Justicia nicaragüense vuelve por Alemán

Arnoldo Alemán, ex presidente de Nicaragua
Image caption Alemán llegó a estar tras las rejas, pero también se benefició del régimen de casa por cárcel.

La justicia nicaragüense está requiriendo nuevamente al ex presidente Arnoldo Alemán para que responda sobre presuntos actos de corrupción, pero una convocatoria a los tribunales originalmente prevista para este lunes fue pospuesta y trasladada a una fecha aún por definirse.

La decisión no ha hecho sino aumentar las suspicacias que han rodeado el accionar judicial desde que el Tribunal de Apelaciones de Managua resolviera reabrir dos causas en contra del ex mandatario, y un juez local iniciara un tercer proceso, por estafa, fraude y asociación e instigación para delinquir en perjuicio del Estado.

En todos los casos, los supuestos ilícitos se remontan al período de gobierno de Alemán (1997-2002), por lo que según su abogado, Mauricio Martínez, estos ya habrían prescrito bajo la legislación nicaragüense.

Y el repentino interés de la justicia también coincide con el aparente repunte de la carrera política del ex mandatario —una vez incluido por Amnistía Internacional en una lista de los diez jefes de Estado más corruptos del planeta—, quien a inicios de año confirmó su intención de volver a competir por la presidencia.

Públicamente, Alemán también se ha rehusado a negociar con el gobernante Frente Sandinista el nombramiento de funcionarios clave en la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral y la Contraloría General de la República, que requieren de la previa aprobación por parte de la Asamblea Nacional y por lo tanto de los votos del Partido Liberal que Alemán todavía controla.

Y, en ese contexto, el accionar judicial ha sido denunciado como un intento de chantaje, dentro del que también se incluiría una reciente solicitud del Ministerio Público para retirar la inmunidad del diputado liberal Eduardo Montealegre.

Una vieja historia

Alemán ya fue condenado una vez por la justicia nicaragüense a 20 años de cárcel por actos de corrupción.

Pero la sentencia original, de diciembre del 2003, fue posteriormente revertida en febrero del 2009, cuando una sala especial de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua sobreseyó todos los cargos.

Sin embargo, mientras la sentencia se mantuvo vigente, Alemán estuvo sometido al capricho de una justicia que muchos nicaragüenses consideran está controlada por el partido sandinista, y que modificó constantemente los términos de su encarcelamiento.

El ex mandatario llegó a estar tras las rejas, pero también se benefició del régimen de casa por cárcel y eventualmente llegó a gozar de un permiso especial que le permitía movilizarse por todo el país a pesar de su condición de reo.

Y la opinión generalizada en Nicaragua es que, al actuar de esa manera, el Frente Sandinista logró manipular a Alemán en su beneficio, llegando a forzar incluso la división interna del Partido Liberal que habría permitido el triunfo electoral de Daniel Ortega en una primera vuelta.

Para evitar que su máximo caudillo siga siendo rehén del partido rojinegro, el Partido liberal está impulsando una propuesta de Ley de Amnistía que cubriría todo lo sucedido durante su período de gobierno.

Pero es poco probable que consiga los votos necesarios para su aprobación por parte del parlamento.

La versión oficial

Image caption Según el gobierno, la reapertura de las causas tiene origen en una ley de procesos pendientes.

La versión oficial, por su parte, es que la reapertura de los procesos contra Alemán en estos momentos es resultado de la entrada en vigor de una ley que obliga a dar rápido trámite a los procesos aún pendientes de resolverse.

Y, en su momento, no todos los juicios en contra del ex mandatario pudieron proceder debido a la inmunidad parlamentaria que lo cobijó una vez concluido su mandato.

Para algunos, al haberse escudado en su inmunidad, Alemán no puede alegar que las acusaciones ya prescribieron, a pesar que la legislación nicaragüense establece que no puede haber un período mayor a los de cinco años entre acusación y delito.

Pero, en el pasado, el mismo argumento ya fue esgrimido exitosamente por el actual presidente, Daniel Ortega, en su momento acusado de violación por Zoilamérica Nárvaez, la hija de su actual esposa, Rosario Murillo.

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