Domingo de elecciones y calor

Una niña introduce el voto de su madre en una urna, en Chile

El domingo, unos 8,2 millones de chilenos estuvieron habilitados para definir con su voto una contienda entre dos: el empresario Sebastián Piñera, de la conservadora Coalición por el Cambio, se midió con el ex presidente Eduardo Frei, de la Concertación de gobierno, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Durante el día, la votación transcurrió con relativa calma en los centros electorales de las 15 regiones del país, que registró altas temperaturas de norte a sur.

Unas 34.000 urnas, revisadas por las autoridades en las horas previas a la apertura de los comicios, recibieron las papeletas en las que, con lápiz de mina, los votantes marcaron su preferencia. Y lo hicieron en sedes de votación separadas por sexo, según marca el ritual electoral en el país.

Desde los centros de comando, los representantes de las dos fuerzas habían recibido la instrucción de monitorear más de cerca que nunca el conteo, en una elección que –como se repitió sin pausa en el tramo final de la carrera proselitista- se definiría “voto a voto”.

Para cumplir con la misión, se distribuyeron en el terreno unos 35 mil voluntarios por cada alianza, dispuestos a hacer de "vigilantes", y en los primeros cierres de sedes se registraron discusiones entre los fiscales de uno y otro bando sobre cómo definir la invalidez de una papeleta.

“Es muy importante que la labor sea ajustada, que cada partido esté conforme con el conteo de cada mesa, porque es en las mesas donde comienzan los conflictos que pudieren surgir más tarde a mayor escala. Es una labor fundamental”, dijo a BBC Mundo Jorge Murúa, quien actuó como apoderado de la Coalición en un colegio del barrio de Las Condes, en Santiago.

Continuidad o profundización

Image caption Para Gabriela, que votó por primera vez, lo más importante es la economía.

Entre los ciudadanos consultados por BBC Mundo, se repitieron los slogans de las dos fuerzas en competencia: continuidad y profundización, para aquellos que votaron por Eduardo Frei, y cambio y renovación entre los partidarios de Sebastián Piñera.

“Voto por primera vez, y espero que mi candidato haga las cosas bien como presidente. Prometió el cambio, así que ahora tiene que arreglar el país y dejarlo mejor. Lo más importante es la economía… ¡estamos bien pero todavía falta!”, dijo Gabriela Gartsman, de 19 años.

“Yo voto porque continúen los cambios iniciados, que haya mejoría en el estado general de la población. Es un cliché decirlo así pero es lo que le importa a la gente, y ojalá desde la oposición al gobierno lo apoyen... aunque primero hace falta que gane”, opinó Félix Kaufman, de 60 años.

"No me preocupa quién gane, quienquiera sea elegido espero que haga las cosas bien y que resuelva los problemas que hay por resolver", concluyó José Antonio Carné, de 21.

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