Haití: Ayuda en primera persona IV

Niña en Haití tras el terremoto
Image caption La fuerte réplica del terremoto volvió a generar miedo e inseguridad en Haití.

Una fuerte réplica volvió a sacudir Haití el miércoles. Ocho días después del terremoto que devastó el país, el nuevo temblor de magnitud seis hizo revivir los miedos y empujó a la gente a las calles. A continuación les ofrecemos la cuarta entrega de los diarios que varios trabajadores humanitarios están compartiendo con la BBC.

Martin Harrison, ingeniero de aguas

David Darg, Operation Blessing

Sarah Gillam, Actionaid

Lea también: Haití: ayuda en primera persona I , II y III

Martin Harrison

Una fuerte réplica a las 06:05 de la mañana hora local hizo cundir el pánico en todo el hospital.

Si hay dos palabras que resumen lo que he visto y experimentado desde que llegué aquí el pasado viernes, son "resistencia" e "improvisación".

Me impresiona que los haitianos sean capaces de hacer que su vida continúe a pesar de todas las dificultades.

En el Hospital de la Misión Baptista de Haití, donde está nuestra base, muchos de los trabajadores locales han perdido a miembros de su familia o a amigos cercanos. A pesar de eso, desde el primer día, no han dejado sus herramientas para intentar ayudar a salvar vidas.

También los equipos de emergencia están demostrando una resistencia y capacidad de improvisación extraordinarias. Uno de los cirujanos de HCJB Global llegó a donar sangre en medio de una operación que él mismo estaba practicando con el objetivo de salvar la vida de una mujer que tenía una hemorragia interna grave.

Se necesitan reservas de sangre urgentemente. El hospital no tiene ninguna. La mujer murió poco después porque no quedaba sangre para hacerle otra transfusión.

Desde ayer empezamos a recibir casos urgentes de los campos de refugiados organizados por el ejército de Estados Unidos.

Algunos materiales médicos básicos se acabaron y algunos pacientes todavía esperan operaciones esenciales una semana después del terremoto.

Hay una preocupación creciente por el riesgo de propagación de enfermedades. Muy pocos de los pacientes están vacunados contra el tétanos y necesitamos vacunas con urgencia.

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David Darg

Image caption Más de una semana después del terremoto en Haití, los bomberos siguen buscando supervivientes.

He pasado todas las noches que llevo en Haití en un hangar del aeropuerto y me estoy acostumbrando al rugido de los motores de los enormes aviones de carga que aterrizan y despegan constantemente.

Pero esta mañana me he despertado sobresaltado porque el hangar entero crujía. Era un terremoto.

En el tiempo que tardé en salir afuera, la tierra paró de temblar y todo quedó en calma. Sin embargo, cuando he llegado al hospital nacional, el miedo era patente.

Durante el temblor, todos los pacientes fueron evacuados y ninguno quería volver a entrar.

Hemos visto operaciones al aire libre en medio del humo de los coches que llegaban al hospital. Los cadáveres sacados de los escombros entraban en la morgue a través de líneas de pacientes.

Operation Blessing instaló una depuradora grande en el hospital que abastece de agua a los 3.000 pacientes y personal médico del complejo.

Mañana instalaremos otra unidad de purificación en el estadio de fútbol, donde se encuentra nuestro hospital de campaña.

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Sarah Gillam

Esta noche me levanté al escuchar gritos de la gente y al sentir que mi cama se movía.

¿Debería correr desnuda a la calle? Decidí buscar las ropas pero me di cuenta de que esos segundos podían tener una importancia de vida o muerte.

En el barrio de Mariani de Puerto Príncipe, donde trabajamos nosotros, las necesidades primarias son comida, refugio, agua potable y atención médica.

Confiamos en que los comités locales sean capaces de repartir grandes cantidades de comida y estamos tomando medidas para evitar que los niños y las mujeres se queden sin nada.

Hemos comprado varias toneladas de comida en República Dominicana para distribuirlas mañana.

También estamos buscando proveedores en granjas cooperativas locales fuera de Puerto Príncipe para que la llegada de ayuda internacional no haga bajar los precios en los meses venideros.

En Mariani hay mucha agua, pero no es potable. En lugar de dar botellas vamos a repartir tabletas de cloro potabilizadoras para prevenir las infecciones.

La seguridad de niños y mujeres también es una preocupación importante. Junto a profesionales de la psiquiatría estamos desarrollando un plan a medio plazo para tratar el estrés post-traumático entre los refugiados.

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