Ex director de Globovisión denunció presiones

Alberto Federico Ravell
Image caption La renuncia de Ravell generó preocupación en sectores opositores.

Un capítulo para el canal de noticias de línea crítica, Globovisión, se cerró este jueves, cuando su ex director, Alberto Federico Ravell, atribuyó a presuntas presiones de altos funcionarios de gobierno su salida del cargo.

La renuncia de Ravell, la semana pasada, generó preocupación en sectores opositores, que lo vieron como un indicador de que, tras años de resistencia -ante la apertura de varios procedimientos administrativos y penales y la aplicación de multas- la "última ventana" de libertad de expresión podía cerrarse.

El ejecutivo dijo que eran ciertos los rumores que corrieron de venta del canal, una transacción con ribetes políticos y económicos que incluía tanto su renuncia como la de uno de los presentadores estrella de la planta, Leopoldo Castillo, conductor del programa "Aló, Ciudadano".

Sin embargo, señaló que había preferido dar un paso adelante antes que permitir que Castillo abandonara la pantalla del canal 33. Felicitó a su presidente y accionista mayoritario Guillermo Zuloaga por comprometerse con mantener la línea informativa de la planta y exhortó a los empleados a seguir firmes en ese propósito.

Novela

La "novela", según contó Ravell, ocurrió así: uno de los socios, Nelson Mezerhane, ofreció a Zuloaga y a su persona comprarles sus acciones (Ravell posee el 10%), como parte de una negociación con el ministro de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez, y el presidente del Banco Central, Nelson Merentes.

Mezerhane es también dueño del Banco Federal. A finales del año pasado, y en el contexto de la intervención de varios bancos pequeños, el presidente Hugo Chávez indicó que la institución había tenido "problemas graves".

Ravell dijo darle el "beneficio de la duda" a Rodríguez y a Merentes, y los exhortó a que se pronuncien sobre esta versión.

"El tema es que un banquero no puede ser dueño, presidente y director de un canal, porque un banquero de Venezuela en muchas oportunidad depende de la Superintendencia de Bancos, del Fondo de Garantía de Depósitos y el ministerio de Hacienda, y bajo ningún concepto yo podía estar de acuerdo que un banquero le vaya a poner la mano a Globovisión que es uno de los últimos bastiones de la democracia", dijo.

Sin cambios

Una semana después de que Ravell abandonara su oficina en Globovisión, no parece haber cambios notorios en la programación ni en la línea del 33. Sin embargo, incluso sus periodistas han manifestado que sólo los televidentes podrán juzgar en el tiempo si Zuloaga mantuvo su palabra. Es decir, sigue estando por verse.

"La lista de todos los procedimientos administrativos que tiene en su contra y el asedio y la estigmatización permanente no son gratuitos, y además estamos ante un escenario electoral (por los comicios parlamentarios de septiembre). Un canal que tiene presencia en sectores de oposición no sabemos a qué presiones está siendo sometido", le dijo a BBC Mundo hace poco el especialista en comunicaciones, Carlos Correa.

La semana pasada, un artículo de la Agencia Bolivariana de Noticias acusó a Ravell de utilizar el canal "abiertamente para erigirse como dirigente de la contrarrevolución en Venezuela".

En la misma agencia, el diputado oficialista Pedro Lander señaló que posiblemente su salida del canal tuvo que ver con la línea editorial "tan apátrida e irresponsable que él había venido dictando a sus periodistas, lo que seguramente comprometió a los accionistas".

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