"Hay más cosas buenas que malas"

Estado de la iglesia en San Fernando, Chile (Foto: Wilfredo Vera)
Image caption Grietas en la iglesia en San Fernando.

Wilfredo Vera, que vive en San Fernando, estaba disfrutando con su familia la transmisión del festival de música de Viña del Mar, el cual vieron hasta entrada la madrugada del sábado.

San Fernando queda unos 150 kilómetros al norte de Curicó, una de las ciudades peor afectadas por el sismo. Para Wilfrido, su prioridad fue linfundir a su familia una sensación de seguridad para que no entraran en pánico.

Miércoles 3 de marzo

Me ha tocado estar en varios lugares y ver de todo. Podría estar días enteros relatando todo y, aun así, es muy difícil traspasar al papel la verdadera realidad de los daños y sufrimiento de las personas.

Los mas afectados son los damnificados de los pueblos costeros, pequeñas localidades que viven principal mente de la pesca y otros productos del mar. Ellos no solo perdieron su vivienda, también perdieron seres queridos, su fuente de trabajo, todas sus herramientas, sus botes y muchos hasta la esperanza.

Desgraciadamente se ha incubado en el tiempo una delincuencia extrema que no tiene ningún respeto a las personas. Un tremendo odio y resentimiento hacia la sociedad.

Una anécdota fue la de un señor que encontró su auto entremedio de los escombros y fue en busca de una maquina para rescatarlo. En ese lapso apareció otro vehiculo, bajaron unos personajes y robaron sus ruedas y otros utensilios.

Por suerte hay más cosas buenas que malas. Me llama la atención como la juventud se está comportando, se han volcado a los lugares afectados a ayudar, no sienten temor, se muestran muy maduros en su actuar, se movilizan a través de la iglesia y también por iniciativa propia utilizando todos los recursos que les da la tecnología moderna en los que ellos se manejan bastante mejor, twitter, facebook, etc.

El domingo 28 me tocó ir al velorio de un amigo que falleció aplastado por su casa, el se encontraba con su esposa y nieta en Codegua, localidad vecina a Chimbarongo y San Fernando en la VI región. La mujer está hospitalizada con múltiples fracturas y piedras incrustadas en su cuerpo y con pronóstico incierto y la niña resultó ilesa, de hecho fue quien pidió el auxilio para su rescate. Como esta situación habrá mas.

Lunes 1 de marzo

La recuperación de las personas es lenta. Las personas heridas según su magnitud se atienden entre los mismos vecinos o se tratan de trasladar a un centro de asistencia dependiendo la disponibilidad de estos.

Image caption El trauma de las víctimas podría durar por muchos años.

Las personas actúan antes que las autoridades. La desinformación, producto de la pérdida de energía eléctrica y líneas telefónicas, hace de que se hagan las cosas por iniciativa propia.

La normalidad es algo que puede tardar mucho tiempo, semanas, meses o hasta años, el trauma en muchos casos perdurará toda la vida.

En el caso de las autoridades, refiriéndome directamente al gobierno, ha sido demasiado lentas aunque podrían ser eficiente. Hay que agradecer que estamos en verano, de lo contrario esa lentitud podría haber sido fatal.

Las personas que más han sufrido son la que estuvieron expuestas a los maremotos, ellos lo perdieron todo, ciudades destruidas hasta casi un 80% como el caso de Constitución o el balneario de Iloca, esa gente esta en la calle sin nada.

Lo bueno es la solidaridad de muchas personas con sus vecinos o compatriotas, la avioneta con seis personas que cayó cuando iban en ayuda de una localidad en el Bio Bio, unos jóvenes que se encontraban en la playa de Llolleo que se percataron de que se venía un maremoto y, en vez de huir inmediatamente, se preocuparon de alertar a las personas primero salvando muchas vidas.

Lo malo son los delincuentes que han saqueado tiendas y robado a las personas que se encuentran indefensas e incluso quemando locales en la zona del Bio Bio para congregar contingente y poder robar en otros lugares. Incluso en uno de ellos tuvo que acudir personal que se encontraban en labores de rescate de un edificio derrumbado en Concepción.

Sábado 27 de febrero

A eso de las tres de la madrugada se escucha un fuerte ruido subterráneo que nos pone en alerta y a los segundos comienza el temblor con movimientos verticales.

Mientras me pongo unos pantalones cortos les grito a todos que acudan al baño que es la parte más segura y porque es más rápido de llegar -en este caso estábamos en el segundo piso.

El ruido era espantoso y el movimiento cambiaba a forma horizontal, violenta y comienzan a saltar de sus lugares las cosas. Yo le hablaba a mi familia como demostrándole que era un experto, la idea era que se sintieran acompañados y que mientras el papá no perdiera el control ellos se sentirían protegidos y no entrarían en pánico ya que todo estaba sucediendo en oscuridad absoluta.

Fueron casi 4 minutos de terror, uno siente una sensación de pavor y angustia inimaginable, escuchar a tus hijos y mi esposa rezando y pidiendo a Dios, la virgen y todos los santos por sus vidas y sentir la impotencia de no poder ir contra la naturaleza.

Desde ese momento ya nadie duerme, nos vestimos y salimos a la calle para saber de nuestro vecinos y comenzar a unirnos para recavar información y aunar recursos para enfrentar lo que se viene.

Conociendo la intensidad del terremoto sabíamos que los daños en mi ciudad San Fernando y el resto del país iban a ser dantescos.

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