Comienza juicio a ex presidente de Costa Rica

Miguel Ángel Rodríguez, ex presidente de Costa Rica
Image caption Miguel Ángel Rodríguez enfrenta un juicio por enriquecimienti ilícito. (Foto: Asamblea Legislativa de Costa Rica)

El ex Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex presidente de Costa Rica (1998-2002), Miguel Ángel Rodríguez, se sentó el lunes en el banquillo de los acusados, junto a otras ocho personas, en un juicio por enriquecimiento ilícito que involucra también a la empresa francesa de telecomunicaciones Alcaltel.

Se trata de recursos que la empresa habría destinado al pago de funcionarios públicos para verse beneficiada con la compra de 400 mil líneas telefónicas por parte del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en una operación que se llevó a cabo en el 2001, durante la administración de Rodríguez.

El Ministerio Público asegura que la empresa transfirió US$14 millones para pagar a “funcionarios corruptos”, usando como pantalla la contratación de “consultorías”.

Las primeras versiones de esa historia surgieron en 2004, cuando una denuncia anónima sugirió a las autoridades de control bancario investigar importantes transferencias que Servicios Notariales Q.C, una firma de abogados costarricenses, estaba haciendo desde una cuenta en Bahamas. Q.C. habría recibido, entre marzo y octubre del 2003, casi US$10 millones, transferidos por Alcaltel desde Nueva York, que luego, según las denuncias, serían usados para pagar a quienes facilitaron la compra de las líneas telefónicas.

El entonces miembro de la Junta Directiva del ICE y amigo de “veinte años” de Rodríguez, el ex diputado José Antonio Lobo, reveló su historia. Según él, Alcatel lo habría contactado para decirle que había un “premio” de unos US$2,4 millones por el contrato.

Según Lobo, él le informó al presidente, quien le dijo que aceptara la plata, y que la repartirían entre los dos: 60% para Rodríguez; 40% para Lobo, hoy el principal testigo de la acusación.

Cae el secretario de la OEA

Era el inicio de una trama que terminaría involucrando a las nueve personas que están hoy sentadas en el banquillo, en un juicio que ha despertado enorme interés en el país y más allá de las fronteras de Costa Rica, por la naturaleza de los acusados.

Miguel Ángel Rodríguez, que es, sin duda, el principal, acababa de asumir su cargo como secretario general de la OEA, el 15 de septiembre del 2004, dos años después de haber dejado la presidencia de Costa Rica, cuando estalló el escándalo.

Era el primer centroamericano a desempeñar este alto cargo regional, en el que duró apenas un mes. El 8 de octubre de ese año, el panameño Aristides Royo, entonces presidente del Consejo Permanente de la OEA, leía la carta de renuncia de Rodríguez.

La semana siguiente, a su regreso al país, el ex presidente salió esposado del avión y fue trasladado a los tribunales en un carro policial conocido como “perrera”. Su trayecto fue seguido por la prensa, que transmitía en vivo su recorrido por las calles de la ciudad, ante una población a la que le costaba creer lo que estaba viendo.

Desde entonces han pasado casi seis años. Rodríguez niega haber recibido los dineros de Alcaltel y sus abogados reclamaron el lunes, en los tribunales, el trato preferencial que la Fiscalía ha concedido a Lobo.

Rodríguez se declaró “optimista, confiado en un juicio justo”, en breves, parcas, declaraciones a la prensa, al entrar a los tribunales.

Largo proceso

Luego vendrían seis horas de lectura de las acusaciones, inicio de un proceso que podría llevarse el resto del año.

Image caption Rodríguez renunció a la posición de secretario general de la OEA un mes después de su posesión en 2004.

Consultado por BBC Mundo sobre la importancia de este juicio y sus efectos para el país, Juan Diego Castro, ministro de Seguridad Pública y de Justicia entre 1994 y 1997, ex presidente del Colegio de Abogados, afirmó que “una hoguera judicial se transforma en una hoguera mediática”.

“Son juicios sumamente complicados, tenemos un procedimiento muy formal, el tribunal tiene que tener mucho cuidado”, enfatizó Castro.

“No podemos saber cuáles son los beneficios o perjuicios que le causará al país. Si los hechos se dieron y resultan condenadas las personas que enfrentan este proceso, será saludable, porque nos vamos a dar cuenta de que el sistema está funcionando. Si los casos se caen y solo queda el espectáculo, habrá una gran cicatriz en la conciencia nacional: ¿para que tanto show, si no había nada de lo que se dijo?”, se preguntó.

El ex presidente Rodríguez ha señalado reiteradamente que este caso es una persecución del Fiscal General, Francisco Dall’anese.

Lo cierto es que él no es el único ex presidente de Costa Rica acusado actualmente en los tribunales. Rafael Angel Calderón, socialcristiano como Rodríguez y que gobernó el país entre 1990 y 1994, también fue condenado, en octubre pasado, a cinco años de prisión por el delito de peculado, una sentencia que no está en firme, porque el ex presidente apeló.

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