Bolivia podría querer parte del tesoro

Aparato de Odyssay para explorar el fondo marino.
Image caption El tesoro, valorado en cerca de US$500 millones, fue hallado en aguas internacionales.

El gobierno de Bolivia enviará un experto a Estados Unidos para que examine la procedencia del oro y la plata descubiertos frente a las costas de Portugal en 2007. De este modo, Bolivia podría unirse a las reclamaciones que mantienen enfrentados a España, Perú y la compañía estadounidense responsable del hallazgo.

Las piezas de plata y oro se encontraban en un barco español hundido en el siglo XIX.

Hace algo más de dos años, la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration anunció el descubrimiento de más de 500.000 monedas en aguas internacionales. Un tesoro valorado en más de US$500 millones.

Distintas versiones

Desde el primer momento, la empresa estadounidense aseguró que el buque hundido era el Cisne Negro y reivindicó su propiedad legitítima sobre el tesoro.

En cambio, el gobierno de España –que también reclama sus derechos sobre el hallazgo- afirmó que el navío era el Nuestra Señora de las Mercedes, una fragata española hundida por un acorazado británico frente a las costas portuguesas en 1804 en su trayecto desde Perú hacia la Península Ibérica.

En febrero de 2009, el gobierno de Perú se sumó al largo litigio.

Perú reclama parte de las monedas con el argumento de que fueron acuñadas en Lima con oro y plata peruanas.

Por el momento, el caso –que debería tener una resolución en breve- se encuentra en manos de un juzgado de Tampa, en Florida.

Plata de Potosí

Sin embargo, el destino del tesoro podría volver a complicarse si Bolivia decidiera entrar en el conflicto de intereses sobre las cerca de 17 toneladas de metales preciosos.

Esta semana, el Ministerio de Cultura del país andino anunció que enviará un experto a Estados Unidos para que compruebe el origen del material del que están hechas las monedas.

Lupe Meneses, arqueólogo del gobierno boliviano, aseguró a la BBC que su país pretende reivindicar sus derechos sobre el tesoro si se demuestra que fue extraído de las minas de Potosí, situadas en el país andino.

"Tenemos informaciones que apuntan que las monedas proceden de las explotaciones de Potosí, así que queremos inspeccionarlas para asegurarnos de que son bolivianas", indicó.

Entre principios de 1600 y principios de 1800, España explotó las minas de oro y de plata de la ciudad boliviana de Potosí, una zona minera que en tiempos fue la mayor reserva de esos minerales en el mundo y que financió en gran medida la expansión del Imperio Español.

"De ser monedas acuñadas en Potosí, Bolivia tiene todo el argumento para apelar su propiedad, pues existe legislación como la convención de 1970 de la UNESCO que defiende la repatriación y restitución de bienes culturales", señaló Meneces en declaraciones citadas por la agencia de noticias AFP.

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