CIDH se “suicida”, dice Chaderton

Para el embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton, el informe sobre su país que presentó este miércoles la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del organismo es parte de una "agenda" que "busca hacernos un trajecito y eventualmente tratar de aplicarnos la Carta Democrática Interamericana".

Image caption Chaderton sostiene que la CIDH está parcializada hacia la oposición venezolana.

Chaderton reconoce que en Venezuela hay problemas de respeto a los derechos humanos "como en todos los países del continente", pero considera que la situación es una de las mejores de la región y sobre todo destaca cómo el gobierno del presidente Hugo Chávez habría logrado corregir excesos del pasado.

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En diálogo con el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, Chaderton fustigó no tanto el informe sino a la propia CIDH, de la cual dijo que estaba parcializada hacia la oposición venezolana y en un proceso autodestructivo "suicida".

¿Cuál es la reacción oficial del gobierno de Venezuela ante este informe?

Esta es una rutina de una institución que se ha politizado y que ya se acostumbró a poner en práctica la agenda (del ex presidente George) Bush. (…) Aquí se trata simplemente de una aberración del compromiso y del balance obligado a favor de los derechos humanos sin politización ni partidización que deben tener estas instituciones.

¿Significa eso que los hallazgos que dice haber encontrado el informe no son reales?

Es que pueden haber hallazgos, pero hay un problema de credibilidad de inicio. Ocurren problemas de derechos humanos en todos los países del continente. Yo me atrevería a decir que Venezuela es de los países donde más se respetan los derechos humanos. (…) Hay una agenda contra Venezuela que se va dibujando con el propósito de hacernos un trajecito y eventualmente tratar de aplicarnos la Carta Democrática Interamericana.

¿No sería útil entonces que la Comisión tuviera la libertad de visitar al país para lograr recabar su información y que incluso el gobierno le aporte sus datos?

Bueno, mi gobierno decidirá eventualmente sobre ese asunto. Pero desde mi punto de vista mi desconfianza es absoluta hacia la CIDH. Ellos mismos han reconocido que se alimentan de (el canal de noticias) Globovisión y de los periódicos de oposición de Venezuela. Independientemente de que no vayan al país, es lamentable que tengan que recurrir a las fuentes mas prejuiciadas a las fuentes más comprometidas con la desestabilización en Venezuela.

Entonces allí hay un problema de credibilidad y eso a quien afecta y a quien pone en peligro es a las posibles víctimas de violaciones los derechos humanos porque las instituciones llamadas a protegerlos no tienen credibilidad. El error es mayúsculo.

Los comisionados nos han dicho que ellos "no son tontos" y que saben diferenciar cuándo una fuente está políticamente motivada. En todo caso, dicen que cuentan con información aportada por el estado venezolano y que su informe es balanceado.

Yo tampoco creo que sean tontos, yo creo que son maliciosos y son comprometidos (…) En el fondo aquí hay una problema de la elaboración de un expediente contra Venezuela. Digamos que esto es menor comparado con lo que se hizo en Irak con las armas de destrucción masiva, así que construir una historia para presentar a Venezuela como una dictadura es una repetición de una política que tiende a descalificar a los villanos reales o los villanos supuestos y fantasiosos en una cultura que divide al mundo en villanos y supervillanos y que no acepta disidentes.

Sin embargo entre las más de 300 páginas del informe hay unas 60 que reconocen la labor del gobierno venezolano en materia de derechos económicos y derechos sociales.

Eso lo que demuestra es una gran inteligencia política, una gran sagacidad porque presentan a Venezuela como una dictadura con progreso social. Pero el mensaje esencial es presentarla como una dictadura cuando se trata de un democracia donde se respetan los derechos humanos. Donde hay problemas, como en todas partes, pero donde hay una capacidad de rectificación.

Pero hay el hecho probado, por omisión, de la ausencia de la CIDH en el enfrentamiento de casos como el Caracazo, de la actitud del secretario ejecutivo de la Comisión, el Sr. Santiago Cantón, que ha sido denunciado por nosotros mil veces, ante el absoluto silencio de la OEA y su burocracia que tiende a subestmar cualquier denuncia que se haga para proteger a sus burócratas.

¿Con la creación de esta Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, usted espera que cosas como estas que denuncia de la CIDH no se repitan?

No sabemos si pueden empeorar, pero en todo caso se está abriendo una instancia para resolver problemas para hablar las cosas sin la espada de Damócles de un poder que está por detrás o por arriba interfiriendo, saboteando y enrumbando su propia agenda. (…) Dentro de una ambiente como el de la OEA eso no es posible.

Le recuerdo que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU murió porque cada sesión anual era una suerte de tribunal sobre la situación en Cuba. Se politizó al extremo que hubo que disolverla y se creó el Consejo de Derechos Humanos al cual fue electo Cuba y no EE.UU. en su momento.

¿O sea que la Comisión corre también el riesgo de desaparecer?

No sé pero ya pasó en la ONU donde había mayores poderes en juego. Sin embargo desapareció, cometió suicidio.

¿Y eso es lo que usted cree que está haciendo la Comisión?

Si lentamente, lentamente. Pero lo grave es que aquí no estamos hablando de la pérdida de credibilidad de unos funcionarios, estamos hablando de la pérdida de credibilidad de una causa. Mientras menos creibles sean menos poder moral y menos autoridad tendrán para velar por la protección de derechos humanos en el continente.

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