Una familia entre dos fuegos

Anael Sanjuelo y Jaqueline Amaya
Image caption Una familia atrapada entre dos fuegos, como muchas otras en la historia del viejo conflicto interno de Colombia.

Ésta es la historia de dos asesinatos, un secuestro, varias extorsiones, despojos y amenazas, y un largo proceso judicial.

Parece una de esas historias escritas por Kakfa o García Márquez, que sucedió en un lugar llamado Macondo.

Los principales protagonistas de la historia son Jacqueline Amaya, sus dos hermanas, su hermano, su padre, su madre y su esposo.

Durante décadas los Amaya han sido víctimas de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en el sur de este país y ahora también se consideran víctimas del Estado.

Ellos son una familia atrapada entre dos fuegos, como muchas otras en la historia del viejo conflicto interno de Colombia.

Por años, las FARC los extorsionaron y les cobraron el "impuesto" o la "vacuna" que les exigen a los ganaderos y comerciantes de sus zonas de influencia.

Todo marchaba dentro de esa "normalidad" hasta cuando, en 1995, la guerrilla asesinó al padre de Jacqueline. "El guerrillero que lo mató dijo que mi papá era un paramilitar, pero él era un hombre trabajador y muy apreciado en San Vicente del Caguán (en el departamento del Caquetá)", le relata Jacqueline a BBC Mundo.

Otro crimen, un secuestro y un despojo

Una década después, la guerrilla asesinó al único hermano hombre que tenía Jacqueline.

Lo hicieron una mañana de enero de 2005, delante de sus dos pequeños hijos, después de que el muchacho, que tenía 23 años, había elogiado públicamente al presidente Álvaro Uribe, quien ganó el poder con la promesa de derrotar a la guerrilla.

Antes, en 1997, relata Jacqueline, las FARC habían secuestrado a su madre. Y los Amaya tuvieron que pagar una elevada suma de dinero por su liberación.

Después de la muerte de su hijo, la señora tuvo que salir del Caquetá, escondida en la cajuela de un automóvil, cuando la guerrilla ordenó matarla, por haber atestiguado en contra el principal sospechoso del crimen.

"De las tres haciendas que nosotros teníamos en el Caquetá, las FARC se robaron dos y se quedaron con las 1.900 cabezas de ganado", se queja Jacqueline, que ahora vive en un modesto apartamento de Bogotá.

Lo paradójico es que la única hacienda que les quedó a los Amaya también estuvieron a punto de perderla.

Ocurrió después de que la prestaron para que fuera la sede de los frustrados diálogos de paz entre el gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998-2002) y las FARC.

Defendiéndose del Estado

Roto el proceso de paz, el Estado inició en contra de la familia un proceso de extinción de dominio de la hacienda, alegando que se trataba de una propiedad de uno de los principales jefes de las FARC.

Luego de un proceso que tomó tiempo, la familia logró demostrar que era la propietaria legítima del terreno.

Pero ahí no terminó el drama, porque comenzó un proceso judicial que hoy sigue sin despejarse.

En diciembre de 2007 el esposo de Jacqueline, el médico Anael Sanjuanelo, fue capturado por la policía, que lo acusó de tener vínculos con las FARC.

"Primero dijeron que yo hacía parte de un plan para secuestrar a los hijos del presidente de la república", le dice Anael a BBC Mundo.

Sanjuanelo prestaba sus servicios en un centro médico en San Vicente del Caguán, desde donde, dice, se vio obligado a atender a guerrilleros que pedían sus servicios.

"Todo esto es una tortura", se queja el médico, que recuperó su libertad a comienzos de diciembre de 2009.

Jacqueline lo complementa: "Esta es la injusticia de Colombia, primero fueron las FARC y ahora es el Estado".

Sanjuanelo está en libertad, pero tendrá que demostrar su inocencia en un juicio al que está llamado por el delito de rebelión.

"La Fiscalía mostró varias grabaciones de llamadas que me hizo la guerrilla para solicitar servicios médicos. Todo lo que hice fue por coacción", indica Sanjuanelo.

"A mi marido comenzaron a llamarlo de la guerrilla y si él se negaba, pues lo mataban", concluye Jacqueline.

La pareja le dice a BBC Mundo que por ahora su prioridad, además de seguir defendiéndose de las FARC, es demostrar que el médico no es un aliado, sino también una víctima de la guerrilla.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.