Chile y el dilema del empresario-presidente

Sebastian Piñera, Presidente electo de Chile.
Image caption El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera es acusado de mezclar política y negocios.

Se acerca a La Moneda y se aleja de los negocios: el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, se había comprometido a desprenderse de sus acciones en la aerolínea LAN antes de asumir el mando el próximo 11 de marzo, y este viernes comenzaron las gestiones que harían realidad su promesa.

La sociedad de inversiones Axxion, de propiedad del nuevo mandatario, anunció que venderá el total de su participación, que representa el 19,3% de la empresa de aviación, después de que así lo autorizara su junta de accionistas.

Piñera, uno de los hombres más ricos del país sudamericano, es dueño de otro 7,03% de LAN a través de la sociedad de inversión Santa Cecilia, pero se prevé que estas acciones también sean vendidas.

Además de LAN, el líder de derecha es dueño del canal de televisión Chilevisión –que también prometió poner en manos independientes antes de asumir- y del equipo de fútbol más popular del país, Colo Colo.

La semana última Piñera fue distinguido por la revista estadounidense Forbes como el millonario más poderosos de América Latina y el decimoquinto de todo el mundo.

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La fortuna del empresario, que según Forbes ronda los US$2.000 millones, le ha valido críticas de parte de la oposición, que lo acusa de mezclar los negocios con la política.

Gastos de campaña

Image caption Piñera es uno de los empresarios más exitosos del continente.

Las quejas contra Piñera volvieron a tomar fuerza este viernes, luego de que el Servicio Electoral informara que el ahora presidente electo gastó más que los otros tres candidatos juntos en la campaña por la primera vuelta, el pasado 13 de diciembre.

El entonces candidato de la Coalición por el Cambio gastó unos US$9.59 millones, un quinto de lo cual provino de su propio bolsillo.

En comparación, el oficialista Eduardo Frei gastó unos US$5.98 millones, el independiente Marco Enríquez-Ominami unos US$2.84 millones, y el abanderado de la izquierda, Jorge Arrate, unos US$315.600.

El dinero invertido por Piñera estuvo a menos de US$6.000 del máximo fijado por ley para gastos en una campaña presidencial.

De acuerdo con los reglamentos, que estipulan que el Estado chileno es el que debe financiar las campañas electorales, tanto el presidente electo como los demás candidatos recibirán una devolución de una parte de lo gastado, según la cantidad de votos que obtuvieron.

En el caso de Piñera, el Servicio Electoral detalló que le serán devueltos unos US$3.96 millones.

Ganancias

Desde que ganó la presidencia en el ballotage del pasado 17 de enero, las diversas inversiones que posee el empresario han subido fuertemente de valor.

Esto también ha aumentado las críticas respecto al doble rol de Piñera como mandatario electo y hombre de negocios.

Según los detractores del político y empresario, existe una incompatibilidad entre ambas funciones.

Algunos analistas consultados por BBC Mundo afirmaron, sin embargo, que el dilema no refleja la opinión mayoritaria, al menos si ésta se infiere de los resultados de las urnas.

Guillermo Tagle, director ejecutivo del banco de inversiones IM Trust, afirmó que el éxito que obtuvo Piñera demuestra que los chilenos confían en que no abusará de la presidencia para sus propios fines económicos.

“Una de las ventajas de contar con un presidente que ya es rico es que no surgen dudas de que busque alcanzar el cargo para amasar su fortuna”, dijo a BBC Mundo.

Por su parte, el economista Mario Morales, de la Universidad de Chile, señaló que la propuesta de Piñera de vender algunas de sus acciones y de colocar el resto de sus inversiones en manos de un fideicomiso ciego o de una fundación independiente podría resolver cualquier suspicacia.

“Para Chile es novedoso tener un presidente que es también un empresario famoso, pero en otros países es normal y existe una serie de resguardos que permiten evitar cualquier incompatibilidad”, afirmó.

Monitoreo

Según Morales, la clave es contar con instituciones que controlen y garanticen la independencia entre las decisiones políticas del presidente y las cuestiones que atañen a su fortuna.

En el caso de Chile, esa función recaería principalmente sobre la Superintendencia de Valores. Para el especialista, es de vital importancia que el próximo superintendente -que es elegido por el Poder Ejecutivo- sea una persona respetada cuyo trabajo genere tranquilidad en la sociedad.

“Chile se ha convertido en un país con una alta calidad institucional y aquí es considerado de suma importancia cuidar las formas”, explicó.

Es por eso que Morales cree que también será vital el trabajo de monitoreo que realicen tanto la oposición como los medios, una vez que el flamante mandatario haga pie en La Moneda y cambie negocios por políticas de Estado.

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