¿Quién controla a los espías?

Arresto de personas durante el régimen de facto en Argentina
Image caption Los servicios secretos en América Latina realizaban tareas de control político e ideológico durante la época de regímenes de facto.

En la época de los gobiernos de facto en América Latina, los servicios de inteligencia estaban al servicio del régimen. Décadas después, la situación ha cambiado. Pero la regulación de las agencias sigue fallando.

El tipo de actividad de las organismos consistía en un control político e ideológico. Ahora los servicios operan bajo un estado de derecho y han empezado a ser controlados externamente. Al menos en el papel.

La transparencia está en el debe y algunos analistas hablan del riesgo de que los organismos se conviertan en un poder autónomo.

Para ello, advierten, se necesitan incrementar los controles y que exista voluntad política para aplicarlos.

Sin control

"Durante los gobiernos dictatoriales (...) en América Latina existió un concepto de seguridad y de defensa que abarcaba casi todas las actividades del Estado, orientado fundamentalmente hacia el interior, donde se consideraba que estaba el enemigo interno", le dice a BBC Mundo José Manuel Ugarte, abogado y profesor de la Maestría de Seguridad Pública de la Policía Federal Argentina, uno de los organismos más cuestionados por su papel durante el último gobierno militar argentino.

Eso, dice Ugarte, explicó muchos de los problemas de seguridad en la región "y sobre todo del control de la seguridad".

"Nos encontramos con actividades de inteligencia sin límites ni control", agrega. "Esta situación abarcó a todos los países latinoamericanos con excepción de Colombia, Venezuela, Costa Rica y México".

Por su parte, Raúl Benítez, miembro del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Autónoma de México y experto en seguridad nacional, asegura que "en muchos países los servicios de inteligencia estaban para dar información a gobiernos autoritarios-militares y para la defensa del régimen".

"Todos eran desconocidos por la población, no había información pública sobre ellos, sus integrantes se manejaban encubiertos", le dice a BBC Mundo.

En democracia

Con la vuelta a la democracia en varios países, las agencias de inteligencia debieron operar de distinta manera.

"Los presidentes empezaron a verlas, en algunos casos, con utilidad y, en otros, trataron de desmantelarlas porque habían cometido muchas violaciones a los derechos humanos y habían participado activamente de la represión o en casos de corrupción", explica Benítez.

Image caption La mayoría de los controles sobre la actividad de Inteligencia provienen son parlamentarios.

Era el momento de darles espacio a servicios civiles en busca de erigir instituciones de inteligencia modernas. Y, aunque trabajan bajo un estado de derecho, "los servicios están muy poco regulados", analiza el experto.

En esa misma línea se expresa Ugarte, quien fue corredactor de las leyes argentinas de Servicio Militar Voluntario, Reestructuración de las Fuerzas Armadas e Inteligencia Nacional.

Recién en 1992 se creó en Argentina el primer control externo y parlamentario de toda América Latina sobre los servicios secretos.

"En la región, a partir de ese momento se produjo un notable movimiento de institucionalización de la actividad de inteligencia", explica Ugarte.

Sin embargo, asegura que aunque la "situación ha cambiado totalmente desde el punto de vista legal, el cambio tal vez no sea tan extraordinario y eso es un poco lamentable, en la práctica".

Los problemas

Los expertos consultados por BBC Mundo concuerdan en que a los mecanismos de control se les han transferido pocas competencias para realizar su tarea.

"Los controles han demostrado hasta el momento una eficacia muy limitada", indica Ugarte. "Son casi exclusivamente controles externos legislativos con pocas facultades".

Y ello determina que la regulación falle. Entre las razones se cita la falta de medios humanos y materiales.

Además, dice Ugarte, "no hay demasiada voluntad política de control por el muy frecuente involucramiento político de los organismos a favor del gobierno".

"Cuando hay un presidente fuerte se los controla, pero cuando no hay fuerza en el ejercicio de la Presidencia, por ejemplo en Guatemala, los servicios de inteligencia tienen mucha autonomía", asegura Benítez.

¿Qué hacer?

Para Ugarte, "es necesario que los gobiernos tomen conciencia de la necesidad de controlar las actividades porque muchas veces los gobiernos creen estar sirviéndose de los organismos y en realidad son los servicios que se están sirviendo de ellos".

Incrementar las facultades de los órganos de control legislativo, crear una cultura de control, que se haga depender a los organismos de inteligencia de los ministerios y no directamente del máximo nivel político: éstas son las sugerencias de Ugarte.

El especialista destaca que, en la región, Argentina es el país que tiene los mejores medios para las tareas de contralor, pero que no es eficaz. Y, en cambio, resalta la situación de los servicios en Chile y Perú.

Colombia, México y Argentina son los que están peor, para Ugarte. Por su parte, Benítez incluye en la lista de los servicios menos transparentes a las agencias en Cuba, Colombia, Nicaragua y Venezuela.

Transparencia

La transparencia y la apertura hacia la sociedad no parecen ser las prioridades.

Cuando BBC Mundo se comunicó con la Secretaría de Inteligencia argentina en busca de la oficina de prensa, se aseguró que no existía dicha dependencia.

Y al solicitar una entrevista con algún jerarca del servicio, la respuesta fue: "No se dan entrevistas".

Sin embargo, para Benítez, los servicios "están tratando de abrirse más a la sociedad, poco a poco se podrá ir comprendiendo mejor su rol".

Aunque admite que todavía hay riesgos. "La sociedad está siendo vigilada, sobre todo políticos, congresistas y académicos sin su consentimiento. Los riesgos reales son que esos servicios de Inteligencia se vuelvan un poder autónomo".

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