Haití: "Es una nueva vida para nosotros"

Image caption Frances tiene a dos farmacéuticos, un estudiante de medicina, un estudiante de enfermería y 13 voluntarios trabajando con ella.

Dentro y fuera del estadio de fútbol de Leogane, cuyas gradas se levantan como únicas sobrevivientes del terremoto en varias manzanas, viven miles de haitianos que se quedaron sin hogar, entre ellos Frances.

Esta mujer que habla francés, criollo haitiano e inglés, sonríe además en todos esos idiomas, piensa cada una de las respuestas que le da a BBC Mundo, y utiliza más de una lengua para decir exactamente lo que tiene en mente.

Su tono alegre y el movimiento continuo de sus manos sólo se aplacan cuando recuerda las primeras horas después de la tragedia y su propia impotencia en aquella noche sin techo y sin paredes.

Pero después vuelve a la carga con su entusiasmo, responde todas las preguntas, agradece a los que han dirigido su mirada a Haití y pide la bendición de Dios para el periodista, que apaga su cámara incrédulo de que tanta energía habite en un cuerpo tan pequeño y que un sismo 7.0 en la escala de Richter no haya podido hacer nada para acallarla.

"El terremoto ocurrió el día 12, a eso de las cinco de la tarde. Yo no estaba en casa, estaba afuera, cerca de mi iglesia. Y ocurre. Y yo lo único que sé en ese momento es que sigo viva.

Lo primero que hago es acercarme a la casa más próxima para tratar de ayudar a la gente a salir de los escombros y en ese momento me acuerdo mi propia casa.

Yo tenía varias personas viviendo en mi hogar, una madre con tres niños, otra madre con otro niño, una amiga y mi hijo adoptivo.

A eso de las seis de la tarde logro volver y los encuentro a todos en el estadio.

En ese momento yo estaba traumatizada, me dolía la cabeza porque me había lastimado, y no podía hacer nada.

Todo el mundo pasó la noche en el piso, llorando, pidiendo clemencia a Dios. Yo veía a toda la gente llorando y rezando y no podía hacer nada.

Pasé toda la noche rezándole a Dios pero a la mañana me sentía mucho mejor y me dije: 'Vamos Frances, tienes que hacer algo. Olvídate de ti misma y mira a los que están a tu alrededor'.

Del golpe al virus y a la bacteria

Empecé a caminar por los alrededores y vi muchos niños y adultos con los brazos rotos, las piernas rotas, y no teníamos suministros médicos. A la noche la gente de Naciones Unidas había llegado con algunos suministros e hicieron lo que pudieron pero a la mañana ya no había nada.

Me fui entonces con tres personas al hospital donde trabajé 18 años y me encontré a las monjas saliendo. Les dije 'no se vayan, las necesito'.

'Qué necesitas Frances', preguntaron. 'Necesito provisiones, hay mucha gente herida en la ciudad'. 'Toma lo que quieras' me dijeron y me llevé todo.

Traje lo que hallé en tres sillas de ruedas que nos dieron en el hospital.

El primer día trabajé sola pero fue mucho para mí. En el segundo día me dije que no podía continuar así y encontré más gente.

Ahora tenemos dos famacéuticos, un estudiante de medicina, un estudiante de enfermería y 13 voluntarios. Somos 18 en total.

Al principio recibimos muchísimas personas heridas, unos 200 por día, con cortes, miembros rotos, trauma. Hicimos lo que pudimos y a partir de la llegada de la comunidad internacional comenzamos a referirlos a los doctores extranjeros.

Image caption Hay refugiados viviendo dentro y fuera del estadio.

Esa primera etapa ya pasó pero ahora tenemos la etapa epidemiológica. Llegan muchos niños con fiebre, diarrea, vómitos, tos. Casos de tifoidea, malaria. Y hemos recibido gente con síntomas de asma que dice no haber tenido esta enfermedad antes del terremoto.

Yo no sé por qué ocurre esto y he tratado de contactarme con el doctor a cargo del área para preguntarle qué puede ser.

Una nueva vida

Hay tanto por hacer que no sé cuánto tiempo pasará antes de volver a una normalidad.

Lo único que puedo decir es que va a llevar tiempo, con tanta gente afectada física y mentalmente.

Es una nueva vida para nosotros. Todo es nuevo. Es una reeducación, una reeducación para todo el mundo.

Una readaptación para cada uno de nosotros, para mí también. Yo trato de vivir y de aceptar la situación lo mejor que puedo.

E intento que la gente entienda que debe hacer lo mejor que puede bajo estas condiciones.

'Entrégate a tí mismo, ayuda al otro. Trata de ser bueno con todos'.