Muere arruinado famoso capo colombiano

Evaristo Porras Ardila, quien fue jefe del Cartel del Amazonas y uno de los más veteranos narcotraficantes colombianos, murió en la ruina, de un ataque cardiaco, a los 62 años de edad.

Image caption Murió en la ruina, pero en la década de 1980 fue un narco poderoso. (Imagen gentileza de El Tiempo)

Hace cuatro años el hombre había salido de la prisión donde había pagado una condena por enriquecimiento ilícito y narcotráfico. Años atrás había sido condenado en el Perú.

"Él fue uno de los primeros narcos colombianos, cercano a desaparecidos capos como Pablo Escobar Gaviria y Gonzalo Rodríguez Gacha. Pero, además, se benefició de la laxitud social de este país frente a la mafia", le dijo a BBC Mundo el ex fiscal general Alfonso Gómez Méndez.

El ex fiscal (1997-2001) recordó que la familia de Evaristo Porras mantuvo poder político en la región del Amazonas hasta hace muy poco tiempo. De hecho, uno de los hermanos, Iván, fue alcalde de Leticia, la capital de ese departamento fronterizo con Brasil y Perú, entre 2005 y 2007.

"La de Porras retrata muy bien la historia de este país alrededor del narcotráfico", añadió Gómez Méndez.

Porras jugó un rol protagónico en la incursión de la mafia en la política colombiana y en el comienzo de la extradición de nacionales de este país andino a los Estados Unidos.

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Se hizo famoso en 1984

El nombre de Porras se hizo famoso en 1984, cuando se supo que el narco había hecho un sustancial aporte económico a la campaña al Senado del entonces ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla.

El ministro Lara, quien siempre alegó ser víctima de una celada, fue asesinado por sicarios de la mafia el 30 de abril de 1984 en Bogotá. Fue el primer gran magnicidio cometido por la mafia en Colombia

Hasta ese momento, Lara había salido airoso de un duro ataque político en el Congreso, encabezado por Alberto Santofimio y Jairo Ortega, por entonces aliados políticos de Pablo Escobar, quien había sido representante a la Cámara.

"Lara Bonilla convocó una rueda de prensa durante la cual exhibió los prontuarios de Pablo Escobar y Carlos Ledher, reveló que había ordenado investigar al congresista Jairo Ortega por encubrir las actividades de narcotráfico de Evaristo Porras, y a este mismo, con base en las propias afirmaciones públicas del congresista", relató el periodista Fabio Castillo en su libro "Los Jinetes de la Cocaína".

A raíz del crimen de Rodrigo Lara, el presidente Belisario Betancur decidió comenzar a extraditar colombianos que eran requeridos por las autoridades de los Estados Unidos por cargos de nacotráfico.

Varios años después, Porras volvió a ser protagonista de otro escándalo cuando respaldó la candidatura al Senado del político Jorge Eduardo Gechem.

El respaldo de Porras le costó a Gechem su separación del Partido Liberal. Sin embargo, Gechem fue elegido y cuando estaba a punto de terminar su período como senador, en febrero de 2002, fue secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que lo mantuvieron cautivo casi siete años.

El Tiempo informó que Porras había quedado en la ruina económica y que cuando murió estaba en una batalla legal contra el Estado, buscando recuperar algunos bienes que le habían quitado en Bogotá y en Leticia.

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