Polémica por documental de hijo de Escobar

Juan Sebastián Marroquín
Image caption Para algunos familiares de víctimas de Escobar el documental no ayuda a la reconciliación.

Con menos de una semana en los cines colombianos, Los pecados de mi padre, un documental protagonizado por el hijo del capo Pablo Escobar Gaviria, atrae público y despierta controversia en un país que lleva más de tres décadas sufriendo la violencia alimentada por el narcotráfico.

La polémica gira alrededor del perdón y la reconciliación que Juan Sebastián Marroquín -como se llama ahora el hijo de Pablo Escobar- dice promover con el documental, que fue dirigido por el argentino Nicolás Entel y patrocinado por el canal 4 de Gran Bretaña.

En el documental, Marroquín aparece pidiéndoles perdón a los hijos del ex candidato presidencial Luis Carlos Galán y del ex ministro Rodrigo Lara, dos de las víctimas más famosas de su padre.

Pablo Escobar fue el jefe del temido Cartel de las drogas de Medellín –al que se le atribuyen múltiples atentados con explosivos y asesinatos a sangre fría-, quien murió en un enfrentamiento con la policía colombiana en diciembre de 1993.

Que 16 años después su primogénito pida perdón despierta sentimientos encontrados.

Desde Medellín, Luz Mery Velásquez, viuda de un ingeniero que fue asesinado por paramilitares que fueron aliados de Pablo Escobar, se queja por el documental.

¿Exaltación de los victimarios?

"Me da la impresión de que están exaltando a los victimarios mientras las víctimas seguimos invisibilizadas. Y eso no ayuda a la reconciliación", le expresa la mujer a BBC Mundo.

Ella lidera una red de víctimas de los primeros paramilitares que surgieron en los años 80 bajo la sombrilla del narcotráfico.

En cambio, Jaime Jaramillo Panesso, un miembro de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, y cuyo hijo fue asesinado por la guerrilla, elogia el documental.

"El encuentro del hijo de Escobar con los hijos de algunas de sus víctimas es un ejemplo para este país. Si entre la familia de un delincuente como Pablo Escobar y esas familias puede haber reconciliación, con mayor razón entre las víctimas y los victimarios de la guerra presuntamente política que aún tenemos en Colombia", añade Jaramillo desde Medellín.

Esteban Giraldo, un politólogo de esa ciudad, le comenta a BBC Mundo que él considera que "alrededor del documental hay exhibicionismo, un acto publicitario".

"Todavía hay muchos crímenes de Pablo Escobar que no se conocen y así no puede haber reconciliación", agrega.

Según Giraldo, para que pueda haber reconciliación, "primero tiene que saberse toda la verdad y después que haya justicia y se acabe con la impunidad".

A finales de octubre pasado, cuando se supo del documental, un sondeo hecho por el diario El Colombiano, de Medellín, favoreció al hijo del capo.

Perdón a Marroquín

Un 87% de los 2.221 lectores consultados por el diario respondió que perdonaba al muchacho, que estudió arquitectura y vive en Argentina con su hermana y su madre.

Sin embargo, algunos analistas han criticado el gesto de Marroquín.

"A mí me parece que todo esto es una farsa, un abuso", le dice a BBC Mundo el columnista y abogado Ramiro Bejarano, quien dirigió el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, a mediados de los años 90.

Según Bejarano, el documental "parecería ser un esfuerzo cinematográfico por limpiar la imagen del hijo de Pablo Escobar".

"Marroquín hizo una película para él mismo, que lo presenta como víctima, ajena a todo lo que ocurrió", señala.

Bejarano se queja de que Marroquín solo se haya reunido personalmente con los familiares de algunas de sus víctimas, "las influyentes, como los hijos de Galán y de Lara, pero se le olvidaron los centenares de policías, jueces, civiles y periodistas muertos".

Algunas familias, como la del periodista Guillermo Cano, director del diario El Espectador, quien fue asesinado por el Cartel de Medellín en 1986, recibieron con escepticismo el gesto de Marroquín.

"Ha sido mucha casualidad que venga ahora, después de tantos años, a pedir perdón. Él no es un niño, él ha podido pedir perdón desde hace mucho tiempo", le dijo Ana María Busquets, la viuda de Cano, al diario El Tiempo.

Por su parte, Gloria Pachón, la viuda de Luis Carlos Galán, toma un camino intermedio y declara a BBC Mundo que el documental "es una manifestación importante (de perdón y reconciliación)", pero enseguida enfatiza que "no es todo".

"Sin justicia y sin verdad, no hay perdón", añade Pachón, cuyos tres hijos ocupan cargos en el Senado de Colombia, el Concejo de Bogotá y la Gobernación del central departamento de Cundinamarca.

El escritor Héctor Abad Faciolince es otra víctima. Su padre, un defensor de derechos humanos, fue asesinado en Medellín en 1988 por parte de paramilitares aliados de los narcotraficantes.

Abad Faciolince le dice a BBC Mundo que aunque "la culpa es individual, no sé por qué este muchacho (Marroquín) hace tantos aspavientos para pedir perdón por actos que él no cometió".

"Este show de vergüenzas ajenas yo no lo disfruto. Unos se apropian de culpas que no tienen; otros dan perdones que no pueden dar. Todo me parece un poco exhibicionista, inútilmente", agrega.

Finalmente, consultado por BBC Mundo, el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez señala que el documental "ayuda a acentuar la impunidad social que hay en Colombia".

"Aquí las cosas no se resuelven bien, todo se olvida y se perdona en apariencia", concluye Gómez Méndez.

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