Chile hace recuento de los daños

Bomberos trabajan en la ciudad de Concepción
Image caption Siete de las 16 regiones del país resultaron azotadas por el terremoto del sábado.

Eran las 08.26, hora local, del domingo cuando los chilenos revivieron el temor de la noche anterior. Ocurrió con los sacudones intensos, aunque breves, que generó un nuevo sismo, de 6,1 grados en la escala de Richter, originado en la región del Maule, unos 250 kilómetros al sur de la capital, Santiago.

La réplica tuvo lugar a poco más de 24 horas de que el país se estremeciera con el peor terremoto de los últimos 50 años: un temblor de 8,8 en la escala de Richter.

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Sgún el Servicio Geológico de Estados Unidos, el nuevo movimiento telúrico tuvo su epicentro a unos 35 kilómetros de profundidad cerca de la ciudad de Talca, en el centro, y es una de las más de 90 réplicas que se han sucedido desde el sábado.

La cifra de víctimas fatales en todo el país supera ya las 700, según informó la presidenta chilena, Michelle Bachelet.

Entre los daños materiales, se cuenta al menos un millón y medio de viviendas destruidas, muchas de ellas inhabitables, y los damnificados exceden los dos millones.

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Siete de las 16 regiones del país resultaron azotadas por el terremoto del sábado, el tercero más severo en la historia chilena y el séptimo más poderoso del mundo del que se tenga registro.

Dormir en la calle

Además del tendal de víctimas fatales, el sismo causó destrozos en la infraestructura básica de muchos puntos del país. Algunos servicios se restablecen lentamente -las conexiones telefónicas, por caso, son erráticas incluso en la capital-, mientras que otros necesitarán semanas de trabajo para volver a funcionar.

Según la Onemi, las cifras de daños y muertos seguirán en aumento, y recién en las próximas 72 horas se lograría un "panorama claro" de los alcances de la catástrofe.

También las réplicas podrían continuar "durante meses", tal como anticiparon los especialistas del organismo de emergencias.

Pero a los daños estructurales que quedan por mensurar, se suma el estado de temor generalizado: en las calles de Santiago, muchos prefieren dormir a la intemperie antes que exponerse al peligro de derrumbes y aplastamientos causados por las incesantes réplicas.

"Ni loca vuelvo a entrar, mi casa era sencilla pero nueva y la había construido mi marido antes de dejarme. Me da miedo por los niños, mira que las paredes están llenas de rajaduras", dijo a BBC Mundo "doña Ana", como se presenta, de apellido Claro, instalada en una carpa en la zona del Estadio Nacional. Ella y sus dos hijos se cubrieron con mantas ajadas para pasar la noche, aunque asegura que casi no durmieron.

En las zonas más acomodadas, las escenas se repiten.

Image caption Los daños estructurales en todo el país todavía deben cuantificarse.

"Muchos turistas duermen en el lobby, les damos mantas y almohadas. Nosotros tenemos una buena estructura, pero si tienen miedo no podemos decirles nada", le relató a BBC Mundo el conserje de un lujoso hotel en la zona de Manquehue, una estructura de 18 pisos que, a primera vista, parece haber salido indemne de los temblores.

Este establecimiento, como muchos otros en la capital, tiene ocupación plena: los huéspedes son visitantes extranjeros varados aquí tras el cierre del aeropuerto y la cancelación de los vuelos desde y hacia Santiago.

Recién en la tarde del domingo aterrizó el primer avión tras el terremoto, un vuelo de la empresa chilena LAN procedente desde Lima, pero los cronogramas de servicios habituales –según pudo saber la BBC- continúan interrumpidos.

"Nosotros no sabemos qué hacer, creo que nos vamos a ir por ruta a Mendoza (la provincia limítrofe en Argentina, adonde se llega por un cruce terrestre a través de los Andes), pero a mi esposa le da miedo meterse en medio de las montañas con estos temblores", reveló Joao Carrenho, un brasileño que lleva 24 horas intentando abandonar el país.

Con el servicio eléctrico ya restablecido casi por completo, esta ciudad de seis millones de habitantes sigue colapsada por los inconvenientes en el transporte público.

Saqueos

La situación en las regiones del sur, sin embargo, es mucho más crítica: a la desolación que dejó el terremoto, con derrumbes fatales y ciudades enteras inoperantes, se sumaron accesos de violencia ciudadana.

Entre las imágenes de tumultos y escenas de desorden en distintos lugares durante la mañana del domingo, se destacaron las del saqueo a un gran supermercado de Concepción.

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Allí, los pobladores se llevaron alimentos pero también electrodomésticos y bienes suntuarios y protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de Carabineros.

La alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Rysselberghe, reconoció que la situación está saliéndose de control por el desabastecimiento progresivo de comida y agua que se registra en la ciudad, la segunda de Chile y una de las más afectadas por el sismo.

"Hacemos un llamado a la ciudadanía de la octava región (de la que Concepción es capital) a que sean ellos mismos quienes puedan controlar esta situación y controlar los pillajes", declaró Jovino Novoa, presidente del Senado, en declaraciones recogidas por BBC Mundo.

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