Vinos de Chile: tocados, pero no hundidos

Destrucción en Pullehue, Chile
Image caption El terremoto arrasó los valles de Curicó y Maule, corazón histórico de la industria vinícola del país.

El terremoto en el centro-sur de Chile arrasó casas, destruyó puentes y se llevó la vida de centenares de personas. Pero el desastre también afectó al corazón de la actividad vinícola del país.

Esta es una de las principales fuentes de exportaciones que sólo el año pasado facturó US$1.400 millones, por lo que su pérdida supondría un golpe terrible para la economía.

Además el sismo no pudo ocurrir en un peor momento: los valles de Curicó y Maule, muy cerca del epicentro y donde se encuentran los viñedos más antiguos de Chile, estaban a punto de recolectar la uva cuando la tierra tembló.

Todavía de desconoce el verdadero alcance de la destrucción, aunque el mayor productor de vino -la empresa Concha y Toro- ya anunció que interrumpiría la producción y distribución al menos por una semana.

"Las pérdidas fueron importantes, sobre todo en bodegas y vino embotellado. Ahora estamos evaluando la magnitud exacta de los daños", afirmó a BBC Mundo un portavoz de la compañía.

Otras empresas también sufrieron graves pérdidas. Como la española Bodegas Torres que reconoció en un comunicado que los daños materiales fueron "importantes": unos 300 toneles aplastados, una tina de inox de 100.000 litros que se agrietó perdiéndose todo el vino, miles de botellas destrozadas.

"Alivio"

Aún así, ambas empresas afirman que las estructuras de los edificios en general aguataron bien, por lo que algunos observadores señalan que se recuperarán más rápidamente de lo que se temía en un principio.

Michael Cox, director de Vinos de Chile en el Reino Unido, afirma que este parece ser el caso de la mayoría de las empresas vinícolas de la zona.

"La primera impresión es que hay problemas de comunicaciones, algunos edificios están afectados, pero el sector no resultó devastado", afirmó a BBC Mundo.

Y agregó: "Aún tenemos que comprobar los daños. Sin duda fue un golpe duro pero confío en que no supondrá un problema demasiado grande".

Cox señaló que la producción vinícola chilena está extendida por varias regiones, muchas de ellas situadas al norte de Santiago, en zonas menos afectadas por el terremoto.

Esto -según él- alivia algo el impacto del desastre, añadiendo así un grano de optimismo a un país falto de buenas noticias.

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