RCTV, de cadenas y publicidad

Los medios son noticia otra vez en Venezuela. La pantalla de RCTV, ahora Internacional, fue a negro el sábado en la noche y se convirtió, por segunda vez en dos años, en el asunto más urgente, más que la devaluación o las restricciones eléctricas. Con la libertad de expresión en general como telón de fondo.

Image caption La salida del aire del canal de RCTV Internacional siguió generando respuestas en la calle.

Al momento de escribir estas líneas, el destino del canal es incierto. El director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Diosdado Cabello, parece haber dejado una rendija abierta, al declarar que podría volver al aire si se comprometía, por escrito, a cumplir con algunas condiciones.

"Es una salida política sin dar su brazo a torcer", opinó en conversación con BBC Mundo el investigador de la comunicación Andrés Cañizales.

"Les hago un llamado a debatir la normativa y no a seguir especulando", señaló, por su parte, el presidente de la subcomisión Medios de la Asamblea Nacional, el oficialista Manuel Villalba.

"No creo que vayan a ir a firmar (ese documento de compromiso). Eso es medrar la dignidad de quienes hacemos este canal. Y este canal está basado en la dignidad de las personas", le dijo a BBC Mundo Berenice Gómez, conductora de uno de los programas de información y opinión más polémicos del canal, "La Bicha".

Según piensan algunos, si el caso se reduce a una lucha de voluntades, el final podría estar escrito escrito ya para el canal de más larga tradición en la historia venezolana. Por ahora, sin embargo, no parece haberse aireado el último capítulo.

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El cable y el 70%

Cuando el 27 de mayo de 2007 RCTV dio la promesa de mantenerse en el corazón de los venezolanos, no se esperaba que la iba a cumplir a corto plazo, como ocurrió, a través de la televisión por cable.

RCTV renació con el apellido de "Internacional", con la objeción de las autoridades que alegaron que el canal seguía siendo tan nacional como al principio, y que por lo tanto no podía evadir las regulaciones que aplicaban a los demás canales.

Pero la ley no era clara. Así que el canal logró que el Tribunal Supremo fallara a su favor: RCTV no tenía que actuar como sus pares en señal abierta, hasta tanto Conatel definiera qué era ser nacional y qué no.

En diciembre pasado, Conatel decidió que tener un 70% de programación local acreditaba esa condición. Quienes entraran en esa categoría tenían que conectarse a las transmisiones oficiales de radio y televisión (cadenas), entre otras disposiciones.

Pero, además, incluyó un artículo especial para canales nacionales que transmiten por cable, y que no aplica a nadie más: se les prohíbe colocar mensajes comerciales (cuñas) en medio de los programas. Sólo pueden hacerlo antes de transmitirlos o al finalizarlos.

Aunque lo de las cadenas parece ser un punto de honor –el director del canal, Marcel Granier, ha dicho que sólo se unirán a ellas cuando tengan valor noticioso– esta última disposición es, quizás, el aspecto crucial que hace que portavoces del canal y observadores llamen a la normativa "la Ley RCTV", o diseñada específicamente para acabar con esa planta.

Vivir sin cuñas

"Cualquiera piensa que los dueños nos metieron en un problema con el gobierno por una malcriadez, por no querer meter la cadena. ese no es el problema. El canal está peleando en tribunales porque considera que esas disposiciones son inconstitucionales", explica Berenice Gómez.

Image caption Los medios son noticia otra vez en Venezuela, con la libertad de expresión en general como telón de fondo.

"A menos que uno sea la BBC (que se financia a través de una especie de impuesto al televidente), no hay televisora que pueda vivir sin cuñas", añade a renglón seguido.

Interrogado sobre este punto, el diputado Manuel Villalba responde que los otros canales sometidos a la misma normativa (más de 100 en total) no se han quejado.

"Si ellos (RCTV) consideran que eso los afecta, deberían acudir a las instancias respectivas. Pero lo de ellos no es eso", insiste el legislador, en alusión a que el punto del conflicto es la transmisión de cadenas.

Encadenarse o no encadenarse

Para algunos, sin embargo, las polémicas cadenas son apenas un objeto material que encubre algo más profundo.

"Yo creo que esto es un paso más en una avanzada, en una estrategia que se ha venido expresando en el sentido de que el gobierno no quiere dejar ningún resquicio libre, ningún espacio donde no pueda ejercer su control sobre el aparato comunicacional", señala Andrés Cañizález.

El diputado Villalba niega tal cosa. "Si hay algo que hay aquí es libertad de expresión", dice, e insiste –como el director de Conatel– en que el gobierno no ha cerrado ningún canal.

La versión oficial reza que los operadores de cable, en apego a la ley, suspendieron la señal de los canales que se niegan a cumplir con los requisitos del país en que pretenden hacer negocio. Y que si insisten en ello y en asegurar que son internacionales, entonces pueden ir a transmitir a otros países.

"Todo el mundo tiene que regirse por la ley. No puede pretender violentarla por ser un poderoso", dice Manuel Villalba.

Una frase que bien podría haber sido dicha por algún portavoz de RCTV. Con los sujetos intercambiados.

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