Presidente mexicano pide disculpas en Ciudad Juárez

Como nunca antes durante su mandato, el presidente Felipe Calderón enfrentó duras críticas de los habitantes de Ciudad Juárez, considerada una de las poblaciones más violentas del mundo.

Image caption Calderón enfrentró protestas en Ciudad Juárez por el manejo de la violencia del narcotráfico.

El mandatario acudió a la ciudad a disculparse con los familiares de los 15 adolescentes asesinados recientemente, cuya muerte había vinculado con un enfrentamiento entre pandillas rivales.

Las críticas vinieron de madres de familia, empresarios, activistas de derechos humanos, periodistas y ministros religiosos por la tardanza oficial para atender el problema de violencia en la región.

“Hubo retraso, tal vez de un año o dos, no sé cuantos”, dijo uno de los asistentes.

Fue una reunión inusual entre Calderón y los juarenses, como se conoce a los habitantes de esta ciudad, porque es la primera vez que un presidente mexicano enfrenta de manera abierta las críticas de los ciudadanos.

El mandatario presentó una nueva estrategia para contener la ola de criminalidad en la ciudad, donde según datos oficiales en 2009 más de 2.600 personas fueron asesinadas.

Tensión

La disculpa a los familiares de las víctimas fue una petición de varios grupos sociales de Ciudad Juárez.

“Comprendo la indignación por los comentarios. Cualesquiera que hubieran sido mis palabras, les dije que ofrecía la más sentida de las disculpas, si cualquiera de esas palabras hubiera ofendido la memoria de sus hijos”, dijo Calderón.

El encuentro fue tenso. La madre de dos jóvenes asesinados se mantuvo de espaldas al presidente mientras hablaba. Otros asistentes interrumpieron los discursos del alcalde José Reyes y el gobernador de Chihuahua, Reyes Baeza.

"Mientes, mientes” gritaron algunos al alcalde, al tiempo que una mujer reclamó que no se hubiera invitado a ningún estudiante al diálogo con el presidente.

Y es que minutos antes del encuentro, un grupo de jóvenes se enfrentó con policías locales que les impidieron el paso al sitio de la reunión. Calderón ofreció hablar con ellos.

Luego, una mujer que se identificó como maestra de educación primaria, se adelantó al micrófono cuando el presidente se disponía a explicar la nueva estrategia contra la violencia.

“Soy madre de familia, y lo único que le pido a Dios es que me permita marcharme de la ciudad”, dijo.

Ejército sigue en la ciudad

La visita de Calderón se realizó tras una tormenta política de varios días.

El gobernador Baeza anunció que cambiaría la capital del estado a Ciudad Juárez, mientras que organizaciones de derechos humanos reiteraron su petición para que las tropas militares que vigilan la población regresen a sus cuarteles.

El presidente respondió que no es viable tomar esta alternativa, porque la mayor carga de violencia proviene de la delincuencia organizada.

“Si tuviera la certeza de que retirando los soldados se acaba la violencia en Juárez, lo haría. Pero me temo que no es así”, afirmó.

Calderón dijo que los principales problemas de la ciudad son el secuestro y la extorsión. La nueva estrategia del gobierno federal incluye unidades especiales de la policía para atender esos delitos.

También se contempla reconstruir a las corporaciones policíacas, unidades de inteligencia y una política de “cero tolerancia” con revisión de autos y retenes en las zonas más peligrosas de Ciudad Juárez. Además habrá mayor presupuesto para educación y subsidios a la población marginada.

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