiro", avisó.

Pero las imágenes que se retransmitieron por televisión de los autobuses quemados y el helicóptero derribado podrían haber empañado la imagen de la flamante ciudad olímpica, según lamentaron algunos medios locales.

Image caption Las autoridades asegurán que la seguridad no será un problema en los juegos de 2016.

"Nuestra preocupación no es con la repercusión ni con el evento, sino con proteger a nuestra población. Y si logramos eso entonces nuestra imagen va a quedar mejor", dijo el ministro de Deportes de Brasil, Orlando Silva.

También el gobernador del estado de Río, Sergio Cabral, dijo que Brasil está esforzándose por desarrollar programas para reducir el crimen, y que las autoridades están listas para invertir en presencia policial en los eventos deportivos para garantizar la seguridad.

Cabral dijo que las autoridades podrían movilizar hasta 40.000 policías para patrullar las calles durante la celebración de los juegos.

En la misma línea se ha pronunciado en otras ocasiones el propio presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quien recordó que su país ha sido capaz de organizar otros grandes eventos sin poner en riesgo a sus participantes, como los Juegos Panamericanos de 2007.

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