Última actualización: viernes, 5 de febrero de 2010 - 12:34 GMT

Costa Rica, ¿verde y feliz?

Cualquiera que sea el resultado de las elecciones presidenciales de este domingo en Costa Rica, algo parece cierto: que el país seguirá rompiendo moldes.

América Central es una región todavía asociada con golpes militares e inestabilidad civil, pero Costa Rica no tiene ejército, el cual fue abolido en 1949. Sucesivos gobiernos han invertido dinero en libros, no en balas. Ni siquiera el temor a una penetración del conflicto entre los narcotraficantes mexicanos ha generado reclamos de un retorno del ejército.

Igualmente Costa Rica se convirtió en el primer país del mundo en desarrollo que estableció el objetivo de alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono (para 2021) en parte por medio de la siembra masiva de árboles.

Cifras oficiales sugieren que se ha detenido la tendencia de desaparición de bosques: ahora más de la mitad del país está cubierta de árboles en comparación con el 20% de la década de los años 80.

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Niños costarricenses

Costa Rica tiene la reputación de ser un país verde y feliz.

Por todo eso quizás Costa Rica tiene la reputación de ser uno de los países más verdes y más felices, y regularmente el país está a la cabeza o en las primeras posiciones de las listas que miden los índices de bienestar. Es usualmente el único país en desarrollo que ocupa esos lugares.

En el Índice de Desempeño Ambiental 2010, publicado la semana pasada por expertos de las universidades de Yale y Columbia, en EE.UU. y basado en diez categorías y 25 medidores, Costa Rica resultó el tercero de 163 países. Hace dos años era el quinto.

Sólo Islandia y Suiza tuvieron un mejor desempeño, y países como Reino Unido y Estados Unidos ocuparon las posiciones 14 y 61, respectivamente.

"Las cosas no son perfectas en Costa Rica", declaró a la BBC Christine Kim, de la Universidad de Yale. "Pero en país cuida el ambiente. Otros gobiernos no hacen de ese tema su prioridad".

Huella ecológica

En lugar de escuchar música puedo disfrutar plenamente los sonidos de las aves.

Ricardo Ulate, asesor en cambio climático

La última versión del Índice del Planeta Feliz, compilado por la Fundación Nueva Economía (FNE), exhibe a Costa Rica en la primera posición mundial, y establece una relación directa entre felicidad y medio ambiente a la vez que combina tres variables clave: lo que la gente expresa sobre su bienestar, la longevidad y su huella ecológica.

Los costarricenses tienen una alta expectativa de vida (78,5 años) y dejan una baja huella de carbono (pese a que la FNE dice que deberían reducirla más).

Algunos analistas cuestionan la validez de esos índices internacionales, en parte porque se basan en la "felicidad" que los propios encuestados reconocen. Organizaciones no gubernamentales como COHA, con sede en Washington, EE.UU., cuestionaron también las credenciales ecológicas de Costa Rica cuando San José autorizó a que una compañía minera canadiense iniciara proyecto en mina de oro.

No obstante, el medio ambiente sí parece permear tanto las políticas públicas como las vidas privadas de las costarricenses.

En 1997, el país fue pionero del impuesto de carbono que se usa en parte para pagar a terratenientes y comunidades indígenas unos US$65 por hectárea para que no talen árboles. Más del 90% de la energía, además, procede de fuentes renovables.

Voluntad o ley

Juan Francisco Montealegre

Montealegre asegura que los costarricenses están muy preocupados con la igualdad.

Representantes de la comunidad empresarial, las iglesias, diplomáticos y campesinos expresan que siguen políticas verdes ya sea de manera voluntaria o porque lo establece la ley.

Juan Francisco Montealegre, de 71 años de edad y propietario de una empresa constructora, dice que cada vez que levanta un nuevo edificio tiene que recibir una certifiación de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) para garantizar que no se está dañando el ambiente. Esa certificación garantiza, por ejemplo, que las redes de drenaje no contamirán las fuentes de agua.

"Estoy muy consciente de mi propia huella de carbono" dice, entretanto, Pilar Saborío, embajadora de Costa Rica en el Reino Unido. "El presidente (Óscar) Arias ha pedido a sus ministros, viceministros y jefes de entidades estatales que neutralicen todos sus vuelos de su propio bolsillo".

Para el obispo Melvin Jiménez, de la Iglesia Luterana, está en la propia política de esa denominación apoyar un número de iniciativas ambientales, incluyendo los "santuarios ecológicos" donde los fieles aprenden, por ejemplo, a cultivar plantas medicinales.

Como explica a la BBC, "tengo mi propia huerta orgánica en la casa donde cultivo zanahorias, tomates y repollo, manejo una politica de reciclaje, trato de usar el carro lo menos posible".

"Pura vida"

Saber que juego parte (...) en la preservación de la belleza y biodiversidad que tenemos, agrega valor a mi vida.

Pilar Saborío, embajadora en el Reino Unido

Ricardo Ulate, un finquero de 52 años y asesor del gobierno en cambio climático, dice que en los últimos diez años ha plantado de árboles las tierras que eran potrero para mejorar la biodiversidad de su finca, y ha abandonado uno de sus dos vehículos.

¿Esta conciencia ambiental los hace más felices?

"Sí", dice Ulate. "Ahora tengo una vida más simple y menos materialista, más en armonía con la naturaleza. En lugar de escuchar música puedo disfrutar plenamente los sonidos de las aves".

"Definitivamente", concuerda la embajadora Saborío. "El saber que juego parte -por pequeña que ésta sea- en la preservación de la belleza y biodiversidad que tenemos, agrega valor a mi vida".

"No hay sensacion de muerte", manifiesta Montealegre. "No somos un país árido; tú puedes ver la vida en todas partes".

Él señala que los costarricenses suelen responder a la pregunta de "¿cómo estás?" con la frase: "pura vida".

No más de tres

Obispo Melvin Jiménez, de la Iglesia Luterana

El obispo de refiere a un excesivo uso de agroquímicos contaminantes.

El obispo Jiménez es más prudente. "No puedo ser feliz cuando la pobreza crece", dice. "Y cuando tenemos a una gestión actual presidencial que ha firmado un decreto de mineria de cielo abierto, (que) no ha ejectuado ningún control sobre las compañías transnacionales de melón, piña y banano. Estudios internacionales confirman un exceso uso de agroquímicos contaminantes".

De acuerdo con analistas, la aparente felicidad de los costarricenses puede deberse a toda una serie de factores en adición al componente verde.

Entre estos se encontrarían una fuerte red social de amigos, familiares y vecinos, los omnipresentes programas sociales y educativos, la cultura de la tolerancia.

Juan Francisco Montealegre asegura que los costarricenses están tan preocupados con la igualdad que incluso no tienen héroes nacionales. Y señala otro factor: "Un refrán de filosofía popular en Costa Rica dice que un pleito o disgusto no dura más de tres días".

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