Lula causa polémica por crítica a disidentes cubanos

Luiz Inácio Lula da Silva
Image caption El gremio de abogados de Brasil criticó en duros términos a Lula por la manera en que se refirió a la disidencia cubana.

“Yo pienso que la huelga de hambre no puede ser usada como un pretexto de los derechos humanos para liberar a las personas. Imagínense qué sucedería si todos los bandidos que están presos en Sao Paulo entraran en huelga de hambre y pidieran su libertad”.

Esta crítica del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, al método utilizado por algunos disidentes en Cuba para presionar por su liberación, causó gran polémica este miércoles.

La Orden de Abogados de Brasil (OAB), el principal órgano representativo de los letrados brasileños, condenó en duros términos los comentarios de Lula, vertidos durante una entrevista con la agencia estadounidense de noticias Associated Press (AP).

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El presidente de la OAB, Ophir Cavalcante, afirmó que las declaraciones del mandatario eran “una comparación que no viene al caso pues intenta mostrar como banal un recurso extremo que es, al mismo tiempo, un símbolo de la resistencia a un régimen autoritario que no admite ningún tipo de discusión”.

En la entrevista Lula también pidió “respetar la determinación de la Justicia y del gobierno cubanos de detener personas según la legislación de Cuba”.

Hace pocos días el líder brasileño fue blanco de muchas críticas tras haberse reunido con los hermanos Raúl y Fidel Castro -el actual y el ex presidente de Cuba, respectivamente-, durante una visita a la isla.

La llegada de Lula se produjo poco después de la muerte del disidente cubano Orlando Zapato Tamayo, quien falleció a fines de febrero tras pasar 85 días en huelga de hambre.

A pesar de lamentar el deceso, el presidente brasileño afirmó en ese momento que no se podía juzgar al gobierno de un país por la huelga de hambre de un ciudadano.

El jefe de Estado también se negó a interceder ante el gobierno de La Habana para liberar a opositores.

Críticas internas

La OAB no fue la única en Brasil en criticar las nuevas declaraciones del mandatario.

Miembros de la oposición también fustigaron a Lula por comparar a los presos cubanos con delincuentes comunes.

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“Lula es incoherente con su pasado de preso político”, acusó el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Eduardo Azeredo, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Image caption Félix Bonne, disidente cubano, fue parte de una petición a Lula para que interceda por ellos, sin embargo, la carta no fue aceptada por la embajada en La Habana.

En tanto, algunos en el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) también dejaron constancia de su desacuerdo con la postura expresada por el presidente.

El diputado Mauricio Rands señaló que Lula “se expresó mal o no fue comprendido, pues él sabe la diferencia entre un preso político y un preso común”.

El legislador, también miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, aclaró que en el PT “no se acepta que una persona sea presa porque se opone a un gobierno y sin haber cometido un crimen”.

No obstante, el partido de Lula, que tiene mayoría en la Cámara alta, vetó una moción de censura propuesta por el socialismo contra “las violaciones de los derechos humanos en Cuba”.

Otra huelga de hambre

La polémica en torno a las palabras de Lula coincidió con un nuevo pedido por parte de un grupo de disidentes cubanos para que el líder brasileño interceda ante las autoridades de la isla para lograr la liberación de una veintena de presos políticos enfermos.

El llamado “Comité pro Libertad de los Prisioneros Políticos Cubanos Orlando Zapata Tamayo”, creado la semana última en honor al disidente muerto, afirmó el martes que la embajada brasileña en La Habana había rechazado su carta, por no poseer las firmas de los remitentes.

Ese y otros grupos de derechos humanos han mostrado particular preocupación por la situación de Guillermo Fariñas, un periodista opositor que inició una huelga de hambre hace dos semanas, el día después de la muerte de Zapata Tamayo.

En defensa de Lula

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, defendió este miércoles la postura de su gobierno.

“Hay mucha gente que pide apoyo de Brasil, pero eso no se le puede dar a todo el mundo”, señaló el canciller, consultado respecto a la carta presentada por los disidentes cubanos y a los dichos del jefe de Estado.

El ministro aseguró que el gobierno brasileño “está comprometido con la defensa de las democracia y con los derechos humanos”, aunque agregó que también “tiene experiencia en que las condenas no siempre tienen un efecto práctico”.

Según Amorim, para que haya “evolución política en Cuba” se debe poner fin al embargo económico que mantiene Estados Unidos contra la isla, desde 1962.

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