Raúl Castro: "No cederemos jamás al chantaje"

Raúl Castro, presidente de Cuba
Image caption Raúl Castro dijo que no cederá ante EE.UU. y Europa "pase lo que pase".

El presidente de Cuba, Raúl Castro, rechazó este domingo las presiones de Estados Unidos y Europa por la situación de los derechos humanos en la isla.

"No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos derecho a defendernos", expresó en el Congreso de la Juventud Comunista.

Sostuvo que no liberarán a los presos políticos reclamados por el disidente Guillermo Fariñas como condición para terminar con su huelga de hambre. "Se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos".

Por otro lado, el mandatario explicó que las reformas económicas del país deberían continuar y mencionó entre ellas la necesidad de reducir las plantillas de las empresas del estado donde estarían sobrando cientos de miles de trabajadores.

A los jóvenes comunistas les dijo que deben convertirse en dirigentes que manejen argumentos sólidos, que oigan al resto de los cubanos y que acepten criterios diferentes. Deben ser "lideres de verdad, no improvisados", dijo.

¿Campaña de prensa?

El presidente cubano también denunció el uso de los medios de prensa occidentales en una "descomunal campaña de descrédito contra Cuba, organizada, dirigida y financiada desde los centros del poder imperial en EE.UU. y Europa, enarbolando hipócritamente las banderas de los derechos humanos".

Aseguró que no le "quitan el sueño las actuales escaramuzas de la ofensiva de la reacción internacional", agregando que antes que ceder, su país "prefiere desaparecer, como lo demostramos en 1962", dijo refiriéndose a la Crisis de los Misiles.

Image caption Entre las prioridades económicas está la reforma que reparte tierras a familias campesinas y cooperativas.

Afirmó que "repugna el doble rasero de quienes en Europa guardan cómplice silencio frente a las torturas en la llamada guerra contra el terrorismo, permitieron vuelos clandestinos de la CIA (…) y prestaron su territorio para la creación de cárceles secretas".

Finalmente advirtió que "si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios. Una vez más seremos firmes, serenos y pacientes. Sobran los ejemplos en nuestra historia".

"Romper dogmas"

El Presidente Raúl Castro presentó la situación económica del país con toda su crudeza. Explicó que la "batalla económica" es la tarea principal y agregó que "de ella depende la sostenibilidad y preservación" del sistema social.

Explicó que en las empresas hay un exceso de más de un millón de trabajadores y sostuvo que el problema debe enfrentarse con firmeza y sentido político. Dijo que se luchará por crear puestos de trabajo, pero agregó que es tarea del ciudadano buscar un empleo.

Marcó además la necesidad de eliminar gastos superfluos y aumentar el ahorro, crear una agricultura fuerte y eficiente capaz de sustituir importaciones y promover el rechazo social a "las ilegalidades y diversas manifestaciones de corrupción".

Volvió a mencionar la necesidad de "romper dogmas" y actualizar el modelo económico, aunque ratificó que no podría hacerse rápidamente, debido a "la profundidad y complejidad" de los factores sociales "que deberán modificarse".

Mentes abiertas

Image caption Castro conminó a los jóvenes comunistas a convertirse en dirigentes con criterios sólidos y mente abierta.

Refiriéndose a la juventud cubana expresó que "sería iluso pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de épocas pasadas". "Un sabio proverbio reza: los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres", dijo.

Les dijo a los jóvenes comunistas que el país necesita "dirigentes que razonen con argumentos sólidos, sin creerse dueños absolutos de la verdad; que sepan escuchar, aunque no agrade lo que algunos digan; que valoren con mente abierta los criterios de los demás".

Recalcó que la unanimidad es "ficticia y dañina" y propuso fomentar entre los jóvenes "la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema, sino la fuente de las mejores soluciones", agregando que la contradicción "es el motor del desarrollo".

Finalmente los apremió a continuar avanzando en "la composición étnica y de género" de la Unión de Jóvenes Comunistas, refiriéndose a la promoción de negros y mujeres a los puestos de dirección, conminándolos a no retroceder en ese camino.

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